Desbarataron una red de narcotráfico que operaba en Pergamino y otras ciudades de la provincia: el líder operaba desde la cárcel de Marcos Paz

La investigación se extendió durante diez meses y permitió detener a cinco integrantes de la organización. Entre los imputados figura una policía de la Ciudad de Buenos Aires, mientras que el principal jefe dirigía las operaciones desde el penal federal de Marcos Paz.

Una organización narcocriminal que abastecía puntos de venta de droga en Pergamino y otras ciudades del norte de la provincia de Buenos Aires fue desarticulada tras una investigación de diez meses encabezada por la Justicia Federal y la Delegación Departamental de Investigaciones del Tráfico de Drogas Ilícitas de Pergamino. El operativo incluyó 16 allanamientos simultáneos, culminó con cinco detenidos y permitió secuestrar cocaína, marihuana, dinero en efectivo y vehículos utilizados para la distribución de estupefacientes.

La investigación reveló que la estructura era comandada por un condenado por narcotráfico que permanece alojado en el Complejo Penitenciario Federal de Marcos Paz. Según establecieron los investigadores, el hombre coordinaba las maniobras con colaboradores externos, entre ellos un proveedor del partido de Moreno y una integrante de la Policía de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

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Denuncias anónimas dieron origen a la investigación

La causa comenzó en agosto del año pasado, luego de que la Justicia Federal recibiera denuncias anónimas que alertaban sobre un proveedor de drogas radicado en Cuartel V, partido de Moreno, quien abastecía distintos puntos de venta ubicados en el barrio Jorge Newbery y en las inmediaciones de la plaza Almirante Brown de Pergamino.

A partir de esa información, el fiscal federal Matías Di Lello ordenó tareas de inteligencia para verificar las denuncias y determinar el alcance de la organización.

Los efectivos de la Delegación de Drogas Ilícitas de Pergamino realizaron seguimientos, vigilancias y observaciones encubiertas. Durante esos procedimientos detectaron que el principal proveedor viajaba con frecuencia a Pergamino acompañado por su pareja, una efectivo de la Policía de la Ciudad.

Los investigadores comprobaron que, cada vez que ambos visitaban determinados domicilios, aumentaba considerablemente el movimiento de personas, lo que reforzó las sospechas sobre el funcionamiento de puntos de venta de estupefacientes.

Siete meses de escuchas telefónicas

Con los primeros elementos reunidos, el Juzgado Federal N° 2 de San Nicolás, a cargo del juez Carlos Villafuerte Ruzo, autorizó la intervención de teléfonos celulares y otros dispositivos electrónicos utilizados por los sospechosos.

Las escuchas se extendieron durante aproximadamente siete meses. En ese período fueron intervenidas diez líneas telefónicas en forma simultánea y se analizaron alrededor de 5.000 horas de conversaciones.

Ese material permitió reconstruir el funcionamiento interno de la organización, identificar a sus integrantes y conocer cómo se abastecían, distribuían y comercializaban los estupefacientes.

Una estructura con ramificaciones en varias ciudades

La investigación también determinó que la red criminal no dependía de un único proveedor.

Los investigadores detectaron otra línea de abastecimiento con conexiones en Junín y Chacabuco, mientras que la conducción general permanecía en manos del condenado alojado en Marcos Paz, quien mantenía contacto permanente con sus colaboradores mediante distintos mecanismos de comunicación.

Según la pesquisa, la banda presentaba una estructura jerárquica claramente definida. En la cúspide se encontraba el líder encarcelado; debajo operaban los proveedores encargados del abastecimiento y, finalmente, los vendedores minoristas que distribuían la droga en distintos puntos de Pergamino.

Las tareas de inteligencia también permitieron identificar inmuebles utilizados para almacenar droga, administrar el dinero obtenido de las ventas y desarrollar la comercialización minorista, tanto en el barrio Jorge Newbery como en zonas aledañas y en la localidad de Rancagua.

Dieciséis allanamientos y un amplio despliegue policial

Con la prueba reunida durante diez meses de investigación, el fiscal Di Lello solicitó al juez Villafuerte Ruzo la realización de 16 allanamientos simultáneos.

Los procedimientos se concretaron en Pergamino, Junín, Chacabuco y Moreno. Además, se realizaron requisas en una celda del Complejo Penitenciario Federal de Marcos Paz y en otra ubicada en la Comisaría Primera de Luján.

El operativo fue coordinado por la Delegación de Drogas Ilícitas de Pergamino y contó con la participación de unos 200 efectivos, entre personal de distintas delegaciones antidrogas, la Sección Canes, el Grupo Especial Halcón, el Grupo de Apoyo Departamental (GAD), Infantería y Seguridad Siniestral.

Por la magnitud del despliegue, las autoridades lo consideraron uno de los procedimientos antidrogas más importantes realizados en los últimos años en la región.

Drogas, dinero, vehículos y cinco detenidos

Durante los allanamientos fueron secuestrados ladrillos de marihuana, cocaína en trozos compactos y dosis fraccionadas listas para su comercialización.

Además, los investigadores incautaron importantes sumas de dinero en pesos y dólares, balanzas de precisión utilizadas para el fraccionamiento de la droga y dos automóviles —un Peugeot 308 blanco y un Peugeot 208— que, según la investigación, eran utilizados para el transporte de los estupefacientes.

Como resultado del operativo, la Justicia Federal ordenó la detención e incomunicación de cinco integrantes de la organización, tres mujeres y dos hombres, acusados de comercialización de estupefacientes.

Otros tres imputados continúan vinculados al expediente y permanecen sometidos al proceso penal en el fuero federal. El delito que se les atribuye prevé penas de entre cinco y quince años de prisión.

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