Acusan a Lanús de priorizar negocios inmobiliarios en San Isidro

NewsITe
La gestión del intendente de San Isidro, Ramón Lanús, quedó nuevamente bajo la lupa por un doble frente de cuestionamientos: el avance de grandes desarrollos inmobiliarios sin la infraestructura necesaria y un escenario de inseguridad que, según dirigentes opositores, se ha profundizado en los últimos meses.
En diálogo con referentes del distrito, la dirigente Carmela Moreau señaló que el actual gobierno municipal “parece ver en San Isidro, ante todo, una oportunidad inmobiliaria”, y advirtió que esa lógica de gestión estaría desplazando del centro de la agenda a las necesidades cotidianas de los vecinos, como el transporte, el espacio público y la seguridad.
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El foco de la discusión es la reciente modificación del Código de Ordenamiento Urbano. De acuerdo con Moreau, los cambios habilitaron un aumento significativo de la constructividad en zonas donde antes no se permitían edificios en altura, torres y mayor densidad de habitantes. El punto más sensible, remarcan desde la oposición, es que este salto en metros cuadrados no fue acompañado por obras clave de infraestructura, como redes de servicios, mejoramiento de calles, ampliación de desagües y planificación del tránsito.
En ese marco, también se señaló la ampliación del shopping Unicenter, que sumaría alrededor de 20 mil metros cuadrados de superficie construida. Comerciantes y dirigentes barriales alertan que un complejo de ese tamaño puede impactar de lleno en el comercio de cercanía y sobrecargar aún más una zona ya exigida por la circulación de autos y transporte público.
Preocupación vecinal por el aumento de hechos violentos
Pero las críticas más duras apuntan al terreno de la seguridad. De acuerdo con los planteos realizados por Moreau, en San Isidro se registra un incremento de delitos violentos, robos con armas de fuego y episodios de alta gravedad que generan temor en los barrios residenciales. La dirigente comparó la situación con otros distritos del conurbano y sostuvo que, por su tamaño y características socioeconómicas, el municipio debería ser más sencillo de controlar con políticas preventivas.
En los últimos años, San Isidro construyó una imagen de distrito ordenado, con fuerte presencia de cámaras, corredores seguros y programas de patrullaje. Sin embargo, la percepción de buena parte de los vecinos parece haberse corrido hacia otra realidad, marcada por la preocupación por los arrebatos, los hechos violentos en la vía pública y el crecimiento del tránsito asociado a los nuevos desarrollos urbanos.
- Modificación del Código de Ordenamiento Urbano para permitir mayor altura y densidad edilicia.
- Proyecto de ampliación de Unicenter con 20 mil m² adicionales, con posible impacto en el comercio local.
- Reclamos por falta de obras de infraestructura y planificación del tránsito.
- Denuncias de aumento de robos violentos y delitos con armas de fuego.
“San Isidro se vende como un distrito ordenado, pero sus vecinos discuten torres, tránsito, robos y un Estado municipal cada vez más débil”, sintetizó Moreau al describir el clima social en el municipio.
Mientras el oficialismo reivindica la llegada de inversiones privadas como motor de crecimiento, desde la oposición reclaman un giro en las prioridades del gobierno local: reglas urbanísticas claras, controles efectivos, expansión de la infraestructura y una política de seguridad que recupere la tranquilidad tradicional de San Isidro. La tensión entre estos modelos de ciudad promete seguir en el centro del debate público en el corto plazo.

