Científicos argentinos prueban fármacos para el dolor crónico

Antihipertensivos abren una vía inesperada contra el dolor

Investigadores argentinos estudian nuevos tratamientos para el dolor crónico

NewsITe

Un equipo de científicos del CONICET, con sede en Mendoza, logró demostrar en un modelo experimental que algunos medicamentos usados habitualmente para controlar la presión arterial podrían convertirse en una herramienta alternativa para tratar el dolor crónico, en particular el dolor neuropático asociado al nervio ciático.

La investigación se centró en el sistema renina-angiotensina, un conjunto de mecanismos biológicos que participa en la regulación de la presión arterial y que también se activa frente a estímulos dolorosos. Dentro de ese sistema, la angiotensina 2 es una hormona clave que actúa sobre dos receptores específicos, conocidos como AT1R y AT2R. El trabajo argentino aportó la primera demostración de un nuevo uso de compuestos que regulan simultáneamente estos dos receptores en el contexto del dolor crónico.

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El estudio, publicado en la revista científica Frontiers in Pharmacology, evaluó el efecto del bloqueo de los receptores AT1R y AT2R en un modelo de lesión crónica del nervio ciático en animales de laboratorio. Para ello, los investigadores utilizaron telmisartán, un antihipertensivo ampliamente distribuido bajo distintos nombres comerciales, y PD123319, un compuesto químico clásico de investigación en farmacología.

De acuerdo con lo informado por el CONICET Mendoza, el telmisartán impide que la angiotensina 2 se una al receptor AT1R, mientras que el PD123319 bloquea el receptor AT2R. Cuando estos fármacos se aplicaron en forma individual y, especialmente, en combinación, se observó una notable reducción de indicadores vinculados al dolor neuropático, como la hipersensibilidad al tacto y otros signos conductuales que se registran en los modelos animales.

Un nuevo blanco terapéutico en el sistema nervioso

El investigador Cristian Acosta, del CONICET Mendoza, explicó que la inhibición simultánea de AT1R y AT2R mostró un efecto más marcado que el bloqueo aislado de cada receptor. Esto sugiere que la vía de señalización de la angiotensina 2 en el sistema nervioso periférico podría ser un blanco terapéutico relevante para el desarrollo de futuros tratamientos contra el dolor crónico patológico.

Más allá de los resultados sobre el alivio del dolor, el trabajo aportó datos originales sobre un mecanismo biológico hasta ahora poco explorado: la interacción entre el sistema renina-angiotensina y ciertos canales iónicos que participan en la transmisión del dolor. Comprender esta relación permitiría explicar mejor cómo se genera y se sostiene el dolor neuropático en el tiempo.

  • Los fármacos estudiados ya se usan en pacientes con hipertensión arterial.
  • Los ensayos se realizaron en un modelo de lesión crónica del nervio ciático.
  • El bloqueo combinado de AT1R y AT2R fue el que mostró mayor eficacia.
  • Los hallazgos abren la puerta a reposicionar medicamentos disponibles.

“La intervención con fármacos disponibles que alteran la función del sistema renina-angiotensina podría funcionar como una estrategia para el manejo del dolor crónico”, concluyeron los autores del trabajo.

Los especialistas remarcan que, si bien se trata de resultados en animales de laboratorio, el potencial clínico es significativo porque se trabaja con drogas ya conocidas por la medicina y con perfiles de seguridad estudiados. El próximo paso será profundizar en cómo interactúan el sistema renina-angiotensina y las citoquinas inflamatorias en el desarrollo y mantenimiento del dolor crónico, con el objetivo de diseñar ensayos que, a futuro, puedan trasladarse al ámbito clínico.

En un contexto en el que millones de personas conviven a diario con dolor crónico y los tratamientos disponibles son muchas veces insuficientes o generan efectos adversos, este avance de la ciencia argentina suma una opción prometedora para explorar nuevas terapias más eficaces y seguras.

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