Los trasplantes de corazón alcanzaron un récord en Argentina, pero más de 180 pacientes siguen esperando un órgano

Durante 2025 se realizaron 130 trasplantes cardíacos, la cifra más alta registrada en el país. Sin embargo, especialistas advierten que todavía hay pacientes que aguardan una donación y remarcan la importancia de seguir promoviendo la cultura de la donación de órganos.

Argentina alcanzó en 2025 un récord histórico de trasplantes cardíacos al concretar 130 intervenciones, una cifra que equivale a más de un procedimiento cada tres días. El dato representa un avance significativo para la medicina nacional, aunque especialistas advierten que la necesidad de órganos continúa siendo una de las principales preocupaciones del sistema de trasplantes.

La situación cobra especial relevancia este 6 de junio, Día Mundial de los Pacientes Trasplantados, una fecha que busca visibilizar la realidad de miles de personas que esperan un órgano para mejorar su calidad de vida o incluso para sobrevivir.

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Según datos del Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (INCUCAI), más de 9.500 personas integran actualmente las listas de espera para recibir un trasplante en Argentina. De ese total, cerca del 75% aguarda un órgano y el resto espera córneas o tejidos.

En el caso específico del corazón, alrededor de 180 pacientes permanecen en lista de espera en todo el país. De ellos, 25 atraviesan una situación de urgencia o emergencia y requieren tratamientos intensivos para sostener sus funciones vitales mientras aguardan la aparición de un donante compatible.

“Durante 2025 se realizaron 130 trasplantes cardíacos en el país, lo que constituyó una cifra récord. Aunque cada trasplante representa una vida salvada y una nueva oportunidad, la diferencia entre la cantidad de pacientes que esperan y los órganos disponibles continúa siendo una preocupación central”, explicó Mirta Diez, jefa del Servicio de Insuficiencia Cardíaca, Hipertensión Pulmonar y Trasplante Cardíaco del ICBA Instituto Cardiovascular.

La especialista señaló que la demora en el acceso a un órgano puede incrementar significativamente el riesgo de mortalidad, especialmente entre quienes se encuentran en estado crítico.

La insuficiencia cardíaca avanzada constituye una de las principales causas que llevan a la necesidad de un trasplante. Se trata de una enfermedad que impide al corazón bombear la cantidad de sangre necesaria para el funcionamiento adecuado del organismo.

“En su estado avanzado es una enfermedad grave y progresiva, asociada a una elevada mortalidad. Para muchos de estos pacientes, el trasplante cardíaco constituye una alternativa terapéutica capaz de prolongar y mejorar la calidad de vida”, sostuvo Diez.

El impacto de la Ley Justina

Uno de los cambios más importantes registrados en los últimos años fue la implementación de la Ley 27.447, conocida como Ley Justina. La normativa establece que toda persona mayor de 18 años es considerada donante de órganos y tejidos, salvo que haya manifestado expresamente su negativa.

La ley fue sancionada en 2018 tras la muerte de Justina Lo Cane, una niña de 12 años que falleció mientras esperaba un trasplante de corazón. Desde entonces, la normativa permitió agilizar distintos procedimientos vinculados a la donación y fortaleció las campañas de concientización.

Sin embargo, los especialistas coinciden en que todavía existe un amplio margen para incrementar la cantidad de donantes en el país.

“España continúa siendo líder mundial, con tasas cercanas a los 50 donantes por millón de habitantes, mientras que Argentina presenta tasas aproximadas de 17 a 20 donantes por millón de habitantes. Los datos nacionales muestran un crecimiento importante, pero aún existe un amplio margen para seguir creciendo como sociedad donante”, afirmó Lucrecia María Burgos, integrante del Servicio de Insuficiencia Cardíaca, Hipertensión Pulmonar y Trasplante Cardíaco del ICBA.

La profesional destacó además la importancia de conversar en familia sobre la voluntad de donar órganos, ya que esa decisión puede facilitar procesos complejos y permitir que más pacientes accedan a una oportunidad de vida.

Avances médicos y mejor calidad de vida

Además del incremento en la cantidad de procedimientos realizados, los especialistas destacan mejoras significativas en las técnicas quirúrgicas y en los tratamientos posteriores al trasplante.

Según explicó Rocío Baro Vila, médica del staff del Servicio de Insuficiencia Cardíaca, Hipertensión Pulmonar y Trasplante del ICBA, los avances en inmunosupresión, control del rechazo, prevención de infecciones y seguimiento clínico permitieron mejorar notablemente la supervivencia de los pacientes.

“Actualmente, la supervivencia es cada vez mayor y con buena calidad de vida”, afirmó la especialista.

Los profesionales remarcan que detrás de cada trasplante existen dos historias que se unen: la de quien espera una nueva oportunidad para vivir y la de una familia que, en medio del dolor por una pérdida, decide donar órganos para salvar otras vidas.

Por ese motivo, sostienen que continuar promoviendo la donación constituye una de las principales herramientas para reducir las listas de espera y ofrecer una respuesta más rápida a quienes atraviesan situaciones críticas.

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