El arquero de la Selección le quitó presión al equipo tras el 3-0 a Argelia

Emiliano “Dibu” Martínez volvió a ser protagonista en el debut triunfal de la Selección argentina en el Mundial 2026, pero esta vez no solo por su rendimiento bajo los tres palos. Tras la goleada 3-0 frente a Argelia en Kansas, el marplatense dejó una frase que marcó el clima puertas adentro del plantel: lejos de asumir el rótulo de máximo favorito, pidió mantener la calma y la humildad.
“¿Candidatos, nosotros? No, amigo. ¿Vos viste lo que es el Mundial, todo lo que está pasando? Lo único que podemos decir es que vamos a pelear”, aseguró en la zona mixta, todavía con el buzo de arquero y el mate en la mano. El mensaje, sencillo pero contundente, se alinea con la idea que Lionel Scaloni repite desde hace años: competir siempre, pero sin confiarse ni creérsela.
Recuperado de la fractura en el dedo anular que lo tuvo a maltraer en la previa del torneo, Martínez prácticamente no sufrió sobresaltos ante el conjunto africano. Su acción más riesgosa llegó con un remate cruzado de Fares Chaibi que logró desviar con seguridad. Sin embargo, su aporte más destacado estuvo en la construcción del juego, una faceta cada vez más valorada en el fútbol moderno.
De acuerdo con las estadísticas de Opta, el arquero intentó 41 pases, cifra récord para un guardameta argentino en un partido de Copa del Mundo desde que se cuentan datos avanzados. Superó así los 40 envíos que había registrado Sergio Romero en la recordada final de Brasil 2014 frente a Alemania. Buena parte de esas acciones fueron pelotas largas para buscar a Lautaro Martínez y evitar la presión alta argelina.
El plan de juego y la importancia del arco en cero
“Ellos presionaron arriba. Traté de estirar la defensa y buscar a Lautaro adelante para no poner a los defensores o a los mediocampistas en aprietos. Busqué saltear líneas. Intenté ayudar en lo que pude”, explicó Dibu, detallando cómo se adaptó a la propuesta del rival y a las indicaciones del cuerpo técnico.
Más allá del manejo con los pies, el número 1 valoró especialmente haber arrancado el Mundial sin goles en contra. “Es hermoso terminar con la valla invicta. Obviamente, los chicos me hacen el trabajo muy fácil. Yo trato de ayudar en lo que puedo”, reconoció, resaltando el rendimiento de la zaga y del mediocampo en la protección del área propia.
Fiel a su estilo descontracturado, el arquero del Aston Villa se permitió incluso bromear con su propio desempeño: “Hice más en la entrada en calor que en el partido; en mi cabeza estaba diez puntos”, dijo entre risas, dejando en claro que se siente pleno desde lo físico y lo mental, más allá de la férula que todavía protege su dedo lastimado.
Un grupo unido y la vigencia de Messi como faro
Al analizar el presente del seleccionado, Martínez puso el foco en el costado humano por encima de las pizarras. Para él, la fortaleza de Argentina no se explica solo por esquemas o nombres propios, sino por el clima que se respira dentro del vestuario.
- Resaltó la humildad y el trabajo colectivo como sello de este ciclo.
- Habló de un grupo “muy unido” que disfruta estar junto y se siente como una familia.
- Señaló que esa comunión es la base para sostener la competencia al máximo nivel.
“Tenemos humildad y trabajamos para el compañero. Somos unidos, la pasamos bien juntos, nos amamos. Esto es como una gran familia y esa es la clave”, remarcó el arquero campeón del mundo.
En ese contexto, Dibu también se rindió ante otra función estelar de Lionel Messi, autor de los tres goles argentinos en el estreno mundialista y ya instalado definitivamente en la historia grande de los Mundiales. “Ni él pensaba que iba a hacer tres goles. Es un ejemplo. Sé que llegó a los 16 goles en Mundiales. Ojalá llegue a 25”, deseó.
Con la tranquilidad del arco en cero, un capitán encendido y un plantel que se abraza a la idea de la humildad competitiva, la Selección argentina dio un primer paso sólido en el camino del Mundial 2026. Martínez, referente dentro y fuera de la cancha, eligió enviar un mensaje claro: nada de euforia desmedida, el objetivo es seguir peleando partido a partido.

