La nueva apuesta de la NASA para entender el clima espacial

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La NASA dio el primer paso formal para una de sus próximas misiones científicas: DAPHNE, sigla de Dynamic Atmospheric and Ionospheric Explorer (Explorador Dinámico de la Atmósfera y la Ionosfera). El organismo espacial estadounidense comenzará a planificar y diseñar el vuelo y las operaciones de este proyecto, que apunta a comprender mejor cómo el llamado clima espacial impacta sobre la atmósfera de la Tierra y, en consecuencia, sobre la vida cotidiana.
La iniciativa contempla el uso de dos satélites gemelos e idénticos que volarán en formación para obtener mediciones coordinadas de distintas capas de la atmósfera. El objetivo central es analizar de qué manera los cambios en la atmósfera inferior terminan influyendo en la atmósfera superior, donde se manifiestan fenómenos asociados a la actividad solar, como tormentas geomagnéticas y variaciones en la ionosfera.
“La NASA está impulsando el liderazgo de Estados Unidos como nación preparada para el clima espacial, y al proporcionar nuevos conocimientos sobre la atmósfera terrestre, podemos predecir mejor y prepararnos para los impactos en nuestra vida diaria, tanto en la Tierra como en el espacio”, afirmó Nicola Fox, administradora asociada de la Dirección de Misiones Científicas de la agencia, con sede en Washington. La especialista destacó que este tipo de misiones permiten anticipar riesgos para las comunicaciones, la navegación satelital y hasta algunas redes eléctricas.
Qué medirá DAPHNE en la atmósfera terrestre
De acuerdo con lo informado por la NASA, la misión DAPHNE realizará mediciones multipunto de vientos neutros, temperatura y composición en la termosfera, una región clave ubicada por encima de los 80 kilómetros de altura. Allí, la atmósfera neutra comienza a transformarse en plasma ionizado, dando origen a la ionosfera, donde se propagan gran parte de las señales de radio y satelitales utilizadas en todo el mundo.
En esa delgada capa que rodea el planeta, la atmósfera se encuentra en constante movimiento y es moldeada tanto por la actividad solar —como llamaradas y eyecciones de masa coronal— como por cambios que se originan en las capas más bajas, vinculados a patrones meteorológicos y climáticos. Comprender cómo interactúan estos factores es clave para mejorar la predicción del clima espacial y sus consecuencias técnicas y económicas.
Relevancia para la vida cotidiana y próximos pasos
- Las variaciones en la ionosfera pueden alterar las señales de GPS, afectando la navegación aérea, marítima y terrestre.
- Las tormentas geomagnéticas intensas pueden interferir en comunicaciones de radio de largo alcance y en algunos sistemas de energía.
- Una mejor comprensión del clima espacial permite diseñar satélites y misiones más resistentes a estas perturbaciones.
Según explicó la agencia espacial, DAPHNE integrará sus observaciones con modelos físicos avanzados que incorporan datos de energía provenientes de la atmósfera inferior. De este modo, se espera mejorar de manera sustancial las capacidades de predicción del clima espacial, un campo que en los últimos años cobró creciente importancia por el aumento del número de satélites y de la dependencia global de las tecnologías espaciales.
“DAPHNE se unirá a la flota científica de la NASA, estratégicamente ubicada en todo el sistema solar, para proporcionar datos que ayudarán a los planificadores de misiones a predecir y mitigar los efectos del clima espacial en beneficio de todos”, señaló Fox.
La misión será sometida a una revisión de confirmación en 2027, instancia en la que se evaluarán su diseño final, presupuesto y cronograma de lanzamiento. De avanzar según lo previsto, DAPHNE se convertirá en una pieza central dentro del programa de observación de la Tierra y del clima espacial de la NASA, aportando información decisiva para proteger infraestructuras críticas y mejorar la resiliencia tecnológica de las sociedades modernas.

