Italia suspende visita a EE.UU. tras dichos de Trump a Meloni

Italia congela un viaje clave a Washington por la tensión entre Trump y Meloni

Antonio Tajani y Giorgia Meloni en medio de la tensión diplomática con Estados Unidos

NewsITe

La relación entre Italia y Estados Unidos atravesó un inesperado cortocircuito diplomático luego de que el ministro de Relaciones Exteriores italiano, Antonio Tajani, anunciara la cancelación de una visita oficial a Washington prevista para los días 21 y 22 de junio. La decisión llegó tras lo que Roma calificó como “graves y ofensivas declaraciones” del presidente estadounidense Donald Trump contra la primera ministra Giorgia Meloni.

El origen del conflicto se ubica en una entrevista telefónica que Trump concedió a la cadena italiana La7. Según la transcripción difundida por el canal —que no publicó el audio original—, el mandatario aseguró que Meloni le había “suplicado” sacarse una foto con él al margen de la cumbre del G7 realizada en Francia. Esa descripción, presentada como una humillación pública, generó fuerte malestar en el gobierno italiano.

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De acuerdo con el análisis del portal francés RFI, consultado por la Agencia Noticias Argentinas, la respuesta de Meloni no se hizo esperar. La premier publicó un video en la red X en el que se declaró “consternada” por lo que definió como declaraciones “totalmente inventadas” por parte de Trump. Fuentes diplomáticas señalan que el mensaje buscó dejar en claro que Italia no aceptará descalificaciones hacia su jefa de gobierno, incluso si provienen de un socio estratégico.

Críticas cruzadas y un vínculo en retroceso

En su descargo público, Meloni cuestionó abiertamente el comportamiento del presidente estadounidense hacia los países aliados. “No entiendo por qué el presidente de Estados Unidos se comporta así con sus propios aliados; no es, por lo demás, la primera vez”, afirmó, al tiempo que lamentó que Trump no muestre, según ella, la misma firmeza hacia “los enemigos de Occidente” y hacia líderes frente a los cuales suele mostrar una actitud “más conciliadora”.

El episodio se suma a otros roces recientes. En abril, Trump ya había apuntado contra la dirigente italiana por negarse a involucrar a Italia de manera más directa en el conflicto en Medio Oriente, particularmente en el marco de la escalada bélica con Irán. Entonces dijo estar “sorprendido” y decepcionado por lo que interpretó como falta de “valentía” de su antigua aliada.

De aliados cercanos a socios en tensión

Meloni llegó al poder en octubre de 2022, liderando un gobierno de coalición de corte ultraconservador. En sus primeros meses de gestión fue considerada una de las figuras europeas más afines a Trump, al punto de intentar actuar como puente entre las posiciones de Washington y las de las principales capitales del Viejo Continente en temas sensibles como la guerra en Ucrania o la política migratoria.

Sin embargo, la escalada verbal de las últimas semanas expone una relación en franco deterioro y obliga a Roma a recalcular su estrategia exterior. La cancelación del viaje de Tajani a Washington implica frenar una agenda que incluía reuniones con altos funcionarios estadounidenses para discutir seguridad, energía y coordinación en foros multilaterales. En los hechos, se trata de una señal política contundente que trasciende lo meramente protocolar.

  • Italia suspendió la visita de su canciller a Estados Unidos por considerarla incompatible con el clima político actual.
  • El gobierno de Meloni acusa a Trump de haber difundido una versión falsa y denigrante de su encuentro en el G7.
  • La tensión se suma a críticas previas sobre el rol de Italia en conflictos internacionales.

“Solo puedo lamentar que no muestre la misma determinación hacia los enemigos de Occidente”, cuestionó Giorgia Meloni al referirse a Donald Trump.

Analistas internacionales advierten que el episodio podría obligar a ambas partes a encarar una recomposición cuidadosa del vínculo, dado el peso de Estados Unidos como socio económico y militar de Italia. En el corto plazo, el gesto de Roma busca reafirmar la autoridad interna de Meloni y marcar límites frente a un aliado que, por ahora, se comporta más como un crítico público que como un socio estratégico.

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