Un grupo de WhatsApp en el centro de la causa judicial

NewsITe
El denominado chat “Tigre” se convirtió en uno de los ejes del segundo juicio oral por la muerte de Diego Armando Maradona. Se trata de un grupo de WhatsApp creado el 11 de noviembre de 2020, cuando el astro fue externado de la Clínica Olivos tras la operación por un hematoma subdural, y comenzó la cuestionada internación domiciliaria en el country San Andrés.
En ese espacio virtual se coordinaban la medicación, las visitas médicas y hasta el flujo de información hacia los profesionales tratantes y la familia. Los mensajes, audios y decisiones que circularon por ese grupo hoy son analizados por los jueces Alberto Gaig, Alberto Ortolani y Pablo Rolón, en el marco de la acusación por presunto homicidio simple con dolo eventual contra parte del equipo sanitario que atendió al ex capitán de la Selección Argentina.
El grupo estaba integrado por la jefa de cuidados domiciliarios de Swiss Medical, Nancy Edith Forlini; el médico clínico Pedro Di Spagna; el coordinador de enfermería, Mariano Perroni; los enfermeros y enfermeras Ricardo Omar Almirón, Dahiana Gisela Madrid, Tamara Mansilla, Cintya Córdoba, Aldo Arnez Zenteno, Daiana Cáceres y Roxana Tomaselli; el neurólogo Jorge Macía; el kinesiólogo Nicolás Parente; y personal administrativo tanto de Medidom como de la prepaga, entre ellos Nelsa Marilyn Pérez, identificada como “Mary Medidom”, Enrique Barrio y Germán Dornelli.
Organización, silencios y decisiones en la internación domiciliaria
Los chats revelan cómo se tomaban decisiones sobre la medicación psiquiátrica, el manejo del dolor, los signos vitales y la alimentación de Maradona. También dejan en evidencia la cadena de mando dentro del equipo y las restricciones para comunicarse con los médicos tratantes principales, la psiquiatra Agustina Cosachov y el neurocirujano Leopoldo Luque.
Según el material incorporado a la causa, Forlini indicaba que las consultas de la psiquiatra debían canalizarse sólo a través suyo o de los coordinadores Perroni y Dornelli. Incluso se instruyó al resto de los integrantes del chat a no contestar llamadas ni mensajes personales de los médicos tratantes ni de la familia. “El que responde este tipo de mensajes sale del equipo”, fue una de las advertencias más contundentes.
En paralelo, el médico clínico Pedro Di Spagna se ocupaba de recomendar medicamentos, ajustar dosis y sugerir la intervención de un nutricionista, preocupado por la dieta de Maradona y por episodios de constipación, vómitos y edemas en las piernas. Una comida como “brócoli con camarones y provenzal” llegó a ser calificada como “una bomba” por Forlini, mientras el clínico insistía en ordenar la alimentación para reducir riesgos.
Los días previos y el momento crítico
Los mensajes muestran altibajos en el estado de salud y en el ánimo del ex futbolista. Hubo jornadas en las que Diego estaba de buen humor, se levantaba, caminaba por la casa, miraba televisión y se alimentaba con relativa normalidad. Esa evolución era celebrada en el chat, con felicitaciones a enfermeros y médicos por el “buen resultado” de la internación.
Pero también se registraron caídas dentro de la habitación, rechazo a la atención médica y episodios de enojo, en los que Maradona pedía a la enfermera que se retirara y permanecía largas horas sin recibir controles directos, mientras los fármacos le eran alcanzados por familiares o allegados.
En los días previos al fallecimiento, Di Spagna incluso propuso ir al domicilio con un nutricionista, pero la visita nunca se concretó. En el chat, el clínico dejó asentado que, ante cualquier desenlace desfavorable, debían quedar cubiertos de que no se le pudieron hacer estudios complementarios por razones “ajenas” al equipo.
El 25 de noviembre de 2020, día de la muerte de Maradona, el grupo recibió el aviso de que un móvil en “código rojo” se dirigía hacia el country. Minutos después, la enfermera Dahiana Madrid informó que había intervenido desde el inicio con maniobras de RCP y que finalmente se constató el óbito. Al día siguiente, el chat se transformó en un espacio de agradecimientos internos y felicitaciones por el “trabajo en equipo”. Esas mismas conversaciones hoy son clave para que la Justicia determine responsabilidades penales en la muerte del máximo ídolo del fútbol argentino.
Los mensajes del chat “Tigre” exponen cómo se organizó, controló –y también se limitó– la atención médica en los últimos días de vida de Diego Maradona.

