La Sociedad Argentina de Cardiología expresó su preocupación por el proyecto que impulsa el Gobierno nacional para derogar la Ley de Promoción de la Alimentación Saludable y sostuvo que el sistema de advertencias constituye una herramienta clave para la prevención cardiovascular.

La Sociedad Argentina de Cardiología (SAC) pidió al Gobierno de Javier Milei que se mantenga la Ley 27.642 de Promoción de la Alimentación Saludable, cuyo futuro deberá debatir el Congreso de la Nación. La entidad consideró que el sistema de etiquetado frontal de alimentos constituye una “herramienta clave” para la prevención de las enfermedades cardiovasculares y la promoción de hábitos alimentarios saludables.
Los cardiólogos expresaron su “preocupación frente a la propuesta de derogación de la Ley 27.642 de Promoción de la Alimentación Saludable” y consideraron “fundamental preservar el sistema de etiquetado frontal de advertencias como una herramienta clave para la prevención de las enfermedades cardiovasculares y la promoción de hábitos alimentarios saludables en la población”.
Según señalaron los especialistas, los sellos negros octogonales representan “una herramienta de salud pública que permite a los consumidores identificar de forma rápida, sencilla y clara aquellos productos cuyo consumo frecuente puede incrementar el riesgo cardiometabólico”.
“El etiquetado frontal facilita decisiones de compra más informadas y promueve una mayor conciencia sobre la calidad nutricional de los alimentos disponibles en el mercado”, enfatizaron. Además, enmarcaron su planteo en el contexto de que las enfermedades cardiovasculares continúan siendo la principal causa de muerte en Argentina y en el mundo.
Reclamo conjunto
El pronunciamiento de la SAC se suma al realizado por la Sociedad Argentina de Nutrición, que también cuestionó la derogación de la ley aunque consideró que requiere una “revisión profunda”. Asimismo, acompaña la postura del Colegio de Nutricionistas bonaerense, que sostuvo que la medida “hipoteca el futuro de la salud”.
“La evidencia científica demuestra de manera contundente que una alimentación caracterizada por un elevado consumo de productos con exceso de azúcares, grasas saturadas, grasas trans, sodio y calorías contribuye al desarrollo de obesidad, hipertensión arterial, diabetes tipo 2, dislipidemia y enfermedad cardiovascular aterosclerótica”, resaltaron los cardiólogos.
En ese sentido, pidieron que la prevención comience antes de la aparición de la enfermedad. “La exposición sostenida desde edades tempranas a alimentos con alto contenido de azúcares, grasas y sodio favorece la aparición progresiva de factores de riesgo que, años más tarde, se traducen en infartos de miocardio, accidentes cerebrovasculares, insuficiencia cardíaca y enfermedad vascular periférica”, afirmaron.
Finalmente, la SAC advirtió que una eventual derogación de la ley también afectaría otros aspectos vinculados con la prevención cardiovascular, entre ellos la regulación de la publicidad de alimentos dirigida a niños y adolescentes, la promoción de entornos escolares saludables y las acciones de educación alimentaria y nutricional.
“Si bien todo sistema regulatorio es perfectible y debe ser evaluado periódicamente a la luz de nueva evidencia científica, la discusión sobre posibles mejoras no debe confundirse con la eliminación de una herramienta que cumple un rol preventivo fundamental”, concluyó la entidad.

