Matzkin bajo la lupa por el negocio de la basura en Zárate

Crece la tensión por el manejo de residuos en el municipio

El intendente de Zárate, Marcelo Matzkin, en medio de cuestionamientos por la basura

El intendente de Zárate, Marcelo Matzkin, quedó nuevamente en el centro de la polémica por el manejo de los residuos domiciliarios en el distrito. En las últimas horas se reavivaron sospechas políticas, ambientales y económicas en torno a uno de los negocios más sensibles para cualquier municipio: la recolección, el traslado y la disposición final de la basura.

De acuerdo con información surgida de documentación oficial y versiones legislativas, el jefe comunal enfrenta cuestionamientos por presuntas contradicciones entre sus declaraciones públicas y los decretos, ordenanzas y expedientes municipales vinculados al sistema de residuos. El debate incluye la intervención de empresas privadas, el alcance de las normas vigentes y la posibilidad de que Zárate reciba desechos provenientes de otros distritos, como Campana.

El trasfondo del conflicto no es menor. En torno a la basura se mueven contratos millonarios, licitaciones, concesiones, controles ambientales, circulación de camiones y riesgos sanitarios para la población. Por eso, cada paso del Ejecutivo municipal es observado con lupa por la oposición, las organizaciones ambientales y los vecinos que temen que el distrito se transforme en receptor de residuos ajenos.

Según fuentes consultadas, Matzkin deberá precisar qué decretos firmó desde su asunción, cuáles se encuentran vigentes, qué empresas participan actualmente en el servicio, cuántas toneladas se manejan por día y qué controles ambientales se están realizando. También deberá despejar la duda de si existe, o no, un esquema que habilite el ingreso de basura de otros municipios a los predios de disposición final de Zárate.

Transparencia, ambiente y una prueba política clave

La dimensión política del caso es evidente. Si el intendente sostiene un discurso de límites claros a la basura de otros distritos, pero la letra fina de los documentos municipales permite interpretaciones distintas, el reclamo opositor se concentra en un punto: la necesidad de transparentar el expediente completo. En materia ambiental, los grises normativos y la falta de información suelen jugar en contra de los vecinos.

El episodio también genera ruido sobre la promesa de orden y transparencia que Matzkin buscó instalar al asumir la gestión. Zárate viene de años de debate por su modelo de desarrollo industrial y por el impacto ambiental de distintas actividades. En ese contexto, cualquier sospecha sobre el negocio de la basura golpea de lleno la confianza ciudadana y alimenta la idea de que persisten zonas oscuras en temas estratégicos.

  • Contratos millonarios y empresas privadas involucradas en la recolección y disposición final.
  • Temor a que Zárate sea incorporado a un esquema regional de basura con fuerte impacto ambiental.
  • Exigencia de detalles sobre decretos, ordenanzas y controles sanitarios vigentes.
  • Presión creciente en el Concejo Deliberante y entre organizaciones vecinales.

“Cuando un municipio no explica con claridad qué hace con la basura, el problema deja de ser técnico y se convierte en una crisis de confianza”, repiten en el ámbito legislativo local.

En las próximas semanas, Matzkin deberá decidir si abre por completo la información, exhibe la documentación y despeja dudas sobre el rol de Zárate en el mapa regional de residuos, o si deja que el conflicto escale en el Concejo Deliberante y en la calle. De esa definición dependerá no sólo el futuro del esquema de recolección y disposición, sino también la credibilidad política de una gestión que se prometió más transparente y cuidadosa del ambiente.

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