Filtran borrador del acuerdo entre EE.UU. e Irán por la guerra

Filtran el memorando que perfila un alto el fuego entre Washington y Teherán

Reunión diplomática entre representantes de Estados Unidos e Irán

NewsITe

Un borrador de memorando de entendimiento de 14 puntos, que habría sido acordado entre Estados Unidos e Irán, perfila las bases de un alto el fuego amplio, la reapertura del estratégico estrecho de Ormuz y un ambicioso paquete de asistencia financiera para Teherán por unos US$ 300.000 millones. El documento, cuya copia fue obtenida por la cadena CNN y al que accedió también la agencia Noticias Argentinas, aún no tiene carácter oficial y podría sufrir modificaciones antes de su firma formal.

Según fuentes diplomáticas consultadas por medios internacionales y vistas durante la reciente cumbre del G7 en Francia, el texto incluye un cese inmediato y permanente de las hostilidades entre las partes y sus aliados, incluso en frentes sensibles como el Líbano. Además, contempla garantías recíprocas de respeto a la soberanía y la integridad territorial, así como el compromiso de no recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza.

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El borrador establece un plazo de 60 días, prorrogable por acuerdo mutuo, para negociar los términos finales del acuerdo. En paralelo, Estados Unidos se comprometería a levantar el bloqueo naval y a restablecer, en un máximo de 30 días, el tráfico marítimo hacia y desde Irán hasta niveles previos al conflicto. A cambio, Teherán debería garantizar la seguridad de las rutas comerciales en el Golfo Pérsico y el mar de Omán, incluyendo la remoción de minas y otros obstáculos.

Alivio de sanciones y promesa de no fabricar armas nucleares

Uno de los puntos más sensibles del texto es el capítulo económico. Washington, junto con socios regionales, diseñaría un plan integral de rehabilitación y desarrollo para Irán, con financiamiento garantizado de al menos US$ 300.000 millones. Estos fondos se implementarían a través de un mecanismo a definir en el acuerdo final, y se sumarían a la liberación gradual de activos iraníes congelados en el exterior.

En materia de sanciones, Estados Unidos se comprometería a desmantelar, en un calendario a fijar, tanto las restricciones emanadas del Consejo de Seguridad de la ONU y de la Junta de Gobernadores del OIEA como las sanciones unilaterales, primarias y secundarias. Como puente hacia ese escenario, el Departamento del Tesoro emitiría exenciones para la exportación de petróleo y productos petroquímicos iraníes y para las operaciones bancarias, de seguros y transporte asociadas.

El documento también incluye una reiteración formal de Irán de que “jamás producirá armas nucleares”. La cuestión nuclear quedaría sujeta a un acuerdo definitivo más amplio, que definiría el destino del material enriquecido y las necesidades energéticas civiles del país. Hasta entonces, ambas partes se comprometerían a mantener el statu quo: Irán no avanzaría en su programa nuclear más allá de los niveles actuales y Estados Unidos evitaría imponer nuevas sanciones o reforzar su presencia militar en la región.

Supervisión internacional y dudas sobre el alcance político

El borrador prevé la creación de un mecanismo de implementación para monitorear el cumplimiento del eventual acuerdo final y establece que ese entendimiento deberá ser refrendado por una resolución vinculante del Consejo de Seguridad de la ONU. Solo una vez activadas ciertas medidas clave —como el levantamiento del bloqueo y las licencias para exportar crudo— las partes se sentarían a negociar los puntos restantes.

Funcionarios estadounidenses consultados por CNN buscaron relativizar el alcance del documento al describirlo como un “instrumento político” que no refleja todos los compromisos asumidos de manera informal por Teherán, en especial los referidos al futuro de su programa nuclear. En Irán, en tanto, la agencia semioficial Tasnim desestimó como “inexactas” las versiones filtradas, mientras que la agencia Bloomberg había difundido con anterioridad otra versión del borrador.

De concretarse la firma formal, prevista para el viernes, se abriría una ventana de dos meses para transformar este entendimiento preliminar en un acuerdo definitivo. La evolución de esas negociaciones será clave para el equilibrio de poder en Medio Oriente, la estabilidad de los mercados energéticos y el futuro del vínculo entre Washington y Teherán, una relación marcada por décadas de tensiones, sanciones y desconfianza mutua.

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