Robo de material radiactivo en Rosario y el antecedente de Brasil

NewsITe
La sustracción de una cápsula que contiene Cesio-137 del Instituto de Cardiología de Rosario “Dr. Luis González Sabathie” mantiene en alerta a las autoridades sanitarias y de seguridad de todo el país. El episodio encendió las alarmas no solo por el riesgo inmediato que implica la manipulación de material radiactivo, sino también por el recuerdo de uno de los peores accidentes radiológicos de la historia, ocurrido en Brasil en 1987.
En aquel hecho, registrado en la ciudad de Goiânia, una unidad de teleterapia abandonada del Instituto Goiano de Radioterapia fue desarmada por dos hombres que desconocían la peligrosidad del material que contenía. Al hallar una cápsula con Cesio-137, intentaron abrirla para vender las partes como chatarra, sin saber que se enfrentaban a una fuente altamente radiactiva.
Durante varios días, Roberto dos Santos Alves y Wagner Mota Pereira manipularon el equipo y forzaron la cápsula hasta lograr su apertura. Poco después comenzaron a sufrir vómitos, diarrea, mareos y un fuerte malestar general, síntomas que confundieron con una intoxicación alimentaria. Sin dimensionar el riesgo, vendieron piezas del equipo a una chatarrería local.
El dueño del lugar quedó impactado por el particular brillo azul que emanaba del material, una característica del cesio expuesto en la oscuridad. Fascinado, llevó la cápsula a su casa y la mostró a familiares, amigos y vecinos. Ese contacto casual derivó en una masiva exposición radiactiva que se extendió por su entorno cercano durante dos semanas.
A medida que más personas presentaban quemaduras inexplicables en la piel, caída de cabello y síntomas de enfermedad aguda, la familia decidió acudir a las autoridades. El hallazgo del Cesio-137 desencadenó un enorme operativo sanitario y de protección civil en toda la región, con repercusión internacional.
El accidente de Goiânia y sus consecuencias
Como parte de la respuesta oficial, más de 112.000 habitantes fueron sometidos a controles radiológicos. Los estudios determinaron que 249 personas habían sido contaminadas por la radiación emitida por el Cesio-137. Cuatro de ellas, incluyendo una niña, fallecieron como consecuencia directa de la exposición al material radiactivo.
El caso de Goiânia se convirtió en un punto de inflexión para la seguridad radiológica a nivel global. A partir de ese episodio se reforzaron los protocolos de custodia, traslado y disposición final de equipos médicos e industriales que contienen fuentes radiactivas, así como los mecanismos de vigilancia para instalaciones abandonadas.
Qué es el Cesio-137 y por qué preocupa su manejo
El Cesio-137 es un isótopo radiactivo artificial que emite radiación beta y gamma. Se utiliza principalmente en medicina, sobre todo en tratamientos de radioterapia y como fuente de calibración de equipos, y también en diversas aplicaciones industriales. Justamente por su potencia y estabilidad, requiere un estricto control y condiciones de seguridad muy específicas.
- Su manipulación inadecuada puede provocar quemaduras severas en la piel.
- La exposición prolongada causa daño celular y aumenta el riesgo de cáncer.
- En dosis altas, puede desencadenar síndrome de irradiación aguda y ser mortal.
Especialistas en protección radiológica remarcan que, ante la sospecha de contacto con material similar, es clave no tocarlo, alejarse del lugar y dar aviso inmediato a las autoridades.
En la Argentina, la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN) supervisan el uso de fuentes radiactivas. Tras el robo ocurrido en Rosario, las investigaciones se centran en localizar la cápsula lo antes posible y determinar en qué circunstancias fue sustraída. Mientras tanto, se insiste en que cualquier persona que encuentre un objeto sospechoso, similar a un pequeño contenedor metálico asociado a equipos médicos, no intente abrirlo ni trasladarlo por cuenta propia.
El antecedente trágico de Brasil funciona hoy como recordatorio del impacto que puede tener la pérdida de control de este tipo de materiales. La prioridad oficial es recuperar la cápsula robada, proteger a la población y garantizar que no se repita un episodio de contaminación como el registrado en Goiânia en 1987.

