Caso Agostina: testigo vincula el bar Wachitas al poder

Una testigo clave reveló vínculos del bar Wachitas con “gente de poder”

Fachada del bar Wachitas en Nueva Córdoba, centro de la investigación por el caso Agostina Vega

NewsITe

Una testigo clave en la causa por el presunto femicidio de Agostina Vega, la adolescente de 14 años asesinada en la ciudad de Córdoba, aseguró que en el bar Wachitas concurría “gente de poder” y que dos de las mujeres hoy detenidas trabajaban en ese lugar. El local, ubicado en Ituzaingó 521, en el corazón de Nueva Córdoba, se encuentra clausurado por graves irregularidades.

La joven, identificada como Carla, tiene 31 años y fue trabajadora sexual en ese bar, administrado por Soledad Andreani, imputada por encubrimiento agravado. En diálogo con la Agencia Noticias Argentinas, reconstruyó su historia atravesada por el consumo problemático de drogas, el abandono familiar y la prostitución, y aportó detalles que podrían resultar centrales para la investigación judicial.

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Carla relató que comenzó a consumir desde muy chica, que su madre la internó en un instituto de menores y que luego su abuelo la retiró del lugar. Sin embargo, el vínculo familiar se resquebrajó definitivamente cuando, según contó, su madre la abandonó a los 16 años. “Fue lo que me destruyó”, resumió al repasar ese momento de quiebre.

“Gente de plata, de poder”: cómo funcionaba el bar

De acuerdo con su testimonio, Carla llegó al bar Wachitas después de pasar por otros espacios nocturnos, entre ellos un local vinculado al denominado “clan Moyano”. A través de un conocido, comenzó a frecuentar el lugar donde se realizaban recitales de bandas tributo de rock, pero detrás de esa fachada, describió, operaba un circuito de explotación sexual.

Fue allí donde Andreani se le acercó por primera vez y le ofreció trabajar. “Me explicó la modalidad, que los tipos eran gente de plata, de poder, que se podía ganar bien según el servicio que una hiciera”, relató. La testigo aseguró que los clientes se movían como empresarios o funcionarios, siempre bien vestidos, con trajes, camisas, zapatos de cuero y lentes, aunque aclaró que nunca supo sus nombres reales ni sus cargos.

Según su versión, los shows musicales funcionaban como “pantalla” de una actividad que combinaba sexo, prostitución y consumo de estupefacientes. “Nosotras hacíamos nuestra parte”, dijo, y precisó que Soledad Andreani actuaba como proxeneta y se quedaba con el 50% de lo que las mujeres ganaban en cada encuentro.

Personas detenidas, circuitos de la noche y una denuncia por desaparición

Carla indicó que trabajó en Wachitas de manera intermitente entre 2020 y 2023, principalmente los fines de semana, ya que también atendía a clientes por teléfono. Afirmó que no llegó a ver en el bar a Claudio Barrelier ni a Osvaldo Fassetta, pero sí reconoció a Mariana Soledad Palmero, pareja del principal acusado en el caso Agostina.

  • Sobre Palmero, sostuvo que se desempeñaba como empleada del bar: limpiaba mesas y baños y servía bebidas a los asistentes a los recitales.
  • Describió a ese entorno como atravesado por el sexo comercial, el consumo de sustancias y la circulación de clientes con poder adquisitivo y conexiones.

“Palmero es un monstruo, se hace la víctima, no es que fue engañada”, afirmó la testigo, al justificar por qué decidió dar su testimonio. Dijo que, a medida que avanzaba la causa por el crimen de Agostina, empezó a “cerrar” situaciones que había vivido y que teme por la suerte de otras mujeres con las que compartió ese ámbito.

“Me fui y no sé qué fue de mis compañeras, si están vivas o qué. Me cierra todo”, declaró Carla, aludiendo al clima de violencia, vulnerabilidad y desprotección que rodeaba al bar Wachitas.

La mujer también reveló que, cuando fue citada a declarar en la Jefatura de Policía de Córdoba, le informaron que figuraba como desaparecida desde 2019, algo que desconocía por completo. En aquel momento, recordó, estaba en situación de calle y ya ejercía la prostitución en distintos lugares de la noche cordobesa, incluido Punta Alvear, que describió como un espacio similar a Wachitas.

El bar de Nueva Córdoba fue finalmente clausurado de manera definitiva por el Ente Municipal de Fiscalización y Control de la Municipalidad de Córdoba, que constató reiterados incumplimientos en materia de seguridad, higiene y funcionamiento. Mientras tanto, la Justicia avanza en la investigación del crimen de Agostina Vega y en el entramado de poder, explotación y violencia que rodeaba al local nocturno.

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