Valdés renovó sus críticas a la Justicia y defendió a Cristina Kirchner

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El diputado nacional de Unión por la Patria Eduardo Valdés sostuvo que Cristina Fernández de Kirchner es, hoy, la dirigente política con mejor nivel de adhesión en el país, aun estando detenida y, según su visión, sometida a una campaña permanente de desprestigio. El legislador volvió a calificarla como “presa política” y afirmó que su situación es el resultado de un proceso de lawfare consolidado durante el gobierno de Mauricio Macri.
En diálogo con la Agencia Noticias Argentinas, Valdés repasó la cronología de las causas que involucraron a la ex presidenta, con eje en el expediente Vialidad. Recordó que la denuncia se inició en 2008 y que, en una primera etapa, tanto la Justicia de Santa Cruz como auditorías oficiales no encontraron delitos en la obra pública investigada. Sin embargo, marcó un punto de inflexión en 2016, cuando la gestión de Cambiemos dispuso nuevas auditorías y el juez Julián Ercolini reabrió el caso.
Según el diputado, esa reapertura violó el principio de cosa juzgada y se dio en un contexto de jueces y fiscales con vínculos políticos con el macrismo. Señaló, entre otros puntos, que Ercolini tenía a su pareja como funcionaria del Ministerio de Justicia de Germán Garavano, que el fiscal Ignacio Mahiques provenía del entorno del gobierno nacional y que varios camaristas y magistrados que intervinieron en distintas instancias fueron trasladados sin concurso previo.
Críticas al Poder Judicial y apoyo a la anulación de la condena
Valdés cuestionó con dureza el rol de la Cámara Federal, la Casación y la Corte Suprema. Recordó que los camaristas Leopoldo Bruglia, Pablo Bertuzzi y Rodrigo Llorens llegaron a sus cargos por decisión del Poder Ejecutivo de entonces, y que jueces como Gustavo Hornos y Mariano Borinsky mantuvieron reuniones en Olivos y la Casa Rosada en fechas cercanas a fallos clave contra dirigentes kirchneristas.
En ese marco, el diputado respaldó la propuesta de Miguel Ángel Pichetto para que el Congreso sancione una ley que anule la condena a Cristina Fernández de Kirchner. Consideró que se trata de una vía “legítima” y recordó el antecedente del caso Muiña, cuando el Parlamento revirtió el criterio del máximo tribunal sobre el cómputo de penas a represores. A su entender, la sanción a la ex mandataria tiene un objetivo político: su proscripción electoral.
Valdés insistió en que Cristina “siempre estuvo a derecho”, que nunca buscó evadir a la Justicia y que la inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos responde a una estrategia para impedirle competir. En paralelo, destacó que encuestas recientes la ubican con mejor imagen que Mauricio Macri y mencionó a Myriam Bregman y al gobernador Axel Kicillof entre las figuras mejor posicionadas del arco opositor y oficialista, respectivamente.
Peronismo, proscripción y el futuro electoral
El legislador se definió una vez más como “constructor de puentes” dentro del peronismo y valoró los gestos de Kicillof en defensa de Cristina, tanto en redes sociales como en intervenciones públicas en el exterior. Rechazó las críticas internas al gobernador por su postura y remarcó la necesidad de sostener la unidad del espacio frente a lo que describe como una ofensiva judicial y política.
- Defensa de Cristina Fernández de Kirchner como “presa política”.
- Denuncias de lawfare y de parcialidad en jueces y fiscales que intervinieron en las causas.
- Apoyo a la iniciativa legislativa para anular la condena.
- Señalamiento de la proscripción como objetivo central de la persecución judicial.
- Reconocimiento de la vigencia electoral de Cristina y debate sobre el rol de Kicillof.
“Cristina Fernández de Kirchner fue juzgada con la doctrina del derecho penal del enemigo. Por supuesto que es una presa política”, enfatizó Eduardo Valdés al justificar su pedido de anulación de la condena.
De cara al futuro, Valdés sostuvo que el candidato presidencial del peronismo debe definirse en elecciones primarias abiertas y defendió la continuidad de las PASO. Mientras tanto, consideró que la consigna central del espacio debe ser afirmar la inocencia de Cristina y cuestionar un sistema judicial que, según su mirada, intervino como actor político determinante en los últimos años.

