Argentina gana protagonismo en la élite de la física mundial

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Investigadores del CONICET y de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) integran la colaboración ATLAS, uno de los experimentos centrales del Gran Colisionador de Hadrones (LHC), en el CERN, la Organización Europea para la Investigación Nuclear. Se trata de una de las iniciativas científicas más ambiciosas de la historia, que busca desentrañar la estructura más íntima de la materia y las fuerzas que gobiernan el universo.
La participación argentina, que se remonta a 2006 bajo la conducción de la física María Teresa Dova, se consolidó con aportes en la medición de las propiedades del bosón de Higgs y en la búsqueda de nuevas partículas e interacciones. Además, el equipo local contribuyó al desarrollo de componentes electrónicos de altísima complejidad, imprescindibles para registrar y procesar los millones de colisiones que se producen cada segundo.
El LHC, un anillo subterráneo ubicado en la frontera franco-suiza, acelera haces de protones a velocidades cercanas a la de la luz y los hace chocar frontalmente. Los detectores gigantes como ATLAS, de unos 40 metros de largo y 25 de alto, rodean el punto de colisión para registrar las trazas que dejan las partículas producidas. Esa información permite comprobar teorías, poner a prueba el Modelo Estándar de la física de partículas y explorar fenómenos nuevos.
Qué es el Gran Colisionador de Hadrones y por qué importa
El LHC fue impulsado, entre otros, por el físico suizo Peter Jenni y se convirtió en símbolo de la ciencia colaborativa global. Sus sistemas de detección y análisis de datos están en la frontera tecnológica y fueron clave para el hallazgo del bosón de Higgs en 2012, un hito que confirmó el mecanismo que explica por qué las partículas tienen masa.
Desde el CONICET destacan que el colisionador opera a energías sin precedentes, lo que abre la puerta a detectar indicios de nuevas partículas, dimensiones adicionales o explicaciones para fenómenos aún enigmáticos, como la materia oscura. En ese escenario, el aporte de los grupos argentinos no sólo es científico, sino también en formación de recursos humanos altamente calificados.
El salto al LHC de Alta Luminosidad
El pasado 26 de junio, ATLAS registró las últimas colisiones protón-protón del actual ciclo del LHC y, al día siguiente, el acelerador impulsó sus últimos protones antes de iniciar un proceso de profunda actualización. Esa etapa dará lugar al LHC de Alta Luminosidad (HL-LHC), que se prevé comenzará a operar en 2030.
El objetivo del HL-LHC es multiplicar por seis el volumen de datos disponible, aumentando la intensidad —o luminosidad— de las colisiones. Para los físicos de partículas, más datos significan más precisión en las mediciones y mayor posibilidad de observar fenómenos extremadamente raros, que hoy quedan ocultos entre el ruido estadístico.
- Seis veces más datos que en la configuración actual del LHC.
- Detectores y electrónica renovados para soportar tasas de colisión mucho más altas.
- Participación sostenida de equipos argentinos en diseño, construcción y análisis.
“El HL-LHC marcará el rumbo de la física de partículas durante las próximas décadas, y prepararse para ello es una de las empresas científicas más ambiciosas que nuestra colaboración ha emprendido jamás”, señaló Stéphane Willocq, portavoz de ATLAS.
Con este nuevo capítulo, el LHC y su versión de Alta Luminosidad se consolidan como pilares de la física de partículas del siglo XXI. Para la Argentina, seguir presente en esta frontera del conocimiento implica reforzar su sistema científico, sostener la cooperación internacional y ofrecer a nuevas generaciones de investigadores la posibilidad de trabajar en la primera línea de la ciencia mundial.

