La audiencia para debatir la pena de los tres hombres condenados por el crimen de César Butara, prevista para el pasado miércoles, finalmente se realizará el lunes próximo. Ramiro Cáceres y Walter Díaz habían sido encontrados culpables por un jurado popular de Homicidio criminis causa que prevé una pena de prisión perpetua y Miguel Pereyra Retamal por Robo agravado por homicidio cuya pena es de hasta 25 años.

De la redacción de EL NORTE
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Fue postergado hasta el próximo lunes 11 el juicio de cesura para imponer la pena a los tres hombres que fueron declarados culpables por un jurado popular del crimen de César Butara. Esta audiencia técnica es la segunda fase del juicio por jurados y se celebra únicamente si existe un veredicto de culpabilidad. Es el juez (en este caso la magistrada Belén Ocáriz) quien decidirá en base a lo que aleguen las partes el monto, tipo y modalidad de la pena que se le impondrá a los condenados.
El juicio por jurados seguido a tres de los cinco acusados por el homicidio de César Antonio Butara concluyó el pasado viernes tras tres intensas jornadas de debate con veredicto de culpabilidad. Los 12 vecinos llamados a juzgar declararon culpables a Ramiro Nicolás Cáceres, Walter Rubén Díaz y Miguel Ángel “Bartolo” Pereyra Retamal por el crimen del abogado y comerciante ramallense cometido durante un asalto a su vivienda en febrero de 2024.
Ramiro Cáceres actualmente de 20 años y Walter Díaz de 34 fueron declarados culpables de Homicidio Criminis Causa, en tanto que la figura impuesta a “Bartolo” Pereyra Retamal fue de Robo agravado por homicidio. En el primer caso la ley considera que el imputado mata para facilitar otro delito o procurar su impunidad y le aplica una pena en expectativa de prisión perpetua en tanto que el máximo de la segunda figura donde el homicidio es una consecuencia no buscada originalmente, es de 25 años.
Los tres además fueron encontrados culpables del delito de portación ilegal de arma de fuego. Respecto de Cáceres la defensa había planteado una incapacidad que le impedía comprender sus actos y dirigir sus acciones, pero este argumento no convenció al jurado quien lo halló plenamente responsable.
Asalto y muerte
La tragedia se desencadenó el 19 de febrero de 2024 en Ramallo cuando un grupo de asaltantes ingresó a la vivienda familiar de César Antonio Butara. El reconocido comerciante y abogado ramallense fue asesinado impiadosamente en su casa donde residía junto a su esposa y a sus tres hijos.
Conforme a la reconstrucción de los hechos poco después de las 8 de la mañana, en una zona de casaquintas ubicada sobre la avenida Mitre de Barrio Sur, delincuentes armados sorprendieron a la mujer mientras abría la puerta para salir a trabajar. La redujeron primero a ella y luego al resto de la familia. Butara, que estaba en una de las habitaciones, se acercó al lugar ante los gritos de su esposa y allí recibió el disparo que le provocó la muerte en el acto. Según los testimonios escuchados durante el juicio los delincuentes no se detuvieron, continuaron con el robo, golpearon a la mujer y a uno de los hijos mientras les exigían el dinero y en diferentes momentos los obligaron a tirarse al piso al lado del cuerpo de la víctima fatal. Revisaron la casa robaron varios objetos, dinero y una motocicleta para luego huir hacia un asentamiento cercano.
Al rato en una importante labor la policía logró dar con los autores del salvaje ataque en un barrio marginal. Eran cinco hombres que en ese momento tenían entre 18 y 32 años. El menor de ellos, Cáceres, fue quien efectuó el disparo mortal.
Los aprehendidos fueron Facundo Agustín Gómez, José Antonio Pereyra Retamal, alias “Toti” (ambos ya fueron juzgados en juicio técnico y condenados a 20 años como partícipes), Walter Rubén Díaz de 34, Miguel Ángel Pereyra Retamal de 24 y Ramiro Nicolás Cáceres de 20 años, quien sería el autor del disparo. En el lugar hallaron enterrados algunos de los efectos robados.
La fiscalía pudo comprobar que los acusados hicieron tareas previas de inteligencia y que planificaron con anterioridad el asalto. Dos de los imputados, oriundos de San Pedro y radicados en un asentamiento precario de Villa Ramallo, convocaron a los otros tres sampedrinos para ejecutar el siniestro plan que terminó con la vida de Butara.
La acusación probó que los tres hombres que acaban de ser juzgados participaron en la concreción del ilícito. La defensa y el propio Miguel Pereyra Retamal habían argumentado que él no había participado del hecho, pero si bien el jurado descartó respecto de él la figura penal más gravosa, lo ubicó en lugar y lo halló responsable de robo agravado por homicidio, figura que también prevé una pena de cumplimiento efectivo y elevada, aunque inferior a la que podría corresponder a los otros dos condenados.
Solo resta ahora que el próximo lunes en horas del mediodía en el Tribunal Oral en lo Criminal N°1 de San Nicolás las partes presenten ante la jueza Belén Ocariz los alegatos de atenuantes y agravantes para que la magistrada decida cuál es la pena que impondrá a cada uno.

