Investigadores de la UBA estudian si el mate puede retrasar la aparición del Parkinson

Un equipo científico analiza las propiedades neuroprotectoras de la yerba mate. Los resultados preliminares muestran que podría ayudar a proteger neuronas, limpiar desechos celulares y postergar la manifestación de los síntomas.

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Investigadores de la Universidad de Buenos Aires estudian las propiedades neuroprotectoras de la yerba mate y los primeros resultados apuntan a que esta infusión podría retrasar la aparición de los síntomas del Parkinson. El trabajo analiza cómo ciertos compuestos presentes en la yerba ayudan a proteger neuronas que normalmente morirían durante el desarrollo de la enfermedad.

La línea de investigación comenzó hace más de una década y se mantiene activa hasta la actualidad. El equipo observó que el extracto de yerba mate puede favorecer la supervivencia neuronal y mejorar mecanismos internos de limpieza celular, un proceso clave en enfermedades neurodegenerativas.

“La primera vez que lo observamos fue como uno de esos momentos Eureka. El extracto de mate que habíamos puesto en las neuronas tenía un efecto neuroprotector que era tremendo. Yo hacía 15 años que miraba neuronas, y dije, wow, ¿qué es esto?”, contó Juan Ferrario, investigador y docente de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA.

Ferrario está a cargo del Laboratorio de Neurobiología de la enfermedad de Parkinson en el Instituto de Biociencias, Biotecnología y Biología Traslacional. El hallazgo inicial fue publicado a comienzos de 2019 en la revista Movement Disorders, luego de demostrar en estudios in vitro que el extracto de yerba mate protegía a las neuronas.

El rol de las neuronas dopaminérgicas

El Parkinson es una enfermedad neurodegenerativa que se manifiesta cuando la muerte de neuronas dopaminérgicas supera entre el 60% y el 80%. Por eso, uno de los principales desafíos de la investigación actual consiste en encontrar mecanismos que permitan enlentecer o frenar ese proceso.

El equipo de la UBA logró demostrar que el mate puede retrasar la muerte de esas neuronas. Según explicó Ferrario, los estudios actuales también incluyen ensayos en ratones, realizados junto con la doctora Irene Taravini.

“Junto con la Dra. Irene Taravini estamos viendo que en ratones la protección es de un 12 por ciento, eso es difícil de extrapolar a humanos, pero tal vez significa retrasar la llegada de la enfermedad, por ejemplo”, explicó el investigador.

El punto central del estudio está en la capacidad de la yerba mate para ayudar a las células a regular su energía y limpiar sus propios desechos. En las enfermedades neurodegenerativas, las neuronas suelen acumular residuos internos que no logran eliminar de manera adecuada.

La yerba mate y la limpieza celular

Los investigadores observaron que el mate favorece un proceso natural llamado autofagia. Ese mecanismo permite que las células eliminen desperdicios internos y conserven mejores condiciones para seguir funcionando.

Según el trabajo, las neuronas no solo sobreviven más tiempo bajo el efecto del mate, sino que también mantienen mejor sus conexiones sinápticas. Esas conexiones funcionan como puentes por los cuales las neuronas transmiten información.

El equipo también detectó mejoras en la parte motora, es decir, en la capacidad de movimiento. Ese dato resulta relevante porque el Parkinson afecta progresivamente funciones vinculadas con la movilidad.

La investigación, sin embargo, mantiene un carácter preliminar en cuanto a su aplicación directa en humanos. Los propios científicos advierten que los resultados obtenidos en modelos experimentales no pueden trasladarse de manera automática a pacientes.

La clave estaría en el ácido clorogénico

La yerba mate contiene cafeína, también llamada popularmente mateína, además de teobromina y teofilina. Sin embargo, el compuesto que más llamó la atención del equipo fue el ácido clorogénico, un polifenol antioxidante presente en alta proporción.

“Los polifenoles son casi el 10 por ciento del peso seco de un paquete de yerba mate. Y de los compuestos químicos, el 40 por ciento es ácido clorogénico. O sea, básicamente el mate es una usina de ácido clorogénico”, explicó Ferrario.

Ese compuesto se encuentra de manera mayoritaria en el mate y el café. Por eso, la investigación conecta con estudios previos sobre los efectos neuroprotectores del café, aunque ahora el foco se desplazó hacia el ácido clorogénico.

“No hay duda de que el café es neuroprotector. Y toda la gente que estuvo 40 años estudiando la cafeína como neuroprotectora, que hace algo bueno, pero es más sutil, toda esa gente ahora se volcó hacia el ácido clorogénico”, sostuvo el científico de la UBA.

Ferrario también señaló que este compuesto activa una molécula llamada AMPK, una enzima que funciona como sensor de energía en las células. Esa activación puede impulsar la autofagia, el proceso mediante el cual las células eliminan sus propios desechos.

“Una de las razones por las que las neuronas dopaminérgicas mueren es por déficit energético”, señaló Ferrario. “Estimular la AMPK activa a su vez un proceso llamado autofagia, el mecanismo por el cual las células eliminan sus propios desechos”.

Hábitos saludables y prevención

Los estudios más recientes en ratones generan expectativa dentro del equipo de investigación. En esos ensayos, animales con Parkinson inducido reemplazaron su fuente de agua por mate.

“El Párkinson se manifiesta cuando la muerte de las neuronas dopaminérgicas llega al 50 por ciento, lo que se traduce en un 80 porciento de pérdida de dopamina, el neurotransmisor. Por eso la clave es poder detectar la enfermedad antes de que se manifieste”, explicó Ferrario.

El investigador remarcó que actualmente no existe un tratamiento efectivo que frene o reduzca la muerte cerebral asociada al Parkinson. Sí existe un tratamiento paliativo, pero no cura la enfermedad y puede generar efectos adversos a largo plazo.

“Lo recomendable es comer bien, de manera equilibrada para tener una microbiota estable, dormir bien para estimular la autofagia e ingerir estos alimentos que sabemos que son saludables, como la dieta mediterránea, café, mate”, resumió el investigador.

Como recomendación práctica para quienes toman mate, Ferrario advirtió que los principios activos de la yerba se concentran con más fuerza al inicio de la infusión. “En un mate mediano tenés los principios activos en las primeras 15 cebadas, después empiezan a caer”, señaló.

La investigación continúa en desarrollo, aunque avanza con condicionamientos por la falta de financiamiento. Mientras tanto, la yerba mate sigue bajo análisis científico por su posible aporte en la protección neuronal y en la prevención de enfermedades asociadas al deterioro cerebral.

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