Por qué el Gobierno acelera la desregulación del crédito

Desregulación financiera en la mira del Gobierno

Mercado de capitales y City porteña

NewsITe

En medio de una economía que avanza a distintas velocidades, el Gobierno nacional decidió acelerar una profunda desregulación del mercado de capitales para intentar reactivar el crédito y apuntalar a los sectores más golpeados por la recesión. Mientras los grandes proyectos mineros y energéticos se financian sin mayores dificultades en el exterior, comercios, pymes y empresas medianas siguen atrapados en un sistema bancario local casi paralizado.

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El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, anunció una “reforma estructural gigantesca” que busca simplificar el acceso al financiamiento productivo. A través de las resoluciones 1145/26 y 1150/26, el Ejecutivo propone eliminar la aprobación previa de la Comisión Nacional de Valores (CNV) para emisiones de acciones, fideicomisos, fondos comunes de inversión cerrados y obligaciones negociables por montos de hasta 100 millones de UVA, equivalentes a unos 139 millones de dólares.

En la práctica, se trata de un sistema de fast track normativo que intenta saltar el cuello de botella del sistema bancario tradicional. La estrategia oficial apunta a que el ahorro privado pueda canalizarse de manera más directa hacia proyectos productivos, en especial vinculados al mercado inmobiliario y al financiamiento pyme, dos sectores con fuerte impacto sobre el empleo y la actividad interna.

Crédito caro, mora alta y bancos a la defensiva

El telón de fondo de esta ofensiva regulatoria es la fuerte tensión en el sistema financiero local. La baja de la inflación, celebrada por el Gobierno como un logro central, no vino acompañada por una reducción equivalente en las tasas de interés nominales. Esa combinación generó un descalce que golpeó de lleno a familias, bancos, financieras y fintechs, acostumbradas a que la inflación licuara las deudas.

De acuerdo con los últimos datos del Banco Central, con información a marzo de 2026, la morosidad en préstamos personales supera el 14% y ronda el 12% en tarjetas de crédito. Entre los proveedores no financieros de crédito —como fintechs, cadenas de electrodomésticos y cooperativas— la mora en préstamos personales trepa a más del 30%, un nivel que encarece aún más el financiamiento y obliga a endurecer condiciones.

El mundo corporativo tampoco escapa al problema. Incluso empresas exportadoras, consideradas tradicionalmente sólidas, quedaron atrapadas en una estrategia fallida: tomaron crédito en pesos para retener stock y esperar una devaluación que nunca llegó. Con el tipo de cambio oficial prácticamente anclado, muchas compañías sufrieron un fuerte proceso de descapitalización y hoy enfrentan dificultades para refinanciar sus obligaciones.

Dos economías y la apuesta al mercado de capitales

El incremento de la mora y el deterioro de las carteras empujaron a los bancos a reforzar previsiones y destinar más capital propio a cubrir riesgos, lo que redujo el margen para otorgar nuevos préstamos. El resultado es una economía con dos realidades: por un lado, los grandes proyectos con acceso al financiamiento internacional; por otro, el entramado pyme y comercial que depende casi exclusivamente del crédito doméstico, hoy restringido y caro.

En este escenario, la apuesta del Gobierno es que la desregulación del mercado de capitales ayude a abaratar y diversificar las fuentes de financiamiento, en un contexto en el que el alivio impositivo todavía luce limitado. El objetivo de fondo es acercar a las empresas argentinas a condiciones tributarias y crediticias similares a las de otras economías, reduciendo el peso del sistema bancario como único canal de crédito y promoviendo la participación de inversores institucionales y ahorristas individuales.

  • Eliminación de la aprobación previa de la CNV para emisiones de hasta 100 millones de UVA.
  • Impulso a fideicomisos financieros, fondos cerrados y obligaciones negociables para pymes.
  • Búsqueda de un “bypass” al sistema bancario tradicional para reactivar el crédito.

La desregulación del mercado de capitales aparece como el primer paso de una estrategia más amplia para unificar realidades económicas y acercar a la Argentina a los estándares de financiamiento que rigen en otros países.

En el mediano y largo plazo, la efectividad de estas medidas dependerá de la estabilidad macroeconómica, del apetito inversor y de la capacidad de las empresas de mostrar proyectos viables y sustentables. Pero, en un contexto de fuerte restricción crediticia y elevada heterogeneidad productiva, el oficialismo considera que ya no hay margen para demoras en la apertura y simplificación del mercado de capitales local.

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