LLA insiste con la reforma electoral pero le faltan votos

La negociación por la reforma electoral se empantana en el Senado

Debate por la reforma electoral en el Senado argentino

NewsITe

La Libertad Avanza (LLA) aspira a discutir en septiembre en el Senado la reforma electoral impulsada por el Gobierno nacional, pero el oficialismo reconoce que hoy no cuenta con los votos necesarios para aprobarla. El proyecto, que propone eliminar las PASO y habilitar un sistema de colectoras para sumar apoyos a la eventual reelección del presidente Javier Milei, está frenado desde abril en la Cámara alta.

La presidenta del bloque libertario en el Senado, Patricia Bullrich, admitió ante periodistas que “no están los votos” para avanzar con la iniciativa. La reforma requiere mayorías especiales: 37 voluntades en el Senado y 129 en Diputados. Sin el acompañamiento de la UCR y del PRO, que en conjunto aportan 13 bancas clave, la propuesta oficialista luce, por ahora, sin chances de prosperar.

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En la Casa Rosada las negociaciones están a cargo del jefe de Gabinete, Diego Santilli, quien mantiene contactos con gobernadores, mientras que Bullrich concentra el trabajo político en el Senado. El plan del Gobierno combina la eliminación de las elecciones primarias abiertas, simultáneas y obligatorias con la introducción de un esquema de colectoras que permitiría a distintos sellos partidarios respaldar la candidatura presidencial de Milei con sus propias listas legislativas.

La idea de las colectoras, sin embargo, genera resistencias incluso dentro del propio oficialismo. Bullrich dejó entrever que no comparte ese mecanismo y planteó que “deforma un poco el sistema electoral”, aunque defendió con firmeza la supresión de las PASO al considerar que, en muchos casos, terminan siendo comicios sin competencia interna real.

La resistencia radical y del PRO bloquea el proyecto

El núcleo más duro de la oposición proviene de la UCR y del PRO. Gobernadores radicales como Maximiliano Pullaro (Santa Fe) y Alfredo Cornejo (Mendoza) ya transmitieron que quieren mantener las PASO en sus provincias y a nivel nacional. Pullaro se lo hizo saber a Santilli en una reunión en Casa Rosada, mientras que Cornejo ya garantizó que sostendrá las primarias provinciales en Mendoza.

Otros mandatarios radicales, como Leandro Zdero (Chaco) y Juan Pablo Valdés (Corrientes), se muestran más abiertos al diálogo, aunque todavía no hay definiciones contundentes. A la vez, el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, tampoco respalda la eliminación de las internas abiertas, un punto sensible porque su espacio aporta tres senadores y doce diputados decisivos.

Entre los gobernadores que se inclinan por acompañar al Gobierno en la eliminación de las PASO figuran Raúl Jalil (Catamarca) y Rogelio Frigerio (Entre Ríos). También siguen en estudio sus posiciones los mandatarios de Salta, Gustavo Sáenz; Misiones, Hugo Passalacqua; Jujuy, Carlos Sadir; y Santa Cruz, Claudio Vidal. No obstante, su peso parlamentario es acotado y no alcanza para compensar la negativa de la UCR y el PRO.

Los números en el Senado y el futuro de la reforma

En el poroteo fino, LLA cuenta con 21 senadores propios. Con el eventual respaldo de gobernadores aliados podría sumar entre 7 y 9 bancas más, muy lejos todavía de los 37 votos necesarios para sancionar la reforma electoral. La llave la tienen los diez senadores radicales, que en su mayoría están dispuestos a discutir la posibilidad de que las PASO dejen de ser obligatorias, pero rechazan casi de manera unánime el sistema de colectoras.

Mientras el proyecto sigue frenado en la comisión de Asuntos Constitucionales, el Gobierno se da un mes de margen para intentar destrabar las conversaciones y llegar a septiembre con algún tipo de consenso. Si esa ingeniería política fracasa, la reforma electoral quedará relegada y el calendario hacia 2025 continuará bajo las reglas actuales, manteniendo las PASO tal como se aplicaron en los últimos años.

“Nosotros queremos que no haya PASO, porque es un sistema donde por ahí no compite nadie contra nadie”, argumentó Bullrich, al tiempo que advirtió que las colectoras “deforman un poco el sistema electoral”.

Por ahora, el tablero muestra más obstáculos que certezas para la Casa Rosada. La discusión sobre cómo se eligen los candidatos en la Argentina promete seguir abierta, pero su eventual modificación dependerá de una negociación parlamentaria que, al menos por el momento, aparece empantanada.

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