El Ejecutivo aliviana la carga fiscal sobre la economía digital

El Gobierno nacional dispuso una serie de exenciones al Impuesto sobre los Créditos y Débitos en Cuentas Bancarias, conocido como Impuesto al Cheque, con foco en el sector fintech y las empresas vinculadas a criptoactivos. La medida apunta a actualizar el esquema tributario frente a los avances tecnológicos y equiparar el tratamiento fiscal entre distintos actores del sistema financiero.
Las modificaciones fueron oficializadas mediante el Decreto 475/2026, publicado en el Boletín Oficial con las firmas del presidente Javier Milei, el jefe de Gabinete Manuel Adorni y el ministro de Economía Luis Caputo. Desde el Poder Ejecutivo se argumentó que era necesario “adecuar la normativa aplicable a ciertos actores en atención a los adelantos tecnológicos” y corregir asimetrías impositivas entre actividades similares.
El nuevo esquema introduce beneficios concretos para empresas de servicios de pago, proveedores de servicios de activos virtuales (PSAV), emisoras de tarjetas y transportadoras de caudales. En todos los casos, las exenciones se aplican únicamente a cuentas bancarias utilizadas de manera exclusiva para el desarrollo de sus actividades específicas, y sujetas al cumplimiento de determinados requisitos regulatorios.
Qué sectores quedan alcanzados por las exenciones
Uno de los rubros más impactados es el de los servicios electrónicos de pago y cobranza. El decreto aclara que las cuentas bancarias dedicadas exclusivamente a operaciones como el pago de facturas de servicios, impuestos y otras obligaciones quedan fuera del alcance del Impuesto al Cheque. La exención se extiende, además, a los movimientos vinculados con el depósito o entrega de efectivo, e incluye a agentes oficiales y a quienes actúan como agencias complementarias de servicios financieros.
En paralelo, se incorpora de manera explícita a los Proveedores de Servicios de Activos Virtuales, es decir, las empresas cripto. Las cuentas afectadas únicamente a sus operaciones específicas estarán exentas, siempre que estas firmas se encuentren inscriptas en el Registro de la Comisión Nacional de Valores (CNV) y en el padrón correspondiente de la AFIP. De este modo, el Gobierno busca dar un marco más claro a una actividad que viene creciendo en el país.
Tarjetas, financiamiento y manejo de efectivo
El alivio fiscal también alcanza a las empresas que administran sistemas de tarjetas de crédito, compra o débito. En estos casos, se eximen los débitos generados por préstamos bancarios tomados para financiar su operatoria, así como los movimientos que deriven de la emisión y cancelación de obligaciones negociables orientadas al mismo objetivo. La intención oficial es no gravar con el impuesto operaciones de financiamiento claves para la sostenibilidad del negocio.
Otro actor beneficiado son las transportadoras de caudales. A partir de la entrada en vigencia del decreto, las cuentas utilizadas para rendir a sus clientes el dinero en efectivo recaudado quedarán exentas del Impuesto al Cheque, siempre que las firmas estén inscriptas en el registro administrado por el Banco Central (BCRA). Este cambio apunta a reducir costos en una actividad esencial para el movimiento de efectivo en todo el país.
Entrada en vigencia e impacto esperado
El decreto establece que las nuevas disposiciones rigen desde el mismo día de su publicación en el Boletín Oficial. En consecuencia, las exenciones se aplican a todos los hechos imponibles que se perfeccionen a partir de este jueves 18 de junio. Fuentes del sector financiero estiman que la medida podría mejorar la competitividad de las fintech y empresas cripto frente a la banca tradicional, al tiempo que promueve la formalización y bancarización de operaciones.
Analistas tributarios señalan que la decisión se inscribe en una tendencia global a revisar la carga impositiva sobre los servicios financieros digitales, considerados un motor clave para la inclusión financiera y la innovación. No obstante, advierten que será central el rol de los organismos de control para asegurar que las exenciones se apliquen solo a las cuentas y operaciones previstas por la norma.
En el corto plazo, se espera que los principales beneficiados sean los usuarios de servicios de pago y las empresas que operan en el ecosistema fintech y cripto, que podrían ver reducidos sus costos operativos y mejorar así su oferta de productos y servicios.

