Omar Estela y la piedra que reimagina el monumento urbano

Una escultura que convierte a la piedra en protagonista absoluto

Escultura Monumento a la piedra de Omar Estela en Recoleta, Buenos Aires

NewsITe

En plena Ciudad de Buenos Aires, frente al Centro Cultural Recoleta, una enorme masa de mármol gris detiene la mirada y descoloca al transeúnte. No hay próceres ni fechas patrias inscriptas: se trata de Monumento a la piedra o Piedra por tres, la obra del escultor argentino Omar Estela que cuestiona la idea tradicional de monumento urbano y pone a la materia en el centro de la escena.

Ejecutada en mármol gris de Punilla, la pieza mide aproximadamente 3,50 metros de alto por 1,50 de ancho y 1,30 de profundidad. Inaugurada el 9 de diciembre de 1984 en la Plaza Intendente Torcuato de Alvear, nació en el marco del primer simposio de escultura al aire libre impulsado por Osvaldo Giesso, del que también participaron los artistas Jorge Michel y Pablo Larreta.

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Lejos de la lógica conmemorativa, Estela desplazó la atención hacia la experiencia de mirar y hacia la relación entre el ser humano y la materialidad. Para él, la escultura es antes que nada una vivencia sensible, no una mera representación literal. De allí su reflexión: una obra puede ser releída y reinterpretada en el tiempo, del mismo modo que una carta en la que importan tanto el texto como el gesto y el soporte.

La piedra como sujeto, símbolo y lenguaje

La extracción del bloque en Bialet Massé, Córdoba, fue parte constitutiva del proyecto. Las diez toneladas de mármol, las canteras, las herramientas y la infraestructura necesaria para trasladar y tallar la piedra se integran al sentido de la obra. Para Estela, todo ese proceso “aparece” en la escultura y le otorga una veracidad emocional que excede lo puramente visual.

Nacido en la provincia de Buenos Aires en 1949 y formado en la Escuela Nacional de Bellas Artes Manuel Belgrano, el escultor trabajó como tallista para anticuarios y se especializó en el estilo indoespañol. Sin embargo, desarrolló un camino propio, por fuera del mercado del arte y de los circuitos tradicionales: nunca tuvo galerista, evitó competir en salones, aunque sí integró jurados de numerosos premios.

En 1983 viajó a Italia y Francia para perfeccionarse en técnicas de talla de gran volumen. Ese contacto con otros modos de abordar la escultura profundizó su vínculo con la piedra como presencia física y existencial. “La solidez de la piedra no es un concepto, se la siente como existencia absoluta; la piedra es una imagen de la firmeza”, solía explicar, condensando su mirada sobre el material.

Una crítica al monumento clásico y un puente con el público

Instalada en una plaza asociada históricamente al monumento con prócer, Monumento a la piedra introduce una incomodidad buscada. Estela veía allí la tensión central de la obra: transformar el monumento en una experiencia artística y no solo en un recordatorio. “Un panfleto es a la literatura lo que un monumento es a la escultura”, planteaba, cuestionando cierto uso utilitario del arte público y defendiendo la autonomía de la disciplina.

  • La obra fue tallada en mármol gris de Punilla y pesa unas diez toneladas.
  • Se inauguró en 1984 frente al Centro Cultural Recoleta, en CABA.
  • Formó parte del primer simposio de escultura al aire libre impulsado por Osvaldo Giesso.
  • Se pensó como pieza de acceso abierto para públicos que no frecuentan museos.

“No se trata de haber visto mucho, sino de la forma de haber mirado. En la escultura, saber mirar es fundante”, sostuvo Omar Estela al reflexionar sobre su trabajo.

Durante el proceso de talla al aire libre, el escultor descubrió además el valor del diálogo espontáneo con quienes pasaban por la plaza. Los comentarios de albañiles a primera hora de la mañana o de una pareja joven que quedó en “encontrarse donde está la escultura de la piedra” confirmaron para Estela que la obra había logrado algo más que ocupar un lugar en el espacio público: se había convertido en un punto de referencia emocional y en una invitación a mirar la ciudad con otros ojos.

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