Cáncer de próstata: el más frecuente entre los hombres argentinos

En el marco del Día del Cáncer de Próstata, especialistas advirtieron que en Argentina se diagnostican más de 11.600 casos por año, lo que convierte a este tumor en el más frecuente entre los hombres del país. Según datos del Ministerio de Salud de la Nación y estimaciones de GLOBOCAN 2020, representa cerca del 19% de todos los tumores malignos en la población masculina, con una tasa de incidencia de 42 casos cada 100.000 varones.
El Dr. Norberto Bernardo, jefe de la División Urología del Hospital de Clínicas de la UBA, explicó que el cáncer de próstata se desarrolla en la glándula ubicada debajo de la vejiga y alrededor del inicio de la uretra. En sus etapas iniciales suele no dar síntomas, por lo que la detección temprana se vuelve clave para mejorar las chances de éxito del tratamiento y reducir el impacto en la calidad de vida.
Cuando la enfermedad progresa pueden aparecer signos de alerta como sangre en la orina, ardor o dolor al orinar, necesidad de orinar con mayor frecuencia o urgencia y molestias en la parte baja del abdomen o la zona lumbar. Los especialistas remarcan que no hay que esperar a sentir síntomas avanzados para consultar, ya que en fases tempranas el abordaje suele ser menos invasivo y con mejores resultados.
Prevención, factores de riesgo y controles recomendados
La principal herramienta para adelantarse a la enfermedad es el control médico periódico. Los estudios más utilizados son la medición del Antígeno Prostático Específico (PSA) en sangre y el examen rectal digital (ERD). Si estos estudios despiertan sospechas, la confirmación se realiza mediante una biopsia, que permite determinar si el tumor está localizado o ya se ha diseminado.
La edad es uno de los factores de riesgo más importantes: el cáncer de próstata es más frecuente a partir de los 50 años y el riesgo aumenta significativamente después de los 65. Por eso se recomienda que los hombres comiencen con los chequeos anuales desde los 50 años, y desde los 40 en aquellos que tienen antecedentes familiares directos de la enfermedad.
- Dieta rica en grasas saturadas y carnes procesadas.
- Obesidad y sedentarismo.
- Tabaquismo y consumo excesivo de alcohol.
- Antecedentes familiares de cáncer de próstata u otros tumores.
El Dr. Bernardo subrayó que no existe una prevención absoluta, pero sí hábitos que ayudan a reducir el riesgo: mantener un peso saludable, realizar actividad física regular, priorizar una alimentación con frutas, verduras y pescado, disminuir las grasas saturadas, dejar de fumar y controlar presión arterial, diabetes y colesterol.
Tratamientos actuales y calidad de vida de los pacientes
En los últimos años, las opciones terapéuticas cambiaron de manera notable el pronóstico y la calidad de vida de los pacientes. La cirugía robótica, las nuevas técnicas de radioterapia, las terapias focales y la vigilancia activa en tumores de bajo riesgo permiten, en muchos casos, preservar mejor la continencia urinaria y la función sexual.
Bernardo destacó que el abordaje moderno ya no se centra sólo en curar el cáncer, sino también en acompañar al paciente en su reinserción social y laboral. Menor tiempo de internación, recuperación más rápida, control del dolor y apoyo psicológico son hoy pilares de la atención integral. Muchos hombres logran retomar sus actividades habituales, incluyendo trabajo, deporte y vida social, luego del tratamiento.
La importancia de no esperar a los síntomas
La médica clínica Viviana Cantarutti, de Ospedyc, recordó que la detección temprana depende de exámenes de rutina y no de esperar malestares. Si bien el PSA puede arrojar falsos positivos o negativos, continúa siendo la herramienta fundamental para sospechar la presencia de la enfermedad. El diagnóstico definitivo se establece mediante una biopsia prostática.
Cuando el cáncer está avanzado, pueden presentarse dolor óseo o de espalda, fatiga extrema, pérdida de peso involuntaria, debilidad en las piernas, disfunción eréctil o incontinencia urinaria. Frente a cualquiera de estos signos, se recomienda una consulta inmediata con un especialista. Los médicos insisten en que llevar un estilo de vida saludable y cumplir con los controles anuales son las mejores estrategias para llegar a tiempo y mejorar el pronóstico.

