En el día de la efeméride internacional, durante la presente jornada de 14:00 a 17:30 en la Laguna de la Costanera de nuestra ciudad, Orgullo SN, Varones Trans SN y la Asociación de Travestis, Transexuales y Transgénero de Argentina convocan a una mateada en el marco de un espacio de respeto, inclusión y celebración. “No es necesario ser parte de la comunidad LGBT+ para participar. Están todxs invitados a sumarse”, señalan en la convocatoria de redes sociales.

De la Redacción de EL NORTE
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Cada 28 de junio se conmemora el Día del Orgullo LGBT+, una fecha que recuerda las revueltas de Stonewall de 1969, cuando personas travestis, trans, gays, lesbianas y otras identidades disidentes resistieron una redada policial en Nueva York, lo que dio origen a un hito fundamental en la lucha por la ampliación de derechos y el reconocimiento de la diversidad. Hoy –en el día de la efeméride internacional–, de 14:00 a 17:30, en la Laguna de la Costanera de San Nicolás, Orgullo SN, Varones Trans SN y la Asociación de Travestis, Transexuales y Transgénero de Argentina (ATTTA) organizan una mateada en el marco de un espacio de respeto, inclusión y celebración. “No es necesario ser parte de la comunidad LGBT+ para participar. Están todxs invitados a sumarse”, señalan en la convocatoria de redes sociales.
En distintas ciudades del país y del mundo, en esta jornada se desarrollan diversas actividades y movilizaciones como parte de la visibilización del colectivo, del acceso a derechos y en reclamo de asignaturas pendientes.
Orgullo San Nicolás expresa: “La diversidad sexual y de género enriquece a la sociedad. No queremos sobrevivir. Queremos vivir. Vivir libres. Vivir sin miedo. Vivir con derechos. El Estado y los gobernantes son responsables. Llamamos a respetar a la diversidad, las diferentes formas de ser, sentir, pensar y vincularse”.
HISTORIA
La historia del movimiento LGBT+ no puede comprenderse sin considerar la violencia estatal e institucional que históricamente lo precedió y que, en muchos lugares, continúa operando. Durante décadas, la homosexualidad fue delito en numerosos ordenamientos jurídicos y la transexualidad fue clasificada como trastorno mental por la Organización Mundial de la Salud hasta 1990. Bajo otras categorías diagnósticas, continuó patologizada hasta su reclasificación en la CIE-11 en 2019. A ello se sumó la persecución específica contra identidades travestis y trans mediante diversas modalidades.
El Día del Orgullo reafirma un postulado sistematizado por los Principios de Yogyakarta en 2006: la orientación sexual y la identidad de género son categorías protegidas por el derecho internacional de los derechos humanos, por lo que los Estados tienen obligaciones concretas para garantizar el ejercicio de tales prerrogativas sin discriminación, violencia ni coerción. Esta perspectiva desplaza la discusión desde la tolerancia hacia el reconocimiento de derechos inalienables.
En las últimas décadas, la Argentina construyó un marco normativo de referencia internacional en materia de derechos LGBT+. En él se destacan la Ley 26.618 de Matrimonio Igualitario, sancionada en 2010, que extendió el matrimonio sin distinción de género y con todos sus efectos jurídicos; la Ley 26.743 de Identidad de Género, sancionada en 2012, que reconoció el derecho a la rectificación registral del nombre y el sexo sin exigir cirugía ni diagnósticos psiquiátricos; el Decreto 476/2021, que incorporó la opción de DNI no binario; y la Ley 27.636 “Diana Sacayán”, que estableció el cupo laboral travesti-trans en el sector público nacional y reconoció la exclusión estructural que afectó históricamente a esta población.
ATAQUES Y RECLAMOS
Según el Observatorio Nacional de Crímenes de Odio LGBT+, en 2025 en Argentina se registraron 227 ataques motivados por orientación sexual, identidad o expresión de género, lo que equivale a un caso cada 38 horas y representa un aumento del 62% respecto a 2024. “Este crecimiento no solo es estadístico, sino que refleja un contexto social y político donde los discursos de odio se normalizaron en ciertos sectores, desde redes sociales hasta ámbitos de poder, lo que genera consecuencias directas para las personas que pertenecen al colectivo”, sostuvieron.
Las mujeres trans siguen siendo las más afectadas, ya que concentran más del 60% de los incidentes, mientras que los jóvenes de entre 20 y 29 años son el grupo etario más vulnerado.
Organizaciones como la Federación Argentina LGBT+ (FALGBT+) reclaman medidas urgentes de protección, investigaciones más efectivas y la sanción de una nueva ley antidiscriminatoria que aborde la violencia estructural y directa contra la comunidad.
“La distancia entre el reconocimiento legal y la vida cotidiana de las personas LGBT+ continúa siendo significativa, como muestran diversos relevamientos sobre situaciones de discriminación en ámbitos familiares, educativos, laborales, sanitarios, policiales, judiciales y comunitarios. Muchas de estas experiencias están atravesadas por expulsiones del hogar durante la adolescencia, exclusión económica y obstáculos persistentes para acceder a derechos básicos. Además, cuando la identidad de género o la orientación sexual se intersectan con desigualdades de clase, etnia, discapacidad o territorio, las situaciones de vulnerabilidad se profundizan y adquieren características específicas que las respuestas universales no siempre logran abordar adecuadamente. La situación de la población travesti-trans requiere una atención particular. Los datos disponibles muestran una expectativa de vida significativamente inferior al promedio general, altos niveles de exclusión educativa, concentración en economías informales y de subsistencia, y una mayor exposición a la violencia policial e institucional. El travesticidio y el transfemicidio —categorías elaboradas por el activismo y la academia para nombrar la violencia letal motivada por el odio a la identidad de género— constituyen la expresión extrema de una cadena de violencias estructurales que comienza mucho antes. Por ello, las respuestas estatales no pueden limitarse a intervenciones aisladas, sino que deben ser sostenidas, específicas e integrales. El Día del Orgullo LGBT+ también interpela a las instituciones en su responsabilidad de promover espacios libres de discriminación y garantizar condiciones reales para el ejercicio pleno de los derechos”, expone para esta fecha la Defensoría del Pueblo de la Provincia de Buenos Aires.

