La interna oficialista se mete en los cambios de Comunicación

NewsITe
La última reconfiguración del equipo de Comunicación del Gobierno nacional volvió a dejar al descubierto las tensiones internas en la cúpula del oficialismo. Los nombramientos del diputado Adrián Ravier al frente de la Vocería Presidencial y de Fabián Fernández como secretario de Prensa no solo apuntan a reforzar la estrategia comunicacional, sino que también reordenan el mapa de poder dentro de la Casa Rosada.
Ravier, diputado libertario por La Pampa, deberá pedir licencia en su banca para dedicarse de lleno a la nueva función. Su designación quedó rápidamente envuelta en interpretaciones cruzadas: mientras en el entorno de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, señalan que la jugada busca proyectarlo como candidato a gobernador pampeano en 2027, cerca del asesor presidencial Santiago Caputo relativizan esa lectura y ponen el acento en su perfil técnico como economista.
Desde el círculo de la hermana del Presidente aseguran que la apuesta es de largo plazo: ubicar a Ravier en un rol de alta exposición pública para posicionarlo como la principal referencia de La Libertad Avanza en La Pampa, con el objetivo de disputarle la provincia al actual gobernador peronista, Sergio Ziliotto. “La jugada es karinista, lo quiere de gobernador”, repiten en los pasillos oficiales.
La visión que se difunde desde el espacio que responde a Caputo es diferente. Subrayan que el Presidente valoró en Ravier su formación académica y su vínculo con ámbitos liberales y de think tanks económicos. Para ese sector, el principal desafío del área de Comunicación es traducir en mensajes claros los resultados que el Gobierno considera logros en materia económica, en un contexto social todavía marcado por la recesión y la pérdida de poder adquisitivo.
Reacomodamiento y sospechas en la Secretaría de Prensa
En paralelo, el enroque entre Fabián Fernández y Javier Lanari en la Secretaría de Prensa también alimentó lecturas políticas. Fernández, de pasado en el PRO y con experiencia como gerente de Prensa de YPF, desembarca como nuevo secretario, mientras que Lanari, hasta ahora hombre de confianza en el esquema del vocero Manuel Adorni, queda relegado en el organigrama.
Versiones internas señalan que Fernández habría ganado peso en el esquema comunicacional nacional a fuerza de vínculos con consultoras y equipos de campaña. Sin embargo, en la Casa Rosada remarcan que fue el propio jefe de Gabinete, Nicolás Posse en su momento y ahora Manuel Adorni como figura central del área, quien acercó su nombre a Karina Milei en una reunión reciente, como parte de una búsqueda por profesionalizar la relación con los medios y ordenar la agenda diaria.
Cerca de la secretaria general de la Presidencia insisten en que ningún cargo de ese peso se define sin su aval directo. “No estaría designado si no reportara a Karina”, resume uno de sus colaboradores, reflejando la consolidación de su rol como gran ordenadora del espacio libertario dentro del Ejecutivo.
Un equilibrio cada vez más delicado en el poder
Las designaciones de Ravier y Fernández se inscriben en una etapa en la que el Presidente intenta sostener un equilibrio fino entre sus principales soportes políticos: el núcleo más cercano a Karina Milei, el ala que orbita alrededor de Santiago Caputo y los funcionarios con trayectoria en la política tradicional o el sector privado. Cada movimiento en áreas sensibles, como la comunicación, repercute en la interna y alimenta especulaciones sobre futuros cambios de gabinete.
En un contexto en el que la opinión pública sigue con atención la marcha del ajuste, las negociaciones con gobernadores y la implementación de reformas estructurales, la apuesta del Gobierno es reforzar la maquinaria comunicacional para capitalizar lo que considera avances en materia económica y de gestión. Al mismo tiempo, el reacomodamiento deja expuestas las diferencias de criterio y los alineamientos dentro del oficialismo, una disputa silenciosa que se libra detrás de cada nombramiento.
Mientras el Presidente busca mostrarse por encima de la interna, las decisiones en el área de Comunicación exhiben cómo se reordenan las cuotas de poder en la Casa Rosada.
Con la mira puesta en las elecciones provinciales de 2027 y en la consolidación del proyecto libertario a nivel nacional, los movimientos en el tablero oficialista anticipan que la disputa por espacios de influencia dentro del Gobierno seguirá abierta en los próximos meses.

