Cáncer de riñón: alertan por su avance en Argentina

Cáncer de riñón: un tumor silencioso que crece en el país

Profesional de la salud analiza estudios vinculados al cáncer de riñón

El cáncer de riñón se consolidó como el quinto tumor más frecuente en la Argentina y uno de los más comunes del aparato urinario. Su principal dificultad radica en que, en etapas iniciales, suele no presentar síntomas claros, lo que retrasa el diagnóstico y complica las posibilidades de un tratamiento oportuno.

De acuerdo con datos recientes citados por especialistas, esta enfermedad representa alrededor del 3,9% de los diagnósticos oncológicos registrados en el país hacia 2020, mientras que la mortalidad asociada se ubica en torno al 3,5%. A nivel global, se estima que el cáncer de riñón es responsable del 3% de las muertes por cáncer.

Entre los factores de riesgo se destacan la edad, el tabaquismo, la obesidad y la hipertensión arterial. También influyen los antecedentes familiares, ciertas condiciones étnicas —como ser afrodescendiente— y la exposición a agentes carcinógenos ambientales, por ejemplo el cadmio, utilizado en algunos procesos industriales.

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Síntomas, señales de alarma y diagnóstico

En la mayoría de los casos, el tumor se detecta de manera incidental, durante estudios por imágenes solicitados por otros motivos. Cuando aparecen síntomas, los más frecuentes son:

  • Dolor lumbar persistente de un solo lado del cuerpo.
  • Presencia de sangre en la orina.
  • Cansancio intenso, anemia y falta de apetito.
  • Pérdida de peso involuntaria.
  • Fiebre prolongada sin causa infecciosa identificable.

“El 90% de los tumores malignos de riñón se debe al carcinoma de células renales. Es un tipo de cáncer con mayor incidencia en hombres y fuertemente asociado con la edad”, explicó el doctor Carlos Silva, jefe del Servicio de Oncología del Hospital Británico (M.N. 62.549). El especialista subrayó que, si bien hay factores no modificables, como la edad, existen conductas que sí pueden cambiarse para disminuir el riesgo.

Prevención, tratamientos y avances terapéuticos

Los médicos insisten en la importancia de sostener hábitos de vida saludables. Evitar el consumo de tabaco, mantener un peso adecuado, seguir una alimentación equilibrada y realizar actividad física regular son medidas clave. El tabaquismo, según se destaca, aumenta el riesgo de carcinoma de células renales en un 50% en hombres y en un 20% en mujeres.

En cuanto al tratamiento, la cirugía continúa siendo la herramienta fundamental cuando el tumor está localizado en el riñón. Dependiendo del tamaño y la extensión, se pueden realizar resecciones parciales del órgano o nefrectomías completas.

En las últimas décadas, el abordaje del cáncer de riñón cambió de manera significativa gracias a la aparición de terapias dirigidas e inmunoterapia. Los tratamientos dirigidos actúan sobre blancos moleculares que regulan la formación de los vasos sanguíneos que nutren al tumor, mientras que la inmunoterapia busca “despertar” y potenciar la respuesta del sistema inmune del paciente frente a las células malignas.

“Estos avances terapéuticos han aumentado la tasa de curación o, en otros casos, han permitido una sobrevida mayor acompañada de una buena calidad de vida”, destacó el doctor Silva.

El impacto emocional en pacientes y familias

Más allá de las consecuencias físicas, el cáncer de riñón tiene un fuerte impacto emocional. Una encuesta global realizada por la Coalición Internacional contra el Cáncer de Riñón (IKCC, por sus siglas en inglés), con datos recolectados entre septiembre y noviembre de 2024, relevó las experiencias de 2.049 pacientes y 628 cuidadores de 46 países.

De acuerdo con ese informe, el 85% de las personas consultadas manifestó haber sufrido un fuerte impacto emocional luego del diagnóstico. Entre las principales preocupaciones se destacan la ansiedad vinculada con la enfermedad (50%), el miedo a la recurrencia (49%), la tristeza o depresión (36%) y el temor a la muerte (35%).

Un dato que preocupa a los especialistas es que entre el 40% y el 66% de los encuestados no habló de su malestar emocional con el equipo de salud y tampoco tuvo acceso a herramientas para abordarlo, como acompañamiento psicológico, grupos de apoyo o asesoramiento psicosocial.

“Esta encuesta nos muestra la importancia de escuchar a los pacientes, indagar sobre sus preocupaciones para mejorar su bienestar general y alentarlos a buscar apoyo psicológico si fuera necesario”, remarcó Silva, quien insistió en considerar el aspecto emocional como parte integral del tratamiento oncológico.

Los profesionales recomiendan que, ante síntomas persistentes o la presencia de factores de riesgo, se realicen consultas periódicas con el médico de cabecera o el especialista en urología y oncología. La detección temprana, sumada a los nuevos tratamientos disponibles, puede marcar una diferencia sustancial en el pronóstico.

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