El impacto de la guerra en Irán y el freno de la economía mundial

NewsITe
El Banco Mundial volvió a encender las luces de alarma sobre la economía global. En su último informe de Perspectivas Económicas Mundiales, el organismo multilateral recortó su proyección de crecimiento y la ubicó en 2,5% para 2026, por debajo del 2,9% estimado previamente. Se trata del ritmo de expansión más bajo desde la crisis generada por la pandemia de COVID-19.
El informe advierte que el conflicto en Oriente Medio, particularmente la guerra que involucra a Estados Unidos e Israel contra Irán, está ejerciendo una presión adicional sobre los precios internacionales de la energía. Esa suba encadena una mayor inflación a nivel global y, en consecuencia, obliga a los bancos centrales a sostener tasas de interés elevadas por más tiempo para contener la escalada de precios.
Esa combinación de inflación persistente y altas tasas de referencia encarece el costo del endeudamiento para gobiernos, empresas y familias, afectando sobre todo a los países de ingresos medios y bajos. De acuerdo con el Banco Mundial, cerca de dos tercios de las economías del planeta vieron revisadas a la baja sus perspectivas de crecimiento respecto de las proyecciones de enero de este año.
Como respuesta a este escenario, el organismo anunció que pondrá a disposición de los países en desarrollo hasta 60.000 millones de dólares de forma inmediata, con la posibilidad de ampliar ese monto hasta los 100.000 millones de dólares en un plazo de 15 meses. El objetivo es ofrecer alivio financiero a las naciones más expuestas al encarecimiento del crédito y a la volatilidad de los precios energéticos.
Guerras, inflación y pobreza: una combinación preocupante
En la presentación del informe, el economista jefe del Banco Mundial, Indermit Gill, subrayó que la persistencia de conflictos armados se ha convertido en un factor central de inestabilidad económica. Además de la guerra en Oriente Medio, el organismo menciona el impacto prolongado de la invasión rusa a Ucrania y los focos de violencia en África Central, que afectan cadenas de suministro, comercio internacional y precios de materias primas.
- El crecimiento global proyectado para 2026 se reduce al 2,5%.
- La inflación general se ubicaría en torno al 4% en promedio mundial.
- Dos tercios de las economías registran recortes en sus proyecciones de expansión.
- Los países en desarrollo son los más golpeados por el alza del costo del crédito.
“Lo primero es poner fin al conflicto en Ucrania, en el Golfo Pérsico y en África Central, y no iniciar nuevas guerras. La guerra, en cualquier lugar, es perjudicial para los pobres en todas partes”, afirmó Indermit Gill.
Para economías como la argentina, altamente sensibles a los movimientos de tasas internacionales y al precio de la energía, el diagnóstico del Banco Mundial se traduce en un escenario externo desafiante. Menor crecimiento global implica menor dinamismo del comercio, mientras que la inflación internacional limita el margen para una baja rápida de las tasas en los principales bancos centrales. En ese contexto, las políticas internas de estabilización y de atracción de inversiones se vuelven aún más decisivas para amortiguar el impacto de una economía mundial que vuelve a desacelerarse.

