S&P sube la calificación de firmas clave y consolida la mejora del riesgo país

NewsITe
Tras la reciente mejora en la nota soberana de la Argentina, la calificadora Standard & Poor’s (S&P) avanzó un paso más y elevó la calificación crediticia de ocho grandes empresas nacionales de sectores estratégicos como energía, infraestructura y telecomunicaciones. Todas pasaron de “B-” a “B”, con perspectiva estable, acompañando el nuevo escenario financiero del país.
De acuerdo con el informe de la agencia, el cambio refleja una reducción de las vulnerabilidades económicas y una mejora gradual en la liquidez externa. En la práctica, esto implica que estas compañías son consideradas un poco más sólidas para hacer frente a sus compromisos en moneda extranjera, aun en un contexto local que sigue siendo desafiante.
Las ocho empresas alcanzadas por la suba de calificación son Aeropuertos Argentina 2000, Empresa Distribuidora de Electricidad de Mendoza (EDEMSA), Genneia, Pampa Energía, Telecom Argentina, Transportadora de Gas del Sur (TGS), YPF Energía Eléctrica (YPF Luz) y YPF. Para S&P, todas ellas muestran capacidad para sostener sus operaciones y cumplir con sus obligaciones financieras incluso ante episodios de tensión macroeconómica.
En su comunicado, la calificadora destacó que la decisión se apoya en la percepción de un riesgo ligeramente menor de que el Gobierno interfiera en el acceso de las empresas al mercado de divisas o restrinja la conversión y transferencia de fondos al exterior. A la vez, subrayó el impacto de la austeridad fiscal y de otras medidas económicas que, según su análisis, mejoraron el acceso al financiamiento en los mercados internacionales y frente a organismos multilaterales.
Impacto en los bonos, el riesgo país y la economía real
La mejora sobre las compañías llega luego de que S&P elevara la calificación soberana de la Argentina de “CCC+” a “B-”, movimiento que se tradujo en una suba cercana al 14% en las acciones argentinas y en la baja del riesgo país hasta la zona de los 437 puntos básicos, el nivel más bajo desde 2018. Ese cambio de humor se reflejó también en el precio de los bonos y en el costo del financiamiento para el sector privado.
En paralelo, otras agencias dieron señales en la misma dirección. Fitch Ratings también actualizó al alza la calificación de los bonos argentinos y se espera que Moody’s haga lo propio en su revisión de julio, donde evaluará nuevamente la sostenibilidad de la deuda local. La convergencia de las tres grandes firmas que dominan el mercado global de calificaciones suele ser una condición clave para destrabar nuevos flujos de inversión hacia países emergentes.
- Más inversores potenciales dispuestos a comprar deuda y acciones argentinas.
- Mejores precios de los bonos y menor tasa de interés para empresas con acceso al crédito.
- Mayor margen para refinanciar vencimientos de 2026 y 2027 si se sostienen los superávits fiscales.
No obstante, S&P advirtió que la estabilidad conseguida aún enfrenta riesgos. En los próximos 12 a 18 meses podrían aparecer tensiones políticas y económicas, especialmente de cara a las elecciones presidenciales previstas para 2027. A esto se suman los desequilibrios estructurales que persisten en la economía y una liquidez externa que la propia calificadora describe como frágil y vulnerable ante eventuales shocks.
“La combinación de superávits fiscales continuos y el proceso de acumulación de reservas del Banco Central fortaleció la posición de liquidez del Gobierno, pero Argentina continúa enfrentando desequilibrios económicos persistentes”, remarcó S&P.
Con este movimiento sobre ocho compañías emblemáticas, el mercado lee una señal doble: por un lado, reconocimiento a las políticas de ajuste fiscal y recomposición de reservas; por el otro, un recordatorio de que la consolidación de la mejora dependerá de la estabilidad política y de la capacidad del país para sostener las reformas en el tiempo.

