Un informe de la UBA sostiene que el ingreso mínimo actual debería ubicarse entre $1,5 y $1,8 millones para conservar la capacidad adquisitiva que tenía cuando se creó el Consejo del Salario Mínimo en 1964. Hoy, el sueldo básico alcanza para comprar menos carne, menos viajes en colectivo y ni siquiera cubre un alquiler promedio.

El 7 de junio de 1964 marcó un hito en la historia laboral argentina con la creación del Consejo del Salario Mínimo durante la presidencia de Arturo Illia. La iniciativa buscaba garantizar un ingreso suficiente para que los trabajadores pudieran cubrir las necesidades básicas de una familia tipo.
Más de seis décadas después, el escenario es completamente distinto. La persistente inflación y las sucesivas crisis económicas deterioraron de manera significativa el poder adquisitivo del salario mínimo, que hoy se encuentra muy lejos de los objetivos planteados en aquella normativa.
Según un cálculo elaborado por el Centro de Estudios de Historia Económica Argentina y Latinoamericana de la Universidad de Buenos Aires (UBA), el salario mínimo vigente, fijado en $367.800, quedó ampliamente rezagado frente al aumento del costo de vida.
De acuerdo con ese análisis, para conservar la capacidad de compra que tenía el salario mínimo al momento de su creación, actualmente debería ubicarse entre $1.509.000 y $1.838.000.
El objetivo original del salario mínimo
La legislación impulsada en 1964 establecía que el salario mínimo debía permitir cubrir alimentación adecuada, vivienda digna, vestimenta, atención de la salud, transporte, vacaciones y actividades de esparcimiento.
Para calcular ese ingreso se tomaba como referencia una familia integrada por dos adultos y dos hijos. Además, la normativa contemplaba sanciones para los empleadores que abonaran salarios inferiores a los fijados por ley.
La diferencia en el consumo cotidiano
La pérdida de poder adquisitivo puede observarse con claridad al comparar algunos bienes y servicios básicos entre 1964 y la actualidad.
En el caso de la carne vacuna, la primera remuneración mínima de 14.000 pesos permitía comprar alrededor de 107 kilos de asado, ya que el kilo costaba aproximadamente $130. Actualmente, con un valor promedio cercano a los $18.000 por kilo, el salario mínimo vigente alcanza para adquirir apenas unos 20 kilos.
La situación también se refleja en el mercado inmobiliario. En la década de 1960, el alquiler de un departamento de tres ambientes bien ubicado en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires representaba cerca del 53% de un salario mínimo. En la actualidad, con alquileres que frecuentemente superan los $1.200.000 mensuales, se requieren más de tres salarios mínimos completos para afrontar ese gasto.
Menos alcance para el transporte
El transporte público también muestra el retroceso registrado en las últimas décadas.
Cuando se creó el Consejo del Salario Mínimo, el sueldo básico equivalía a 2.333 boletos de colectivo, ya que cada viaje costaba $6. Hoy, con un pasaje mínimo nacional en el Área Metropolitana de Buenos Aires que ronda los $714, el ingreso mensual representa apenas 515 viajes.
La comparación evidencia que la cantidad de boletos que puede adquirir un trabajador con salario mínimo se redujo a menos de una cuarta parte de lo que permitía cubrir hace más de sesenta años.

