Cuba inicia una lenta recuperación de su red eléctrica tras un nuevo colapso total

Cuba comenzó este lunes un complejo y gradual proceso de recuperación de su Sistema Eléctrico Nacional (SEN), luego de sufrir un nuevo apagón total que dejó sin suministro a toda la isla al mediodía. La estatal Unión Eléctrica (UNE) confirmó una “desconexión total” a las 12.17 hora local, mientras técnicos y autoridades activaron de inmediato los protocolos de emergencia.
Según información a la que accedió Noticias Argentinas, el primer paso de la estrategia oficial se centra en la conformación de microsistemas regionales. Esta modalidad permite reponer de manera paulatina el servicio, con prioridad para hospitales, plantas de agua potable, telecomunicaciones y otros servicios considerados vitales para la población.
En su último reporte, la UNE indicó que había logrado estabilizar la generación en centrales clave como Energás Boca de Jaruco y Varadero. De forma paralela, se avanzaba en la incorporación progresiva de los bloques Mariel 5 y Habana 2, en un delicado proceso de sincronización que busca evitar nuevas fallas en cadena.
Una demanda que triplica la capacidad disponible
El apagón se produjo en un contexto ya crítico para el sistema energético cubano. Para este lunes se proyectaba una capacidad de generación de apenas 935 megavatios, frente a una demanda que superaba los 3.100 megavatios en las horas pico. Es decir, más del 70% del país se encontraba bajo riesgo de quedar a oscuras incluso antes del colapso total.
La crisis eléctrica se viene profundizando desde mediados de 2024, con cortes frecuentes, racionamientos programados y fallas en distintas centrales térmicas envejecidas, sometidas a un alto nivel de exigencia y con escaso mantenimiento por falta de repuestos y combustible.
Bloqueo energético y escasez de petróleo
El episodio de este lunes es el tercer apagón general en lo que va de 2026 y el octavo evento de desconexión masiva en los últimos dos años. Para el Gobierno cubano, la situación se agrava por el endurecimiento de las sanciones y restricciones al suministro de combustibles impulsadas desde Washington, especialmente durante la administración de Donald Trump, que reforzó el cerco sobre el sector energético.
Desde La Habana describen este escenario como una forma de “castigo colectivo” que golpea de lleno a los 9,6 millones de habitantes del país. Sin suficiente crudo para alimentar sus centrales térmicas, la red queda expuesta a fallas estructurales y a un alto nivel de vulnerabilidad ante cualquier incidente técnico.
Un déficit estructural difícil de revertir
Los datos del sector hidrocarburífero muestran la magnitud del problema: Cuba necesita en torno a 100.000 barriles diarios de petróleo para garantizar el funcionamiento básico de su infraestructura energética, pero su producción interna apenas ronda los 40.000 barriles diarios. El resto depende de importaciones, cada vez más costosas y complejas de concretar.
- Necesidad estimada: unos 100.000 barriles diarios de crudo.
- Producción doméstica: cerca de 40.000 barriles diarios.
- Brecha cubierta con importaciones sujetas a sanciones y trabas financieras.
Las autoridades insisten en que la reposición del servicio será gradual y advierten que, aun cuando se logre restablecer la red, persistirán las restricciones y los cortes programados mientras no se resuelva el déficit estructural de generación.
En este contexto, la población cubana enfrenta otra jornada de incertidumbre, con largas horas sin luz, dificultades para conservar alimentos, interrupciones en el transporte y el desafío cotidiano de adaptarse a un sistema eléctrico sometido al límite. La reconstrucción de la red, advierten los especialistas, demandará no solo reparaciones de emergencia, sino inversiones de largo plazo y un alivio en las condiciones de acceso al combustible.

