Mundial 2026: crece la preocupación por el calor extremo en las sedes

Científicos advierten que las altas temperaturas, la humedad y las tormentas eléctricas podrían afectar el desarrollo de varios partidos de la Copa del Mundo que comenzará esta semana en Estados Unidos, México y Canadá.

La Copa del Mundo 2026 comenzará esta semana en Estados Unidos, México y Canadá bajo un escenario que preocupa a especialistas, organizadores y protagonistas: las condiciones climáticas extremas que podrían afectar tanto el rendimiento de los futbolistas como la seguridad de los espectadores.

De acuerdo con un informe publicado por Reuters, los pronósticos estacionales anticipan temperaturas superiores a lo normal en amplias regiones de Estados Unidos, además de elevados niveles de humedad y la posibilidad de tormentas eléctricas capaces de provocar retrasos o interrupciones de los encuentros.

Los expertos sostienen que el principal factor de riesgo no es únicamente la temperatura ambiente. Para medir el impacto real sobre el organismo utilizan la denominada temperatura de bulbo húmedo y globo, un índice que combina calor, humedad, radiación solar y viento para determinar el nivel de estrés térmico que soporta una persona durante una actividad física intensa.

Según advirtió la organización World Weather Attribution, aproximadamente una cuarta parte de los partidos del torneo podrían disputarse en condiciones que superen los límites de seguridad recomendados para la práctica deportiva.

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El desafío del calor para los futbolistas

Los científicos remarcan que los jugadores de élite generan una gran cantidad de calor corporal durante los partidos, una situación que se vuelve más compleja cuando se combina con altas temperaturas y humedad.

Chris Minson, profesor de fisiología y codirector de los Laboratorios de Fisiología del Ejercicio y del Medio Ambiente de la Universidad de Oregón, explicó a Reuters que alrededor del 75% de la energía utilizada durante el ejercicio se transforma en calor corporal.

La humedad aparece como uno de los factores más preocupantes, ya que dificulta la evaporación del sudor, mecanismo fundamental para regular la temperatura interna del cuerpo.

Entre las sedes que podrían registrar condiciones más exigentes figuran Houston, Miami, Dallas y Monterrey, ciudades caracterizadas por elevados niveles de humedad durante los meses de verano.

Otro de los aspectos que genera inquietud es la posibilidad de que las altas temperaturas reduzcan la intensidad de los encuentros. Los especialistas consideran que el calor extremo puede disminuir la capacidad de sprint, la distancia recorrida por los jugadores y los tiempos de recuperación durante el partido.

Investigaciones recientes también señalan que el cambio climático incrementó significativamente las probabilidades de registrar temperaturas capaces de afectar el rendimiento deportivo en gran parte de los encuentros programados para el torneo.

Protocolos especiales y medidas de prevención

La FIFA ya anunció que todos los partidos incluirán pausas de hidratación de tres minutos en cada tiempo. Además, varios estadios cuentan con techos retráctiles o sistemas de climatización para reducir el impacto de las condiciones meteorológicas.

Las reglamentaciones también contemplan la posibilidad de retrasar, suspender, reprogramar o incluso trasladar partidos en caso de que se registren fenómenos climáticos severos que comprometan la seguridad de jugadores, árbitros, trabajadores o aficionados.

Sin embargo, algunos especialistas consideran que las medidas podrían resultar insuficientes. Minson propuso ampliar los descansos para enfriamiento, habilitar zonas con sombra, disponer baños de hielo de emergencia y extender la duración de los entretiempos cuando las condiciones así lo requieran.

Además del calor y la humedad, la altitud también podría convertirse en un factor determinante en determinadas sedes. Ciudad de México, ubicada a más de 2.200 metros sobre el nivel del mar y escenario de cinco partidos del Mundial, representa otro desafío para los seleccionados que lleguen desde regiones de menor altura sin tiempo suficiente de adaptación.

Mientras la FIFA ultima los detalles de la organización del torneo más importante del fútbol mundial, científicos y especialistas observan con atención un fenómeno que podría transformarse en uno de los protagonistas menos deseados de la competencia: el clima extremo del verano norteamericano.

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