La iniciativa impulsada por el Gobierno nacional recibió 130 votos afirmativos, 106 negativos y 7 abstenciones. El proyecto crea un régimen de incentivos para grandes inversiones en nuevas industrias y continuará su tratamiento en el Senado.

La Cámara de Diputados aprobó este miércoles con media sanción el proyecto de ley que crea el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones en Nuevas Industrias (Súper RIGI), impulsado por el Gobierno nacional. La iniciativa obtuvo 130 votos afirmativos, 106 negativos y 7 abstenciones, por lo que ahora continuará su recorrido legislativo en el Senado.
El proyecto fue concebido por el Ministerio de Economía con el objetivo de captar grandes inversiones en industrias de frontera tecnológica mediante exenciones impositivas y beneficios aduaneros y cambiarios. El régimen alcanzará a proyectos vinculados con actividades que aún no existen en Argentina o que se encuentran en etapa de experimentación.
Según preciso el periodista Sebastián Hadida de la Agencia NA, durante el debate el miembro informante del oficialismo, Bertie Benegas Lynch, sostuvo que el Súper RIGI servirá para “salir de Cavernicolandia” y afirmó: “Venimos de ser cavernícolas y necesitamos hacer una ley para proteger el derecho de propiedad porque hemos ahuyentado las inversiones y porque no se combate el capital”.
Además, defendió la iniciativa al señalar que “los países civilizados ya tienen incorporados” los incentivos fiscales, cambiarios, aduaneros y de seguridad jurídica previstos en el proyecto. También cuestionó a la oposición al asegurar que el capital evita lugares “donde hay políticos como ustedes” y concluyó: “El capital no tiene patria, va donde hay rentabilidad y seguridad institucional”.
Desde Unión por la Patria, Mario Manrique reclamó que “terminen con ese chamuyo de que la Argentina está fuera del contexto internacional”. También sostuvo que “este proyecto no es una ley, es un negociado entre particulares para estampar la firma como si fuéramos escribanos” y agregó: “Esto es parte de un plan macabro para entregar a la República Argentina y este proyecto está encadenado con la Ley de Glaciares, la Inviolabilidad de la Propiedad Privada y la Ley Laboral”.
Por la Unión Cívica Radical, Lisandro Nieri expresó su respaldo a “los programas de incentivo a las inversiones, en un contexto donde hoy son récord a nivel mundial los subsidios, sea subsidios directos, alivios impositivos o disminución de los costos de financiamiento”.
El legislador destacó: “Por un lado, el balance del RIGI es muy positivo hasta el momento. Hoy hay 16 proyectos aprobados y hay 25 proyectos adicionales en evaluación. Los que ya están aprobados son del orden de los 30.000 millones de dólares, con aproximadamente 50.000 puestos de empleo que se crean de forma directa o indirecta. Y los 25 proyectos pendientes por 111.000 millones de dólares”.
Asimismo, remarcó que el Súper RIGI “encara proyectos de gran escala, montos mayores a 1000 millones de dólares y actividades que no se desarrollan en el país al momento de hoy” y agregó: “Esto apunta a que podamos atraer aquellos proyectos de escala mundial que estén viendo dónde radicarse”.
El diputado Eduardo Falcone celebró la incorporación de dos modificaciones propuestas por el MID y cámaras empresarias. Mencionó la cláusula de “Compre Nacional”, que destina al menos un 20% de la inversión a proveedores locales, y los incentivos de doble cómputo para inversiones en investigación y desarrollo (I+D).
Por su parte, Victoria Tolosa Paz pidió un régimen de inversiones “pero no uno que condene al país a desaprovechar una oportunidad”. En respuesta a Benegas Lynch, afirmó: “La discusión de fondo es que no hay nada más cavernícola que confundir inversión con desarrollo”.
También sostuvo: “A este régimen de inversiones le falta garantizar el desarrollo. Por eso nos negamos a este proyecto, y no porque nos neguemos a las capacidades del Estado a establecer señales para que lleguen esas inversiones”. Además, señaló que “nadie les pedía tanto” al Gobierno y afirmó que “nadie iba a dejar de invertir” sin las concesiones fiscales, aduaneras y cambiarias previstas.
Pablo Juliano, del bloque Provincias Unidas, manifestó: “Con este Súper RIGI ustedes eligen quiénes ganan y quiénes pierden”. Luego agregó: “Ustedes están eligiendo ganadores, pero esos ganadores no son de acá. Por eso voy a votar negativo”.
Jorge Taiana sostuvo que el Súper RIGI “no es una ley, es un cheque en blanco al Poder Ejecutivo y una profunda cesión de soberanía nacional”. También expresó: “Esta iniciativa promueve una economía de enclave basada en el extractivismo, diseñada para beneficiar a los poderosos mientras debilita a las pymes, desalienta la industrialización y compromete el desarrollo científico y tecnológico argentino”.
Martín Lousteau cuestionó la falta de precisión sobre las actividades alcanzadas por el régimen y preguntó: “¿Para quién es esta ley?”. Además, afirmó: “El proyecto dice que es para actividades ‘genuinamente nuevas’, pero no se sabe qué es a ciencia cierta”. También señaló que “las empresas lo van a defender porque hay beneficios adicionales para ellas, pero en el Congreso debemos discutir el costo, si realmente conviene el régimen y también la justicia”.
El legislador concluyó que “el Súper RIGI es la mayor concesión histórica que se va a hacer a este tipo de empresas” y sostuvo: “Los impuestos son la cuota de pertenencia a la Argentina, por lo que tenemos que sacarnos de la cabeza que los impuestos son un castigo”.
En el oficialismo, Silvana Giudici recordó que el RIGI original es un incentivo temporal “que termina el 8 de julio y no va a ser renovado”. Además, destacó que el Súper RIGI permitirá “competir con las mejores y más poderosas potencias del mundo” en sectores como la biotecnología y la inteligencia artificial.
La diputada también resaltó que México, Chile y España cuentan con regímenes similares para atraer inversiones y concluyó: “Vamos a seguir compitiendo porque Argentina tiene derecho a situarse en el mapa del progreso”.
Por último, el jefe del bloque oficialista, Gabriel Bornoroni, afirmó que “es imposible que este régimen tenga algún costo fiscal porque son actividades que hoy no existen en la Argentina”.

