INSTALACIONES A LA VISTA

REDES Y EQUIPAMIENTOS EXPUESTOS EN INTERIORES

Tuberías, cableados y conductos de diferentes materialidades por paredes, cielorrasos y techos son parte de todos los espacios que transitamos y habitamos. De acuerdo con las normativas vigentes en cada país y al uso definido en cada espacio, las instalaciones pueden dejarse a la vista dotando de un cierto carácter y estética a los espacios interiores.

Si bien en muchas ocasiones se busca ocultar las instalaciones, arquitectos y arquitectas eligen mostrar sus recorridos en los interiores de los hogares ya que resulta ser una solución económica que se adapta con facilidad a los cambios que puedan surgir en la distribución de los mismos. Por otro lado, en caso de haber algún problema eléctrico, fuga de agua o de gas, sus reparaciones son mucho más sencillas y no involucran intervenciones o reformas mayores. Más allá de su fácil instalación y mantenimiento, también deben tomarse las medidas de seguridad adecuadas para evitar cualquier conflicto o accidente que pueda darse en la vida cotidiana. En imágenes, proyectos latinoamericanos que tienen como protagonistas a sus instalaciones en diferentes espacios de la vivienda.

Las instalaciones cumplen un rol fundamental en el desarrollo de los espacios que se proyectan, ya que, de hecho, sin ellas estaríamos hablando de espacios no habitables. Escoger el material a utilizarse, definir su color o planificar su recorrido son algunas de las decisiones que forman parte del proceso de diseño de las instalaciones vistas donde es posible mostrar desde los cables o interruptores eléctricos hasta los sifones y cañerías de distribución de agua u otro servicio.



Funcionalidad

Habitualmente, la arquitectura es pensada como una carcasa, escondiendo el complejo sistema de redes y flujos que permite que podamos habitarla. El camino natural –y familiarizado– parece ser ese: esconder lo que nos parece poco atractivo y crear escenarios según las modas del momento o el gusto de las personas.

¿Pero qué pasa si estos mecanismos son expuestos a la vista de sus usuarios? Aparentemente muy poco. Sigue siendo una operación expresiva y formal, a menos que sus mecanismos empiecen a ser parte de la estructura o del espacio, o sean aprovechados en favor de sus habitantes.

Al dejar de estar ocultos entre los muros o detrás de un cielo falso, se revela la verdadera anatomía de la obra, dejando en evidencia la complejidad de sistemas que justifican su utilización. ¿Qué sería el edificio sin ellos?: ¿un cuerpo sin vida?, ¿una escultura?



Es posible que –escondido o expuesto– la incorporación de este tema al proyecto desde su concepción permita diseñar edificios mucho más eficientes, sin una división entre el “cuerpo” del proyecto y los sistemas que permiten su funcionamiento efectivo.

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