Crisis textil: producción en caída libre, 70% de las máquinas paradas y pérdida récord de empleos

Crisis sin precedentes en la cadena textil e indumentaria

La industria textil e indumentaria argentina atraviesa uno de los momentos más delicados de las últimas décadas. Según el último Boletín Económico Sectorial de la Fundación Pro Tejer, la combinación de desplome del consumo interno, acelerada apertura importadora y elevados costos sistémicos configuró un escenario crítico que ya se traduce en menor producción, cierre de fábricas y destrucción de empleo registrado.

De acuerdo con el informe, la actividad textil se derrumbó 23,3% interanual en marzo y la caída se profundiza a 31,3% si se compara con los niveles promedio de 2023. En el caso de la fabricación de prendas de vestir, cuero y calzado, el retroceso fue de 8,9% interanual y de 22% frente a marzo del año pasado, reflejando la magnitud del freno productivo a lo largo de toda la cadena.

– Publicidad –

El uso de la capacidad instalada se ubica en mínimos preocupantes. Las plantas textiles trabajaron apenas al 40,2% en el tercer mes del año y, a nivel trimestral, siete de cada diez máquinas estuvieron paradas. Empresarios del sector advierten que, con este nivel de actividad, resulta muy difícil sostener los costos fijos, mantener planteles de personal y planificar inversiones de mediano plazo.

La dinámica del empleo es uno de los indicadores más contundentes de la crisis. El complejo textil, de confecciones, cuero y calzado lidera la caída del empleo asalariado registrado privado desde diciembre de 2023, con un retroceso del 18%. En poco más de dos años se perdieron 22.156 puestos formales, por encima incluso del ajuste verificado en la construcción, lo que convierte a la rama textil en la más afectada de toda la economía.

Cierres de fábricas y avance de la importación de ropa

El documento de Pro Tejer también da cuenta de una fuerte reducción en la cantidad de empresas. Desde diciembre de 2023 desaparecieron 803 establecimientos productivos registrados, el equivalente al 13% del total del sector. Los segmentos más impactados son la indumentaria, con 385 cierres, y cuero y calzado. Detrás de cada persiana que baja hay talleres, empleos calificados y cadenas de proveedores que ven comprometida su continuidad.

En paralelo, se verifica un fenómeno paradójico en el comercio exterior: mientras se hunden las importaciones de insumos textiles —hilados y tejidos— por la menor producción local, las compras de prendas terminadas baten récords históricos. En el primer cuatrimestre del año, las importaciones de indumentaria crecieron 79% en volumen, hasta 23.482 toneladas, y las de confecciones aumentaron 55%.

  • Caída interanual de 23,3% en la industria textil y de 22% en confecciones frente a 2023.
  • El 70% de las máquinas se mantiene parada y se perdieron 803 empresas desde diciembre.
  • Las importaciones de ropa subieron 79% en el primer cuatrimestre, desplazando producción local.

Los analistas de la entidad señalan que, por la apreciación cambiaria y la desregulación comercial, Argentina se transformó en un destino para excedentes textiles del exterior. Esto desplaza a la oferta nacional, agrava la caída de la actividad y desalienta nuevas inversiones, especialmente en un contexto de tasas elevadas y restricciones de financiamiento.

Inversión en mínimos, precios rezagados y pedido de medidas urgentes

La crisis también se refleja en la inversión. La importación de bienes de capital para el sector se contrajo 43% interanual en el primer cuatrimestre y 65% frente a 2023. De sostenerse esta dinámica, advierte el informe, 2026 podría convertirse en uno de los peores años en materia de modernización tecnológica, con maquinaria obsoleta y menor competitividad frente a productores extranjeros.

En el terreno de los precios, el rubro prendas de vestir y calzado viene mostrando los menores aumentos de toda la economía. En abril de 2026 registró una suba interanual de 12,7%, muy por debajo de la inflación general, que fue de 32,4%. Las empresas reconocen que enfrentan serias dificultades para trasladar a precios los mayores costos salariales y de insumos en un mercado donde el consumo está deprimido.

“En numerosos casos se vende por debajo de los costos para sostener liquidez y liberar mercadería acumulada”, advirtió la Fundación Pro Tejer, en línea con una encuesta de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria que muestra que 9 de cada 10 firmas no logra trasladar ni la mitad del aumento salarial a sus precios.

Las ventas de indumentaria acumulan dos años de retrocesos y cayeron 7% interanual en el bimestre marzo-abril, dato que confirma la debilidad de la demanda interna. Ante este panorama, desde el sector textil reclaman con urgencia políticas de alivio fiscal, mejora de la competitividad y líneas de financiamiento específicas para evitar una destrucción de capacidades productivas, empleo calificado e infraestructura industrial que, de volverse estructural, demandaría años de reconstrucción.

- Publicidad -
- Publicidad -
- Publicidad -