Gremios opositores en la CGT presionan por un paro de 36 horas

NewsITe
Un grupo de gremios de la Confederación General del Trabajo (CGT) prepara una fuerte ofensiva interna para que la central obrera convoque a un paro nacional de 36 horas contra el Gobierno de Javier Milei. La pulseada se dará este jueves, cuando el Consejo Directivo se reúna en la histórica sede de Azopardo 802, en la Ciudad de Buenos Aires.
El eje del conflicto es la decisión del Poder Ejecutivo de avanzar en la revisión de los convenios colectivos de trabajo, una medida que los sindicatos observan como un intento de flexibilización laboral. Mientras la conducción de la CGT impulsa un plan de lucha gradual con protestas escalonadas por sectores, un sector disconforme reclama una medida inmediata y de alto impacto: un paro general prolongado de 36 horas.
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En la vereda más dura se ubican los gremios liderados por los gastronómicos (UTHGRA), la Unión Tranviarios Automotor (UTA) y el sindicato de conductores de locomotoras La Fraternidad. Estos espacios consideran “blandas” las acciones que proyecta el triunvirato cegetista y exigen un cambio de estrategia frente a la Casa Rosada.
Reunión clave y grieta interna en la central obrera
El primer paso de este sector será una reunión prevista para este martes por la tarde en la sede de la UTHGRA, conducida por Luis Barrionuevo. Del encuentro participarán, entre otros, Omar Maturano (La Fraternidad) y Roberto Fernández (UTA), este último desplazado del Consejo Directivo luego de que su gremio no se sumara a un reciente paro de la central obrera.
Estos sindicatos sostienen que la CGT está siendo demasiado “tolerante” con el Gobierno y reclaman medidas “drásticas”. Como ejemplo citan el reciente conflicto universitario, donde las casas de estudios lograron mejorar la oferta presupuestaria oficial tras masivas movilizaciones y unificadas jornadas de protesta.
Del otro lado se ubica el sector mayoritario y dialoguista de la CGT, que apuesta a un esquema de presión gradual: paros sectoriales, asambleas y movilizaciones que se alternen en el tiempo y en las actividades, con la mira puesta en una gran medida de fuerza nacional más adelante, cuando consideren que existan mejores condiciones políticas y sociales.
Hacia una “gran medida nacional” en el segundo semestre
Uno de los integrantes del triunvirato, Jorge Sola (seguros), advirtió públicamente sobre el riesgo de que la ofensiva del Gobierno derive en situaciones de “dumping laboral”, con convenios debilitados y relaciones laborales asimétricas. Al mismo tiempo, anticipó que la CGT avanza en la construcción de una “gran medida nacional” que podría concretarse en el segundo semestre del año.
La conducción cegetista también trabaja de manera coordinada con las dos CTA en una marcha federal y un paro general a programar después del Mundial de Fútbol, como parte de un plan de desgaste prolongado frente al Ejecutivo. En ese marco, se analiza replicar en la Argentina una estrategia similar a la que implementaron los sindicatos franceses contra la reforma jubilatoria del presidente Emmanuel Macron en 2023, con acciones sucesivas que mantuvieron el tema en la agenda pública durante semanas.
- El sector duro de la CGT exige un paro general de 36 horas como señal de fuerza inmediata.
- La conducción apuesta a paros escalonados y una medida nacional más adelante.
- La discusión de fondo es la revisión de convenios colectivos y el rumbo de la política laboral del Gobierno.
“La CGT está siendo muy tolerante con el Gobierno, hacen falta medidas drásticas”, plantean los gremios más duros, mientras el oficialismo cegetista defiende un plan escalonado con una gran medida nacional en el segundo semestre.
La reunión del Consejo Directivo de este jueves será, así, un nuevo capítulo de la interna sindical y un termómetro del clima social. De su resultado dependerá si gana terreno la línea de un paro nacional de 36 horas en el corto plazo o si se impone la estrategia de acumulación gradual que impulsa la cúpula de la CGT.

