Maja Chwalinska, la sorpresiva finalista que revoluciona París
NewsITe
La polaca Maja Chwalinska, número 114 del ranking mundial de la WTA y proveniente de la clasificación, se convirtió en la gran revelación de Roland Garros al meterse en la final del segundo Grand Slam de la temporada. En una tarde cargada de tensión en el polvo de ladrillo parisino, la jugadora de 24 años superó a la rusa Diana Shnaider por 7-6 (7-4) y 6-4, en un partido que se extendió por dos horas y diez minutos.
Con este triunfo, Chwalinska disputará el título el sábado frente a otra rusa, Mirra Andreeva, que a su vez dejó en el camino a la ucraniana Marta Kostyuk con un contundente 6-1 y 6-3. Más allá de lo deportivo, la presencia de la polaca en la definición ya es una de las historias más emocionantes del torneo, tanto por su irrupción deportiva como por el camino personal que debió atravesar para volver a competir al máximo nivel.
Este es apenas su tercer cuadro principal en un Grand Slam y ya logró algo que muy pocas jugadoras consiguieron en la Era Abierta: alcanzar una final tras superar la clasificación. El antecedente reciente más recordado es el de Emma Raducanu, campeona del US Open 2021 después de llegar desde la qualy. En París, Chwalinska se suma al selecto grupo de tenistas que, partiendo desde abajo, alcanzan el último domingo del torneo.
Nacida en Dąbrowa Górnicza, cerca de Katowice, Chwalinska había tenido hasta ahora resultados discretos en las grandes citas: una segunda ronda en Wimbledon 2022, eliminación en primera rueda del Abierto de Australia 2025 y unos cuartos de final en el WTA 250 de Cluj-Napoca, disputado en febrero de este año. Sin embargo, su campaña en Roland Garros 2025 cambiará para siempre su currículum deportivo.
Del pozo anímico al mejor momento de su carrera
El impacto de su actuación en Francia también se verá reflejado en el ranking: con los puntos sumados en París, la polaca ya se aseguró el ingreso al Top 100 y las proyecciones la ubican cerca del puesto 30 en la clasificación que se publicará el próximo lunes. Un salto enorme si se tiene en cuenta que hace pocos años estuvo al borde de abandonar el tenis.
Entre 2019 y 2021, Chwalinska atravesó una profunda depresión que la obligó a alejarse de los torneos durante varios meses. Ella misma contó que el tenis, su gran pasión desde la infancia, se había convertido en una fuente constante de sufrimiento: asociaba cada entrenamiento y cada partido con presión, estrés y lágrimas, al punto de perder por completo el disfrute por la competencia.
En ese contexto decidió regresar a la casa de sus padres en Polonia y encarar un proceso de recuperación que incluyó ayuda profesional y un replanteo de sus objetivos. “Lo que más me gustaba se convirtió de repente en una fuente de sufrimiento. Asociaba el tenis con presión, estrés y lágrimas”, reconoció tiempo atrás, al repasar aquellas temporadas oscuras. El cambio llegó cuando comprendió que debía bajar la exigencia y modificar la forma en que se hablaba a sí misma en la cancha.
“Ya no soy tan exigente conmigo misma. Antes, cuando pegaba una mala derecha, me repetía que era malísima. Ya no me flagelo. Los resultados ya no me definen”, explicó la polaca al hablar de su nueva relación con el tenis.
Chwalinska volvió oficialmente a la competencia en octubre de 2021 dentro del circuito ITF y, desde entonces, inició una reconstrucción paciente, entre torneos menores y partidos lejos de los grandes reflectores. Ese trabajo silencioso encontró su recompensa este año en Roland Garros, donde desplegó un juego vistoso, basado en dejadas, globos y slices que quiebran el ritmo habitual del circuito femenino y desconciertan a sus rivales.
Una generación marcada por Świątek y un estilo distinto
Compañera generacional de Iga Świątek, a quien conoce desde los diez años, Chwalinska suele señalar a la número uno del mundo como una inspiración, pero también como ejemplo de que hay distintos caminos para llegar a la élite. Mientras Świątek impone un tenis de potencia y solidez desde el fondo, la finalista sorpresa de París se destaca por su creatividad, variaciones constantes y lectura táctica de los puntos.
La final ante Andreeva la encontrará en el mejor momento anímico de su trayectoria y con el respaldo de una campaña que ya la transformó en una de las grandes historias de la temporada. Pase lo que pase en el partido decisivo, la polaca se aseguró un lugar central en la edición 2025 de Roland Garros y confirmó que, detrás de los grandes resultados, muchas veces hay historias silenciosas de lucha contra los propios límites.
De la depresión y la pausa forzada a la posibilidad de levantar un trofeo de Grand Slam, la vida tenística de Maja Chwalinska cambió de forma radical en pocos años. París fue el escenario ideal para que esa transformación se hiciera visible ante el mundo.


