El oficialismo logró dictamen y acelera el Súper RIGI

El Gobierno consiguió mayoría para el régimen de grandes inversiones

Debate en Diputados por el Súper RIGI

NewsITe

En medio de la tensión interna por la situación del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, el oficialismo obtuvo en Diputados un respaldo clave para su agenda económica: consiguió dictamen de mayoría para el proyecto que crea el denominado “Súper RIGI”, un nuevo régimen de incentivos para grandes inversiones orientado a industrias de frontera tecnológica, entre ellas la inteligencia artificial.

Tras un plenario de las comisiones de Presupuesto y Hacienda, Industria y Ciencia y Tecnología, la iniciativa reunió 61 firmas, con el acompañamiento de bloques aliados como el PRO, la UCR e Innovación Federal. Con este paso, el texto quedó en condiciones de ser tratado en el recinto en la sesión prevista para el próximo miércoles, donde el Gobierno buscará consolidar una señal fuerte hacia los mercados y potenciales inversores.

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El debate en comisiones estuvo dominado por las críticas opositoras. El oficialismo optó por no exponer oradores para acelerar la firma del dictamen, mientras que los cuestionamientos se concentraron en el alcance de las exenciones impositivas, el impacto sobre la recaudación y el perfil productivo del país. El diputado Eduardo Falcone fue una de las pocas voces que resaltó aspectos positivos del esquema, al destacar la inclusión de propuestas del MID vinculadas al desarrollo de proveedores locales y a los estímulos para la investigación y el desarrollo (I+D).

Falcone remarcó que el dictamen incorpora una cláusula que obliga a que al menos el 20% del monto total de cada proyecto se destine a proveedores nacionales, una exigencia que busca evitar que los beneficios queden concentrados sólo en actores extranjeros. También subrayó que las inversiones en I+D podrán computarse al doble de su valor dentro de los compromisos asumidos por las empresas que se acojan al régimen, con la intención de fomentar la generación de conocimiento y capacidades tecnológicas en el país.

Críticas opositoras y acusaciones de “traje a medida”

Desde Unión por la Patria, el jefe de bloque Germán Martínez cuestionó con dureza el proyecto y calificó de “infantil” el argumento oficial de que las exenciones fiscales no afectan la recaudación porque se destinan a inversiones que hoy no existen en la Argentina. A su entender, cualquier megainversión tiene efectos en las cuentas públicas y en la competencia con otros sectores económicos que no recibirán beneficios similares.

Martínez advirtió que el esquema profundizaría las asimetrías entre las actividades amparadas por el Súper RIGI y el resto de la economía, y puso en duda que el régimen cumpla los objetivos de creación de empleo, transferencia tecnológica y fortalecimiento de proveedores locales. Incluso alertó que se estaría “regalando” ventajas a lo que definió como una nueva oligarquía de las tecnologías y la inteligencia artificial.

El Frente de Izquierda también se paró en la vereda de enfrente. Nicolás del Caño caracterizó al Súper RIGI como un “régimen de privilegio” que contradice el discurso de libertad de mercado del Gobierno al ofrecer un trato diferencial a grandes capitales ligados a nuevas tecnologías, data centers e inteligencia artificial. Según el diputado, esos emprendimientos no generarían los puestos de trabajo prometidos y consolidarían un esquema orientado a pocos ganadores.

En la misma línea, Adriana Sarquis sostuvo que el proyecto es “perjudicial para el desarrollo” nacional y advirtió sobre el riesgo de consolidar una “economía de enclave”, con inversiones extractivas o hiper-especializadas y poco derrame en el entramado productivo local. Agustín Rossi fue aún más tajante: describió la iniciativa como un “traje a medida” para empresas amigas del presidente Javier Milei, especialmente en el segmento de inteligencia artificial, y cuestionó que la Argentina avance en sentido inverso a las regulaciones que se discuten a nivel global para esa industria.

Beneficios fiscales y sectores alcanzados por el Súper RIGI

El proyecto del Gobierno apunta a atraer inversiones superiores a los 1.000 millones de dólares, umbral que multiplica por cinco el piso de 200 millones previsto en el RIGI original. El foco está puesto en actividades de industrialización de minerales críticos como litio y uranio, producción de baterías y vehículos eléctricos, energías renovables (hidrógeno verde, turbinas eólicas, paneles solares), reactores nucleares de pequeña y mediana escala, semiconductores e inteligencia artificial, entre otros desarrollos de alta complejidad.

Para esos proyectos se ofrece un horizonte de estabilidad fiscal, aduanera y cambiaria por 30 años, un plazo inusual en la normativa local. A diferencia del RIGI, de duración acotada y más amplio en cuanto a sectores, el Súper RIGI excluye recursos naturales e infraestructura y se presenta como un régimen más restrictivo, dirigido específicamente a industrias consideradas estratégicas por su contenido tecnológico y su potencial de exportación.

  • Impuesto a las Ganancias reducido al 15% para los beneficiarios del régimen.
  • Amortización acelerada de inversiones: 60% el primer año y 20% en cada uno de los dos siguientes.
  • Certificados de crédito fiscal para cancelar IVA y contribuciones patronales con una alícuota única del 10%.
  • Deducción ilimitada en el tiempo de quebrantos y una tasa sobre dividendos que baja del 7% al 3,5% a partir del cuarto año.
  • Exención de derechos de importación, eliminación de retenciones a la exportación y remoción de cupos y restricciones para operar.

Uno de los puntos más sensibles para las provincias es el esquema de disponibilidad progresiva de divisas de exportación, que permite a las empresas acceder al 100% de los dólares generados a partir del tercer año. El diputado Néstor Pitrola calificó esto como una “extorsión” para los distritos que no quieran competir a la baja en beneficios, y alertó sobre el riesgo de que las firmas más poderosas se lleven la mayor parte de las divisas sin pasar por el Banco Central, debilitando la capacidad de regulación del Estado nacional.

Mientras el oficialismo defiende al Súper RIGI como una herramienta clave para captar inversiones de alto impacto tecnológico, la oposición advierte por la pérdida de recursos fiscales, la concentración de beneficios y la falta de garantías en materia de empleo y desarrollo productivo.

Con el dictamen de mayoría en la mano, la Casa Rosada apuesta ahora a lograr los votos necesarios en el recinto y convertir al Súper RIGI en una de las banderas de su política económica. El debate en el Congreso permitirá medir no sólo el apoyo legislativo al Gobierno, sino también el modelo de desarrollo que se disputará en la Argentina de los próximos años.

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