Perros entrenados, la primera línea en la búsqueda de sobrevivientes

NewsITe
Los terremotos que sacudieron a Venezuela el pasado 24 de junio no solo movilizaron a casi 2400 rescatistas de 27 países, sino que también pusieron en el centro de la escena a 140 perros especializados en búsqueda y rescate urbano. Estos animales, entrenados durante años para localizar vida entre escombros, se transformaron en una herramienta decisiva para orientar los operativos en Caracas, La Guaira y otras zonas afectadas.
De acuerdo con datos oficiales, se desplegaron 44 equipos USAR (Urban Search and Rescue), el estándar internacional para emergencias en estructuras colapsadas. España aportó 19 perros; México, 17; Reino Unido, 10; Suiza, 8; República Checa, 8; Países Bajos, 8; Alemania, 7; Brasil, 6; Argentina, 4; Colombia, 4; Ecuador, 2 y Perú, 1, todos acompañando a sus respectivas brigadas de socorristas.
Bart, el perro argentino que encontró a dos niños con vida
Entre las historias que sobresalen en medio del drama, aparece Bart, un perro integrante de la unidad de rescate de la Infantería de Marina Argentina. Su trabajo permitió localizar con vida a dos niños que permanecían atrapados bajo los restos de un edificio colapsado en el estado de La Guaira, cuatro días después de los fuertes sismos de magnitud 7,2 y 7,5.
El operativo de rescate se concretó el domingo 28 de junio, en el marco del dispositivo internacional de asistencia a Venezuela. Según informó el Ministerio de Defensa, Bart ingresó a un angosto túnel abierto entre hierros retorcidos, losas quebradas y polvo en suspensión. Dentro de ese laberinto, marcó la presencia positiva de personas vivas y obligó a redireccionar la excavación hacia el punto preciso donde se encontraban los menores.
Esa señal fue suficiente para que los equipos de emergencia concentraran allí sus esfuerzos. Tras varias horas de trabajo cuidadoso, los rescatistas lograron sacar con vida a los dos chicos, un resultado que las autoridades consideran directamente ligado a la precisión del olfato y el entrenamiento del animal argentino.
La ciencia detrás del olfato canino en emergencias
Especialistas en búsqueda y rescate explican que el olfato de un perro puede ser entre 10.000 y 100.000 veces más sensible que el humano, según la raza y el nivel de entrenamiento. En una estructura colapsada, el cuerpo humano vivo emite gases y vapores –dióxido de carbono, sudor, compuestos volátiles de la piel– que se filtran por grietas y huecos. Ese rastro, conocido como “venteo”, es el que el perro aprende a seguir hasta localizar con elevada precisión el punto donde se encuentra la víctima.
Mientras que escáneres de movimiento, micrófonos amplificados o drones ofrecen información complementaria sobre vibraciones, sonidos o el estado de la superficie, ningún dispositivo tecnológico ha logrado replicar la capacidad del perro para identificar el olor específico de una persona viva sepultada bajo toneladas de hormigón. Por eso, en contextos complejos como el que vive Venezuela, la dupla perro-guía se convierte en un verdadero “sensor” humano-animal para decidir dónde abrir un boquete y dónde no perder tiempo crítico.
De Londres a Haití: una historia de aprendizaje global
El rol de los perros rescatistas no surgió de un día para el otro. Durante los bombardeos sobre Londres entre 1940 y 1941, los equipos de emergencia observaron que algunos perros, sin adiestramiento específico, se dirigían espontáneamente hacia zonas donde había sobrevivientes atrapados. Aquella experiencia, documentada por la Cruz Roja Británica, fue el germen de una práctica que años más tarde se profesionalizaría.
En la década de 1950, la organización suiza Redog comenzó a desarrollar programas sistemáticos de entrenamiento canino para emergencias, en un país acostumbrado a enfrentar avalanchas, derrumbes y deslizamientos de montaña. Con el tiempo, el modelo se extendió y se integró a los protocolos internacionales de respuesta a desastres.
- En 1985, el terremoto de Ciudad de México demostró que los perros podían localizar sobrevivientes hasta 96 horas después del colapso.
- En 1995, trabajaron entre los restos del edificio federal Alfred P. Murrah en Oklahoma City.
- En 2001, más de 300 perros operaron durante meses en las ruinas del World Trade Center.
- En 2010, Haití; en 2015, Nepal; y en 2023, Turquía y Siria recibieron a cientos de binomios perro-guía provenientes de todo el mundo.
La experiencia acumulada en décadas de catástrofes consolidó al perro rescatista como un recurso insustituible en la primera fase de búsqueda de sobrevivientes.
En Venezuela, esa historia global tuvo un nuevo capítulo con nombre propio: Bart, el perro argentino que, junto a otros 139 canes de diferentes países, confirmó una vez más que detrás de cada rescate exitoso hay una combinación de técnica, trabajo en equipo y un olfato capaz de marcar la diferencia entre la vida y la muerte.

