La ciencia busca una longevidad con salud para la generación silver

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La discusión sobre longevidad dejó de ser un tema del futuro para convertirse en una preocupación urgente del presente. Vivir más años ya no es suficiente: el desafío es llegar a edades avanzadas con autonomía, buena movilidad, salud mental cuidada y la menor carga posible de enfermedades crónicas. En este escenario, la genética emerge como una aliada estratégica para la llamada “generación silver”, el creciente grupo de personas mayores de 60 años.
De acuerdo con proyecciones recientes de la ONU, hacia 2050 las personas de 65 años o más representarán casi el 19% de la población en América Latina. Este cambio demográfico obliga a pensar en nuevas formas de prevención y cuidado. La medicina anticipatoria, apoyada en el análisis del ADN y en herramientas epigenéticas, permite diseñar planes de salud adaptados a cada individuo y no basados solo en promedios poblacionales.
El investigador del CONICET y director científico de Gen360, Adrián Turjanski, resume el cambio de paradigma con una frase contundente: “El conocimiento genético es poder; nos brinda las herramientas necesarias para vivir más y mejor”. El estudio del mapa genético ya no se limita a detectar enfermedades raras, sino que se utiliza para orientar la nutrición, el ejercicio, el descanso y la toma de medicamentos en personas sanas o con factores de riesgo.
Nutrición de precisión y suplementación a medida
A medida que avanza la edad, el organismo cambia su capacidad para absorber y metabolizar nutrientes. La genética ayuda a explicar por qué dos personas con una dieta similar pueden tener resultados muy distintos. En el caso de la vitamina D, por ejemplo, estudios de la Universidad de Harvard muestran que la forma D3 colabora en la protección de los telómeros, estructuras ubicadas en los extremos de los cromosomas asociadas al envejecimiento celular.
Para algunas personas, variantes genéticas hacen que la vitamina D se elimine más rápido, lo que incrementa el riesgo de déficit aun con exposiciones solares frecuentes. Un test de ADN permite ajustar la suplementación para evitar tanto la carencia como el exceso. Algo similar sucede con micronutrientes clave como la vitamina B12, la B6 o el magnesio, fundamentales para el funcionamiento de las mitocondrias, las “fábricas de energía” de las células.
La farmacogenómica, rama que estudia la relación entre genes y medicamentos, cobra especial relevancia en adultos mayores, que suelen consumir varios fármacos en forma simultánea. Conocer cómo metaboliza cada organismo determinadas drogas ayuda a definir dosis adecuadas, reducir efectos adversos y evitar interacciones peligrosas.
Actividad física, descanso y prevención de enfermedades crónicas
La genética también aporta información sobre la respuesta individual al esfuerzo físico y al estrés mental. En muchos adultos mayores, el cansancio crónico no es solo una consecuencia de la edad, sino que puede estar vinculado a variantes genéticas que predisponen a la fatiga neuromuscular temprana. Con este dato, los profesionales de la salud pueden diseñar rutinas de ejercicio más seguras, que reduzcan el riesgo de lesiones y favorezcan la quema de grasas de manera eficiente.
El descanso es otro eje central. El ADN influye en los niveles de energía diarios y en la sensibilidad a sustancias como la cafeína o el alcohol. Algunas variantes genéticas se asocian con mayor probabilidad de insomnio o ansiedad cuando el consumo de estos productos es elevado. Identificar estos perfiles permite recomendar cambios de hábitos sencillos, pero con alto impacto en la calidad de vida.
- Prevención cardiovascular basada en marcadores de riesgo como PCSK9 o LDLR, que anticipan posibles infartos antes de que aparezcan síntomas.
- Detección temprana de cáncer de mama o de próstata, adelantando controles hasta diez años respecto de las guías generales.
- Seguimiento personalizado de más de 600 enfermedades con impacto en la vejez.
“No hay un solo plan de salud que funcione para todos. La personalización es el camino”, enfatiza Adrián Turjanski, al describir cómo la genética ya está transformando la atención médica de la generación silver.
En un contexto de envejecimiento acelerado de la población, el análisis genético se perfila como una herramienta clave para quien desee atravesar la adultez mayor con mayor autonomía. Combinado con una alimentación equilibrada, la práctica regular de actividad física, un descanso adecuado y vínculos sociales activos, permite construir una longevidad más plena, donde sumar años también signifique sumar bienestar.

