Israel mantiene ofensiva en el sur del Líbano y veta el retorno

Israel desafía el alto el fuego y mantiene la presión en la frontera con Líbano

Soldados israelíes desplegados cerca de la frontera con el Líbano

NewsITe

En un nuevo capítulo de la escalada en Medio Oriente, el ministro de Defensa de Israel, Israel Katz, ratificó que las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) continuarán operando en el sur del Líbano pese al acuerdo alcanzado en Washington para implementar un alto el fuego en la zona. Además, fue tajante al señalar que no se permitirá por el momento el regreso de los residentes libaneses desplazados por el conflicto.

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Las declaraciones, difundidas por medios internacionales y retomadas por la Agencia Noticias Argentinas, introducen incertidumbre sobre el alcance real del entendimiento negociado esta semana entre representantes israelíes y libaneses con mediación de Estados Unidos. Según Katz, el acuerdo constituye “un alto el fuego para la expulsión de los terroristas de Hezbolá de todas las zonas al sur del río Litani y la creación de una zona desmilitarizada”, pero no limita la capacidad de acción militar israelí.

En ese marco, el ministro subrayó que las FDI conservarán lo que definió como “libertad de acción” incluso en Beirut, la capital libanesa. Esta postura, que mantiene abierta la posibilidad de reanudar ataques sobre la ciudad, ya generó roces políticos con la Casa Blanca y aumenta la tensión con el gobierno del primer ministro Benjamin Netanyahu en plena negociación diplomática.

Presencia militar sostenida y zona estratégica en disputa

Katz precisó que las fuerzas israelíes permanecerán desplegadas en el sur del Líbano, “incluida la zona de Beaufort y sin el regreso de la población”. Se trata de un área de alto valor estratégico, donde se ubica el histórico Castillo de Beaufort, al sur de la ciudad de Nabetieh y cerca de la frontera con Israel. Esa franja ha sido escenario recurrente de enfrentamientos entre Israel y Hezbolá desde los años ’80.

La decisión de impedir el retorno de los desplazados, sumada a la continuidad de las operaciones militares, impacta directamente sobre miles de familias libanesas que debieron abandonar sus hogares ante los bombardeos de las últimas semanas. Organismos internacionales han advertido reiteradamente sobre el deterioro de la situación humanitaria en la región y el riesgo de una escalada que arrastre a otros actores del conflicto.

  • Israel sostiene que las operaciones buscan neutralizar infraestructura militar de Hezbolá en el sur del Líbano.
  • El acuerdo de alto el fuego busca establecer una franja desmilitarizada al sur del río Litani.
  • El regreso de los civiles desplazados queda supeditado a condiciones de seguridad que Israel considera aún no garantizadas.

Destrucción de propiedades y apoyo de Estados Unidos

El ministro de Defensa también anticipó que la destrucción de propiedades en el sur del Líbano no se detendrá en el corto plazo. Según afirmó, el ejército continuará “frustrando las infraestructuras terroristas en la zona y dando libertad de acción a Israel con el apoyo estadounidense para atacar Beirut en respuesta a los disparos contra los asentamientos y el territorio israelíes”.

La referencia al respaldo de Washington refleja el delicado equilibrio que mantiene Estados Unidos: por un lado, impulsa una desescalada militar para evitar que el conflicto se expanda; por otro, sostiene la alianza estratégica con Israel y su derecho a responder a ataques en su territorio. Esta combinación alimenta críticas desde sectores que reclaman mayor presión internacional para proteger a la población civil de ambos lados de la frontera.

“Es un alto el fuego para la expulsión de los terroristas de Hezbolá de todas las zonas al sur del Litani”, definió Israel Katz, al tiempo que confirmó que las operaciones militares continuarán.

Aun con el acuerdo de alto el fuego sobre la mesa, la continuidad de las acciones israelíes en el sur del Líbano y la prohibición de retorno de los desplazados abren interrogantes sobre la viabilidad de una paz duradera en la frontera. En este contexto, la comunidad internacional sigue de cerca los próximos pasos de Israel, Líbano y Hezbolá, mientras crece la presión para que el alto el fuego se traduzca en una reducción real de la violencia y en garantías de seguridad para la población civil.

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