El ruso acusado en Bariloche habló de persecución y criticó el sistema penitenciario

NewsITe
Konstantin Rudnev, ciudadano ruso detenido en una causa federal por presunta trata de personas en Bariloche, difundió un mensaje público en el que se definió como preso político y cuestionó con dureza el sistema penitenciario, tanto en Rusia como en otros países. Su caso se sigue en la Justicia Federal y mantiene derivaciones políticas y diplomáticas.
Rudnev recordó que pasó más de doce años privado de la libertad, once de ellos en Rusia, donde asegura haber sido encarcelado por manifestarse contra el régimen de Vladimir Putin y por sus críticas a la guerra. “Estuve en prisión durante más de doce años en total y pasé todo ese tiempo como preso de conciencia”, afirmó en la grabación difundida por su entorno.
El mensaje se conoce días después de que la Cámara Federal de Casación Penal revocara la prisión domiciliaria que cumplía en la localidad bonaerense de San Vicente. Sin embargo, el máximo tribunal penal condicionó cualquier traslado a una cárcel federal a la realización previa de una evaluación médica integral, debido al delicado cuadro de salud del imputado, que se recupera de una cirugía y presenta afecciones pulmonares.
La defensa, encabezada por el abogado Martín Sarubbi, anticipó que apelará ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación para que Rudnev continúe con arresto domiciliario. El letrado remarcó que el ciudadano ruso no registró incumplimientos durante el régimen de detención en su domicilio y que todos los traslados médicos fueron autorizados y cumplidos bajo custodia oficial.
Críticas a las cárceles y pedido de medidas alternativas
En su video, Rudnev avanzó sobre una crítica estructural al sistema penitenciario. Señaló que las cárceles representan un “vestigio de otra época” y sostuvo que deberían ser abolidas y reemplazadas por medidas cautelares alternativas, como la prisión domiciliaria. A su entender, el encierro no favorece la reinserción social, sino que agrava la situación de las personas detenidas.
- Afirmó que “ninguna persona se volvió mejor estando en prisión” y que el encierro solo endurece a los detenidos.
- Sostuvo que la convivencia familiar y la religión son herramientas más eficaces para la transformación personal que las penas intramuros.
- Planteó que la cárcel fragmenta los vínculos familiares, deja a hijos sin padres y profundiza el sufrimiento social.
Según el ruso, una sociedad más “humana, compasiva y religiosa” reduciría los niveles de delincuencia sin necesidad de endurecer penas ni ampliar el uso de la cárcel. En ese sentido, reclamó que los sistemas de justicia incorporen con mayor amplitud medidas no privativas de la libertad, especialmente para personas con problemas de salud.
La estrategia de la defensa y la discusión judicial
En el expediente que se tramita en Bariloche, la defensa cuestiona el encuadre de la causa y niega la existencia de una red de trata o narcotráfico. Sarubbi subrayó que los medicamentos secuestrados durante los allanamientos no fueron catalogados como estupefacientes por los peritajes de Gendarmería Nacional y que no se identificaron operaciones de venta, compradores ni estructuras de distribución que permitan sostener una acusación de ese tipo.
Respecto de la supuesta organización criminal, los abogados de Rudnev sostienen que no hay pruebas de una estructura jerarquizada con roles claramente definidos en Argentina y que utilizar la coincidencia temporal de viajes de ciudadanos rusos como indicio resulta insuficiente. También rechazan que exista un riesgo de fuga extraordinario: el dinero secuestrado —unos seis mil dólares de Rudnev y una suma similar de su esposa— no demostraría, según la defensa, una capacidad económica superior a la media.
Un punto que el entorno del imputado considera central es la posición de la presunta víctima: la mujer identificada como “E.” declaró reiteradamente que no se considera víctima y, junto con sus representantes legales, cuestionó el accionar de la fiscalía.
Mientras la causa penal continúa su curso, el caso de Rudnev abre un debate más amplio sobre el uso de la prisión preventiva, el alcance de la prisión domiciliaria en situaciones de salud delicada y las políticas penitenciarias en Argentina y el mundo. Las próximas decisiones de la Corte Suprema y de la Justicia Federal serán determinantes para el futuro inmediato del ciudadano ruso y para la discusión sobre los límites del sistema carcelario.

