“YO HAGO DE TODO UN POCO, A VECES CARGO BOLSAS DE CEMENTO Y OTRAS TANTAS COLOCO CERÁMICOS O LADRILLOS”

El recambio generacional y el giro en 180° que está viviendo la sociedad, trae consigo un sinfín de mutaciones en todos los ámbitos existentes. En el trabajo, hasta no hace mucho tiempo se dividían las tareas que podían realizar un hombre y una mujer. Hoy, el avance hace que no haya diferencias. Amira Machado es la primer mujer albañil del ENTRE, donde carga bolsas de cemento, lleva carretillas o coloca cerámicos, tal cual hacen sus compañeros.

Pie de foto: Amira Machado es la primera mujer del ENTRE en ser albañil. EL NORTE.

De la Redacción de El Norte
redacció[email protected]

Hoy, la sociedad vive en un constante cambio que hace que se revean las condiciones laborales, los cupos femeninos, los trabajos que pueden hacerse, entre otras cuestiones que van modificándose día a día. El punto clave viene de la mano de las actividades que hasta no hace mucho se dividían por género.

Por poner un ejemplo, la empresa que nos provee el servicio de recolección de residuos en la ciudad, ENTRE, contrató a principios de éste año la primer mujer albañil. Un hecho histórico que abrirá la ventana laboral para muchas otras mujeres que quieran insertarse en un ambiente que siempre fue considerado para hombres.
Se trata de Amira Machado quien está desempeñando tareas en la parte de obra civil de la empresa y es la primera de lo que se espera sean muchas mujeres en el rubro. En diálogo con este medio, la albañil manifestó que “es un sueño el que estoy viviendo porque siempre me gustó hacer todos estos trabajos y que la empresa me haya contratado me llena de felicidad, mis compañeros son muy buenos y no hacen diferencias por mi género”.

Cemento y ladrillos

En el rubro de la construcción, es hartamente conocido que se trabaja a destajo en condiciones extremas, como calores o fríos intensos. Se deben cargar bolsas pesadas como las de cemento, llevar ladrillos en una carretilla para ir levantando paredes y techos, colocar cerámicos; actividades que requieren mucho esfuerzo físico.



La sociedad en la que vivimos siempre hizo ver que éste particular estaba únicamente dirigido a hombres. Sin embargo, gracias al cambio generacional, a la lucha que llevan adelante las mujeres y la nueva visión que hay respecto de este tema, hizo que hoy se pueda des estigmatizar el trabajo y cualquiera que esté capacitado pueda realizarlo.
“Siempre me gustó todo lo relacionado a la albañilería, pude tener algunas experiencias pero nunca nada de la magnitud de los trabajos que estoy realizando ahora. Porque no solo es eso, sino todo lo que conlleva estar en una empresa. Cuando me llamaron el 24 de diciembre para decirme que estaba contratada no lo podía creer”, afirmó Amira Machado.
“En estos momentos estamos construyendo los vestuarios para una empresa muy importante de la ciudad, hace poco estuvimos colocando el hormigón en Dámaso Valdéz y dentro de algunos meses iniciaremos más obras que me dejarán seguir disfrutando de mi trabajo”, agregó la nueva albañil del ENTRE.

Ante la consulta sobre qué tareas realiza, Amira Machado expresó que “hago lo que se necesite en el momento. Puede ser que esté levantando bolsas de cemento como también que coloque cerámicos o lleve ladrillos. No tengo una actividad fija, sino que depende la situación y eso es lo que más me apasiona, que sea dinámico. Mis compañeros no hacen diferencias y mi jefe menos, nunca me sentí excluida o inútil porque siempre me piden algo que me ayudan a superarme. No sería inclusión si no me dejaran realizar ciertas tareas”.
Sobre su contratación, el gerente comercial del ENTRE, Gregorio Ubici, contó que “con la gerenta general ya hace un tiempo que veníamos pensando en la inclusión y la diversidad en la parte del sector nuestro que es la construcción, ya que en la parte de recolección de residuos ya hay mujeres trabajando tanto en la parte administrativa como la técnica y operativa. Entonces nos pareció una muy buena idea empezar a hacer lo mismo en nuestra área y apareció el perfil de Amira que nos dejó sumamente satisfechos”.

Compañerismo

Difícil en una sociedad prácticamente retrógrada, aceptar que una mujer puede hombrear bolsas o llevar carretillas con cargas pesadas. Para ello, las capacitaciones en materia de género son imprescindibles para cortar con el estigma que se le adjudica a las tareas forzosas. “Al margen de que yo deba sentirme cómoda trabajando entre tantos hombres, ellos también tienen que sentirse cómodos conmigo. Por suerte tenemos una relación laboral fantástica y muchos me han dicho que están asombrados de lo bien que trabajo”, dijo Amira Machado.



De inmediato, agregó que “espero que más mujeres se sumen y apuesten a cumplir sus sueños, nosotras también podemos trabajar, llevar el pan a la mesa y ser autosuficientes, ya pasó eso de que el hombre trabaja y la mujer se queda en la casa”.

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