El trastorno neurológico que marcó los últimos años del Indio Solari.

La muerte del Indio Solari, a los 77 años, volvió a poner en agenda a la enfermedad de Parkinson, un trastorno neurológico crónico y progresivo que afecta el movimiento y puede impactar de forma profunda en la calidad de vida. Más allá del caso del histórico líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, se trata de una patología que se registra en todo el mundo y cuya frecuencia aumenta con la edad.
El Parkinson se origina por la degeneración de un grupo de neuronas localizadas en una zona del cerebro llamada «sustancia negra». Estas células producen dopamina, un neurotransmisor clave para coordinar los movimientos. Cuando esas neuronas mueren o funcionan mal, la dopamina disminuye y aparecen los síntomas característicos: temblores, rigidez y lentitud motora, entre otros.
Los especialistas señalan que los primeros indicios suelen ser sutiles. Un temblor apenas perceptible en una mano, en un pie o incluso en la mandíbula puede ser una señal temprana. En algunos casos también se observa una ligera torpeza en actividades cotidianas, cambios en la letra —que se vuelve más pequeña— o dificultades para abrocharse la ropa o manejar objetos finos.
Síntomas frecuentes y evolución de la enfermedad
Además de los temblores, el Parkinson se manifiesta con rigidez muscular, sensación de pesadez en los brazos y piernas, y una marcada disminución del rango de movimiento. El paso se vuelve más corto, cuesta iniciar la marcha y la persona puede inclinarse levemente hacia adelante al caminar. También son habituales los problemas de equilibrio, lo que incrementa el riesgo de caídas.
En las etapas iniciales, el rostro puede perder expresividad, con lo que se conoce como «facies en máscara»: menos gestos, parpadeo reducido y una apariencia de seriedad constante. Otro signo que suele llamar la atención del entorno es que los brazos dejan de acompañar el movimiento del cuerpo al caminar. El habla, por su parte, puede volverse más baja, monótona o poco clara, dificultando la comunicación.
Con el avance de la enfermedad, pueden aparecer síntomas no motores: trastornos del sueño, sensación de fatiga permanente, cambios en el ánimo como depresión o ansiedad y, en algunos casos, alteraciones cognitivas. No todas las personas presentan el mismo cuadro ni evolucionan al mismo ritmo, por lo que el seguimiento médico es fundamental para ajustar el tratamiento.
Diagnóstico, tratamiento y calidad de vida
El diagnóstico del Parkinson es clínico: se basa en la consulta con un neurólogo, que evalúa la historia del paciente, la aparición de los síntomas y su evolución. No existe un estudio único que lo confirme, aunque pueden solicitarse resonancias u otras pruebas para descartar patologías similares. Cuanto antes se detecte, mayores son las posibilidades de retrasar el avance de la enfermedad.
- Medicamentos que reemplazan o imitan la acción de la dopamina.
- Rehabilitación con kinesiología y terapia ocupacional para mantener la movilidad.
- Fonoaudiología para mejorar el habla y la deglución.
- Apoyo psicológico para el paciente y su entorno cercano.
Casos como el del Indio Solari visibilizan una condición que afecta a miles de personas en la Argentina. La consulta temprana ante los primeros signos, el acceso a equipos de salud especializados y el acompañamiento familiar son pilares para enfrentar este trastorno y reducir su impacto en la vida cotidiana.

