Hernán Reyes: “A Adorni lo echaron los argentinos”

Reyes responsabilizó al Gobierno por la salida de Adorni

Hernán Reyes opinó sobre la renuncia de Manuel Adorni

NewsITe

El legislador porteño Hernán Reyes afirmó que la salida de Manuel Adorni del Gobierno nacional no fue una decisión voluntaria del vocero presidencial ni una jugada táctica del oficialismo, sino el resultado del “hartazgo de los argentinos” frente a lo que definió como un esquema de opacidad, contradicciones y falta de transparencia en la gestión de Javier Milei.

En declaraciones radiales, Reyes planteó que la renuncia difundida a través de una carta pública fue apenas una formalidad. “Yo creo que Adorni no renuncia ni Milei se la acepta. A Adorni lo echamos los argentinos después de seis meses de ver y hartarnos de la mentira y del engaño”, sostuvo, al cuestionar el modo en que el Ejecutivo comunicó la salida del funcionario.

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Para el dirigente, el caso Adorni expone un problema político más profundo dentro de La Libertad Avanza. En esa línea, remarcó que el Gobierno debe revisar su forma de vincularse con la sociedad y con el sistema político. “No podés decir que venís a cambiar todo, que sos el gobierno anticasta, presentar un discurso de la moral como política de Estado y después, cuando aparece un caso como este, sostenerlo de la manera en que lo hicieron”, señaló.

Reyes consideró que la salida del funcionario puede darle cierto alivio a la administración Milei, aunque advirtió que el desafío es de fondo. “Sin dudas que que no esté más le da un aire, le da mayor movimiento, pero creo que hay un problema de fondo en el Gobierno: no entiende que tiene que cambiar la lógica política”, indicó, al marcar la necesidad de pasar de los gestos confrontativos a una etapa de mayor diálogo.

El posible desembarco de Santilli y el reclamo de diálogo

En medio de las versiones que ubican a Diego Santilli en un rol clave dentro del Gabinete, el legislador porteño evaluó que su ingreso podría implicar un cambio en el perfil de la gestión. “Santilli le va a poner política de gobierno, vínculos, diálogo y anticipación. Es una nueva oportunidad que tiene el Gobierno para cambiar la lógica”, analizó.

Sin embargo, advirtió que la llegada de un dirigente con trayectoria no resolverá por sí sola las tensiones internas si no hay una modificación real en el funcionamiento del oficialismo. En ese sentido, insistió en que el círculo más cercano al Presidente debe asumir que no alcanza con un liderazgo personalista para sostener la gobernabilidad.

Críticas al discurso anticasta y a la transparencia oficial

Reyes también apuntó contra una de las principales banderas discursivas del mileísmo: la pelea contra la “casta política”. A su entender, el caso Adorni dejó al desnudo una divergencia entre los mensajes públicos y las decisiones concretas del Gobierno. “El discurso del anticasta es mentira. Es un discurso antiestado, es un discurso ideológico, no es un discurso ético”, afirmó.

  • Cuestionó la falta de avances institucionales y de controles claros.
  • Sostuvo que el Ejecutivo no logró marcar diferencias con prácticas que había prometido desterrar.
  • Señaló que distintos episodios reflejan “opacidad” y falta de transparencia en la gestión.

“Quisieron vender que venían a romper con la corrupción y los negociados, pero eso no sucedió. Tenemos un Gobierno atravesado por la opacidad”, denunció Reyes al evaluar el desempeño del oficialismo.

El legislador porteño también vinculó la responsabilidad política del caso con las máximas autoridades nacionales. “Nada de lo que hizo Adorni lo hizo sin el consentimiento del presidente y de Karina Milei”, remarcó, al considerar que la salida del vocero no alcanza para cerrar el capítulo.

Para Reyes, el mensaje que deja esta crisis es que el oficialismo necesita abrir canales de negociación y aceptar el juego democrático si pretende sostener las reformas que impulsa. “Si el Gobierno no entiende que no es Milei el rey ni un emperador y que necesita la conversación política y democrática de verdad, le van a volver a aparecer los problemas mucho más temprano que tarde”, advirtió.

La renuncia de Adorni, leída por sectores de la oposición como un síntoma del desgaste comunicacional del Gobierno, abre ahora una etapa de reacomodamiento interno en la Casa Rosada y reaviva el debate sobre los límites del discurso anticasta frente a las exigencias de gestión y transparencia.

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