A 13 años del crimen de Ángeles Rawson, el dolor que no cesa

A trece años del femicidio que conmocionó a la Argentina

Ángeles Rawson, la adolescente asesinada en 2013 en Palermo

NewsITe

A trece años del femicidio de Ángeles Rawson, el caso que marcó a fuego a la sociedad argentina, su madre, Jimena Aduriz, volvió a expresar públicamente el dolor por la ausencia de su hija. A través de una emotiva carta difundida en redes sociales, recordó a la adolescente de 16 años y denunció, una vez más, el peso insoportable de una vida atravesada por la violencia extrema.

El 10 de junio de 2013, Ángeles salió de su clase de educación física y se dirigió como cada día al edificio ubicado en la calle Ravignani 2360, en el barrio porteño de Palermo. Las cámaras de seguridad registraron su ingreso al inmueble, pero nunca llegó a entrar a su departamento. Horas después, la búsqueda de una menor desaparecida se transformó en una causa por homicidio cuando empleados del CEAMSE de José León Suárez hallaron un cuerpo dentro de una bolsa de residuos, trasladado por un camión recolector.

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La confirmación llegó cuando Aduriz reconoció el cuerpo como el de su hija. Desde entonces, la investigación judicial dio un giro profundo: de las primeras sospechas sobre el padrastro, Sergio Opatowski, se pasó a centrar todas las miradas en el encargado del edificio, Jorge Mangeri, quien finalmente fue señalado por la evidencia como el autor del crimen.

La investigación y la condena a prisión perpetua

La Justicia determinó que Ángeles fue abordada por Mangeri dentro del edificio, un hombre al que conocía desde hacía más de una década y en quien confiaba. Según el fallo, el portero se valió de esa relación para llevarla a un sector del inmueble donde la atacó con fines de sometimiento sexual. La adolescente opuso una fuerte resistencia, lo que quedó demostrado en las múltiples lesiones descriptas por la autopsia.

Los peritos señalaron heridas propias de un intento de defensa, además de signos compatibles con un ataque de índole sexual. Para ocultar su accionar y asegurar la impunidad, Mangeri sofocó a la joven, provocándole la muerte. Luego, según reconstruyó el fiscal Fernando Fiszer en su alegato, el encargado utilizó sogas para mover el cuerpo, elementos en los que quedó registrado su material genético.

Posteriormente, introdujo el cuerpo en una bolsa de residuos y lo sacó del edificio mezclado con la basura que diariamente debía retirar como parte de sus tareas. Ese circuito de recolección terminó en la planta del CEAMSE de José León Suárez, donde el cuerpo fue finalmente hallado, desencadenando una investigación que culminó con la condena a prisión perpetua para Mangeri por femicidio.

La carta de una madre atravesada por la ausencia

En este nuevo aniversario, la voz que vuelve a escucharse con fuerza es la de Jimena Aduriz. En su carta, escribió: “13 desde el 2013. Cuánto pesa tu ausencia, es un ataúd en mi espalda que con el paso del tiempo se hace parte de ella… Tantas cosas han pasado, tantos recuerdos que dejaron de crearse, y la paradoja que lo siento como si hubiera sido ayer”.

También rememoró escenas cotidianas de la vida con su hija: su pelo enmarañado, las pantuflas arrastrando por la casa, el mal humor matutino que se disipaba después del té con tostadas y las ironías certeras que provocaban risas en la familia. “Toda esa enorme vida de 16 añitos y tu futuro, eso te y me arrebataron”, lamentó.

“Hoy no puedo ser fuerte, mi amor… Mañana seguiré. Me duele demasiado, y te amo de la misma forma, Mumina de mami…”, escribió Jimena Aduriz en su carta.

El caso de Ángeles Rawson no sólo dejó una condena ejemplar, sino que se convirtió en un símbolo de la lucha contra los femicidios y la violencia de género en la Argentina. Trece años después, el dolor de su familia sigue intacto, pero también la demanda por una sociedad más segura para niñas, adolescentes y mujeres, donde crímenes como el de Ángeles no tengan lugar.

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