Un hallazgo que revoluciona cómo entendemos el agua en la Tierra

Una investigación internacional liderada por científicos italianos identificó un mecanismo hasta ahora desconocido de formación de agua en las profundidades de la Tierra. El trabajo, publicado en la revista científica Science Advances, obliga a replantear los modelos clásicos del ciclo del agua y abre nuevas líneas de estudio sobre la dinámica interna del planeta y la búsqueda de vida en otros mundos.
Hasta ahora, la geología enseñaba que el ciclo del agua funcionaba como un circuito prácticamente cerrado: el agua de lluvias, ríos y océanos se infiltra, parte de ella queda atrapada químicamente en las rocas del fondo oceánico y es transportada hacia el interior del planeta por el movimiento de las placas tectónicas. Más tarde, ese mismo agua vuelve a la superficie a través de erupciones volcánicas y emanaciones de vapor, cerrando el ciclo.
El equipo encabezado por Alberto Vitale Brovarone, de la Universidad de Bologna, demostró que ese esquema está incompleto. En las profundidades de la Tierra, explican, puede generarse “agua no convencional”: H2O que no proviene directamente de océanos o lluvias, sino de reacciones químicas que ocurren dentro del manto terrestre.
Cómo se genera esta “agua no convencional”
El nuevo mecanismo se pone en marcha cuando en el interior del planeta se libera hidrógeno molecular (H2), un gas formado por dos átomos de hidrógeno, que entra en contacto con minerales ricos en oxígeno presentes en las rocas profundas. De esa interacción, bajo condiciones extremas de presión y temperatura, se forma agua (H2O) directamente en el subsuelo.
Según reconstruyó la Agencia Noticias Argentinas a partir de fuentes científicas, el hidrógeno molecular es altamente escurridizo: puede desplazarse entre las rocas, escapar hacia la atmósfera e incluso al espacio, acumularse en reservorios subterráneos o servir de alimento a ciertos microorganismos. El estudio ahora demuestra que, además de esos destinos, ese hidrógeno puede combinarse con el oxígeno de los minerales y generar nuevas reservas de agua en profundidad.
“Las implicancias de este descubrimiento son enormes en muchos sectores, y lo más interesante es que estaba frente a nuestros ojos, pero no lográbamos verlo”, remarcó Vitale Brovarone al presentar los resultados. Para la comunidad geológica, esto implica revisar la idea de un ciclo hídrico cerrado y admitir la existencia de fuentes internas de agua.
Impacto en la geología y en la búsqueda de vida fuera de la Tierra
Los especialistas sostienen que la presencia de esta agua profunda podría ayudar a comprender mejor procesos clave del interior terrestre, como la formación de magmas en zonas muy profundas, la composición de los volcanes y las condiciones que pueden favorecer o inhibir la generación de terremotos.
El hallazgo también tiene fuerte impacto en la exploración espacial. Si la formación de agua a partir de hidrógeno y minerales ricos en oxígeno es un mecanismo más común de lo pensado, los modelos para buscar agua en otros planetas y satélites deberán actualizarse. Esto podría modificar la interpretación de datos enviados por sondas espaciales y redefinir las zonas consideradas más prometedoras para albergar algún tipo de vida.
- Replantea el ciclo del agua como un sistema no completamente cerrado.
- Aporta pistas sobre la dinámica del interior terrestre y la actividad sísmica.
- Ofrece nuevos criterios para detectar agua en otros cuerpos del Sistema Solar.
- Refuerza la hipótesis de ecosistemas microbianos que se alimentan de hidrógeno en profundidad.
“Descubrimos que también existe algo más, y esta novedad representa un desafío para la comunidad científica”, señaló el geólogo Alberto Vitale Brovarone.
Del estudio participaron, además de la Universidad de Bologna, investigadores de las universidades italianas de Milán, Padova y Napoli Federico II, junto con equipos de Francia, Estados Unidos, Alemania y especialistas vinculados a la Agencia Espacial Europea. Con este aporte, la ciencia da un paso más en la comprensión de un recurso tan cotidiano como el agua, pero aún lleno de misterios cuando se lo mira desde las profundidades del planeta.

