Washington endurece la presión financiera sobre la cúpula cubana

NewsITe
El gobierno de Estados Unidos anunció nuevas sanciones financieras contra el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, y contra integrantes del histórico clan Castro, en un nuevo capítulo de la tensión bilateral que arrastra décadas. La decisión fue oficializada por el Departamento del Tesoro a través de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), el organismo responsable de aplicar el régimen de sanciones de Washington.
Según el comunicado, Díaz-Canel fue reincorporado a la lista de personas sancionadas junto con su esposa, Lis Cuesta Pedraza, y su hijastro, Manuel Anido Cuesta. A ese núcleo se suman Alejandro Castro Espín, hijo de Raúl Castro, y Raúl Alejandro Castro Calis, nieto del expresidente y figura clave de la revolución cubana. Todos ellos quedan sujetos a bloqueo de bienes e intereses bajo jurisdicción estadounidense y a severas restricciones para realizar transacciones con ciudadanos y empresas de ese país.
La ofensiva alcanza también a organizaciones que Washington considera pilares del andamiaje político, militar y económico de la isla. Entre las entidades señaladas se encuentran los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP) y el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (MINFAR), creado pocos meses después del triunfo revolucionario de 1959 y que aún hoy concentra el poder militar.
Contexto de las nuevas sanciones
Díaz-Canel, de 60 años, gobierna Cuba desde 2018, cuando sucedió a Raúl Castro en la Presidencia, en el marco de una transición ordenada por el Partido Comunista. Pese al cambio generacional, Washington sostiene que la estructura de poder continúa fuertemente ligada a la familia Castro y a los organismos de seguridad e inteligencia formados durante la Guerra Fría.
La medida llega tras un período de mayor presión estadounidense sobre La Habana, impulsado por denuncias sobre violaciones de derechos humanos, restricciones a las libertades civiles y el rol del gobierno cubano en la región. En ese marco, el mes pasado la Casa Blanca ya había avanzado con sanciones contra once altos funcionarios, incluyendo al ministro de Comunicaciones, jefes militares y responsables de los servicios de inteligencia.
Acusaciones por un incidente aéreo de 1996
En paralelo al anuncio de las nuevas sanciones, Estados Unidos profundizó sus señalamientos contra Raúl Castro al acusarlo de asesinato por su presunta participación en el derribo de aeronaves civiles en 1996, operadas por un grupo de exiliados cubanos. Aquel episodio, que en su momento impactó de lleno en la relación bilateral, vuelve ahora al centro del discurso oficial de Washington.
- El Departamento del Tesoro activó el bloqueo de bienes e intereses en territorio estadounidense.
- Se restringen operaciones con personas y compañías norteamericanas vinculadas a los sancionados.
- Organizaciones clave del sistema político y militar cubano también quedaron bajo la mira.
“Estados Unidos quiere que Cuba fuera un país bien gobernado”, declaró el entonces presidente Donald Trump al conocerse la decisión, dejando entrever que la estrategia de presión continuará mientras no haya cambios de fondo en la isla.
Las autoridades cubanas suelen rechazar este tipo de medidas al calificarlas como parte del histórico “bloqueo” que, según defienden, limita la actividad económica y agrava la crisis interna. Mientras tanto, los analistas coinciden en que las sanciones complican aún más la relación bilateral y agregan incertidumbre sobre el futuro político y económico del país caribeño.

