La actividad en la industria textil acumula una caída del 25,5% en lo que va de 2026, mientras la capacidad instalada se mantiene por debajo del 43%. También retroceden las inversiones y continúa la pérdida de puestos de trabajo.

La industria textil argentina profundizó su crisis durante los primeros meses de 2026. La producción registra caídas superiores al 20% interanual, las fábricas trabajan con menos de la mitad de su capacidad instalada, las inversiones se desaceleran y el sector acumula la pérdida de más de 24.000 puestos de trabajo desde diciembre de 2023. El panorama surge de los últimos informes elaborados por la Fundación Protejer y la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), que coinciden en describir uno de los escenarios más complejos de los últimos años para la actividad.
En abril, la producción textil cayó entre un 22,2% y un 23% interanual, según las mediciones de ambas entidades. La contracción fue muy superior a la registrada por el conjunto de la industria manufacturera, cuyo índice de producción descendió un 2,8% en el mismo período. En el acumulado del primer cuatrimestre, el sector textil retrocedió un 25,5% respecto del mismo período de 2025 y más de un 32% frente a 2023.
Una actividad con gran parte de su capacidad ociosa
La baja en la producción también se refleja en el funcionamiento de las plantas fabriles. Durante abril, la industria operó con apenas el 42,4% de su capacidad instalada, mientras que el promedio del primer cuatrimestre se ubicó en el 36,6%, uno de los niveles más bajos registrados por el sector, excluyendo el período de la pandemia.
Según la Fundación Protejer, ese porcentaje implica que más de seis de cada diez máquinas permanecieron sin actividad durante los primeros meses del año.
Entre los distintos segmentos, los hilados de algodón registraron la mayor caída interanual, con un descenso del 35,4%, mientras que el rubro de tejidos y acabado acumuló una contracción del 37,8%. También se observaron bajas en prendas de vestir y calzado, dos actividades estrechamente vinculadas con la cadena textil.
Menos inversiones y fuerte impacto sobre el empleo
La crisis también alcanzó a las inversiones. Entre enero y mayo ingresó maquinaria textil por US$ 50,4 millones, lo que representó una caída interanual del 24%. Las mayores retracciones se registraron en la incorporación de telares planos, maquinaria para fieltros y no tejidos, equipos de acabado y maquinaria auxiliar.
El deterioro de la actividad también continúa afectando al mercado laboral. En marzo, los sectores textil, confección, cuero y calzado contabilizaron alrededor de 97.000 trabajadores registrados, unos 14.000 menos que un año antes.
Si se toma como referencia el período comprendido entre diciembre de 2023 y marzo de 2026, la pérdida supera los 24.000 empleos formales. Además, la cadena de valor redujo en 874 la cantidad de empresas productivas registradas, equivalente al 14% del total.
Los precios suben menos que la inflación
En un contexto de consumo debilitado, el sector también mostró un comportamiento atípico en materia de precios. Mientras la inflación general alcanzó en mayo un 2,15% mensual y un 33,2% interanual, el rubro de prendas de vestir, calzado y cuero registró aumentos de apenas el 0,28% en el mes y del 12% en la comparación anual.
La diferencia también se observó en los precios mayoristas. Los productos textiles acumularon una variación interanual del 18,4%, frente al 31,1% registrado por el conjunto de los productos manufacturados.
Importaciones, exportaciones y un escenario de cambios
Los informes también muestran un comportamiento dispar en el comercio exterior. Las importaciones de toda la cadena textil disminuyeron durante los primeros cinco meses del año, tanto en volumen como en valor. Sin embargo, las compras de prendas terminadas crecieron, mientras que las importaciones de hilados y tejidos retrocedieron con fuerza, reflejando una menor demanda de insumos por parte de la industria local.
En contraste, las exportaciones mostraron una recuperación significativa. Entre enero y mayo crecieron un 55% en volumen y un 48% en valor, impulsadas principalmente por el segmento de hilados, que registró fuertes incrementos en los envíos al exterior.
Un sector que continúa entre los más golpeados
Los informes de la Fundación Protejer atribuyen parte del deterioro al incremento de la competencia de productos importados, el avance de plataformas internacionales de comercio electrónico y la circulación de mercadería de contrabando, en un contexto en el que también se modificó el esquema de protección que durante años tuvo la industria local.
Con una producción en retroceso, baja utilización de la capacidad instalada, menor inversión y una sostenida pérdida de empleo, la industria textil continúa posicionándose entre los sectores manufactureros más afectados por la actual coyuntura económica argentina.

