De marginado en River a figura clave en la Selección de Paraguay

En apenas unos días, la vida futbolística de Matías Galarza Fonda dio un vuelco inesperado. De ser apartado del proyecto de River por decisión de Eduardo Coudet, el mediocampista pasó a protagonizar una noche consagratoria con la Selección de Paraguay en el Mundial 2026, en la ajustada victoria 1-0 frente a Turquía por el Grupo D.
El escenario no podía ser más exigente: un partido clave de fase de grupos, Paraguay necesitado de sumar y un jugador bajo la lupa por su situación en Núñez. Sin embargo, lejos de sentirse golpeado por su presente en el “Millonario”, Galarza Fonda respondió donde más vale: adentro de la cancha, con personalidad, despliegue y presencia en los momentos decisivos del encuentro.
Al término del partido, el mediocampista habló con emoción y dejó una frase que rápidamente se hizo viral entre los hinchas albirrojos: “Nunca hay que dudar de la raza guaraní”. La declaración sintetizó el espíritu de una selección que se plantó con carácter ante un rival duro y que supo sostener la ventaja en un contexto de máxima presión mundialista.
“Gracias por confiar. Hoy se demostró que esto es Paraguay”, remarcó Galarza Fonda, consciente de que el duelo ante Turquía puede ser un punto de inflexión, tanto para el equipo como para su propia carrera. Su actuación lo ubicó como uno de los símbolos de un seleccionado que hizo de la intensidad, el compromiso defensivo y el orgullo nacional sus principales banderas.
El respaldo de Alfaro y un nuevo liderazgo en la Selección
En su análisis, el jugador no dejó pasar la oportunidad de destacar la influencia de Gustavo Alfaro, el entrenador argentino que tomó las riendas de Paraguay con la misión de devolverle competitividad en la elite internacional. “Alfaro es como nuestro papá”, afirmó Galarza Fonda, en una frase que refleja el vínculo de cercanía y confianza que el cuerpo técnico construyó con el plantel.
Bajo la conducción de Alfaro, Paraguay reforzó su solidez táctica y recuperó la identidad combativa que históricamente caracterizó a la “Albirroja”. Frente a Turquía, el equipo mostró orden, solidaridad para recuperar la pelota y la capacidad de sufrir cuando el trámite lo exigió, sin resignar la ambición de buscar el arco rival.
- Triunfo 1-0 clave para acomodarse en el Grupo D del Mundial 2026.
- Galarza Fonda, figura en un contexto personal complejo por su salida de River.
- Respaldo público al proyecto de Gustavo Alfaro y al carácter del grupo.
Del ruido en Núñez a la reivindicación mundialista
La noche consagratoria en el Mundial llegó luego de días agitados en el ámbito local. En River, Coudet resolvió no tener en cuenta a Galarza Fonda para el próximo semestre, decisión que abrió la puerta a una inminente salida del club. Mientras en Núñez se definía su futuro, el futbolista se enfocaba en la Selección paraguaya, intentando dejar atrás rumores sobre un supuesto bajón anímico.
De hecho, el propio jugador había calificado esas versiones como “una barbaridad”, asegurando que se sentía fuerte y con ganas de competir. La respuesta deportiva no tardó en llegar: en la cita más importante del planeta fútbol, Galarza Fonda se consolidó como pieza clave del mediocampo guaraní y transformó la incertidumbre por su situación en River en una oportunidad para relanzar su carrera a nivel internacional.
“Esto no terminó, hay que seguir por este camino”, advirtió el mediocampista, marcando que el triunfo ante Turquía es apenas un paso en la pelea por avanzar en la fase de grupos.
Mientras su nombre comienza a sonar con fuerza en el mapa mundialista, el mediocampista encontró en la Selección paraguaya lo que hoy no tiene asegurado en Núñez: confianza, respaldo y protagonismo en partidos de altísima exigencia. El futuro de Galarza Fonda en River es incierto, pero su presente con la camiseta guaraní ya lo ubica como uno de los grandes protagonistas de esta Copa del Mundo.

