A 14 años de la incorporación del femicidio al Código Penal, los casos que conmovieron a San Nicolás

En el marco de una nueva conmemoración de Ni Una Menos, este recorrido reconstruye algunos de los casos de violencia de género que más impactaron en la comunidad nicoleña durante los últimos años. Varias causas derivaron en condenas a prisión perpetua, mientras que otras quedaron sin resolución penal por la muerte de los acusados.

Cada 3 de junio, el movimiento Ni Una Menos vuelve a poner en primer plano una problemática que atraviesa a todo el país. En Argentina, la figura de femicidio fue incorporada al Código Penal en noviembre de 2012 mediante la Ley 26.791, que estableció la pena de prisión perpetua para quien mate a una mujer mediando violencia de género.

Desde entonces, varios crímenes ocurridos en San Nicolás se sumaron a una lista de casos que conmocionaron a la comunidad y dejaron huella en la memoria colectiva de la ciudad. Aunque el asesinato de Susana Rosa Ojeda ocurrió dos meses antes de la sanción de la ley, suele aparecer entre los antecedentes más recordados. Tenía 46 años y fue asesinada por su exesposo en septiembre de 2012, en una vivienda del barrio San Francisco. El hombre tenía restricciones judiciales vigentes por episodios previos de violencia y se quitó la vida tras el ataque, por lo que nunca hubo juicio.

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Meses después, en abril de 2013, fue hallado en la Costanera Alta el cuerpo de Jorgelina Fernández, una joven de 26 años oriunda de Ramallo y madre de dos hijos. La investigación apuntó a su expareja, Sebastián Jesús Walter, quien escapó del país y permaneció prófugo durante más de una década. Tras ser extraditado desde Perú, donde había cumplido una condena por un homicidio contra una mujer trans, fue juzgado en San Nicolás y condenado a prisión perpetua en septiembre de 2025.

También en 2013 ocurrió el crimen de Sandra Liliana Sovera. La mujer ingresó gravemente herida al Hospital San Felipe tras recibir una puñalada en la vivienda que compartía con su pareja. En un primer momento se intentó atribuir el hecho a un robo, pero la investigación descartó esa versión y avanzó contra Sergio López, quien fue detenido e imputado por el femicidio.

La desaparición de Ángela Leonela Barrios conmocionó a la ciudad en septiembre de 2016. Tenía 18 años cuando salió de su casa para festejar el Día de la Primavera y nunca regresó. Su cuerpo fue encontrado días después en una zona rural cercana al Cementerio Parque Celestial. En 2022, un jurado popular declaró culpable a Fabián Andino por femicidio y lo condenó a prisión perpetua. Su hijo Jonathan fue condenado por encubrimiento.

Al año siguiente, en agosto de 2017, ocurrió otro hecho que quedó asociado a la violencia de género extrema. Guillermo Mesías asesinó a puñaladas a su madre, Mabel Guaglini, y luego atacó a su expareja Luciana Paredes, quien sobrevivió pese a las graves heridas sufridas. También resultó lesionada la hija de ambos. En 2023 fue condenado a prisión perpetua por homicidio agravado por el vínculo, tentativa de femicidio y lesiones.

El año 2019 quedó marcado por dos crímenes que tuvieron fuerte repercusión en la ciudad. El primero fue el de Daiana Almeida, enfermera de 30 años del Hospital San Felipe. Fue interceptada cuando regresaba a su casa tras finalizar su turno laboral y su cuerpo apareció horas después en un descampado de la zona norte. Miguel Ángel Nievas fue condenado a prisión perpetua en 2021 por homicidio triplemente calificado, en un fallo que incluyó la figura de femicidio.

Semanas más tarde fue asesinada Patricia Brauer. La mujer fue atacada por su expareja dentro de un automóvil en el barrio 7 de Septiembre. Aunque vecinos lograron rescatarla y trasladarla al hospital, murió a causa de las heridas. El agresor falleció horas después por las quemaduras sufridas durante el incendio que él mismo provocó, por lo que la causa no llegó a juicio.

El caso más reciente es el de Florencia Soledad Comas. La joven madre de 27 años desapareció el 12 de septiembre de 2024 después de dejar a su hija en el jardín de infantes. Al día siguiente fue hallada sin vida en una zona rural de Dámaso Valdés, maniatada y envuelta en una sábana. La investigación reunió distintos elementos de prueba que derivaron en la detención y posterior imputación de Jonatan Gabriel Latapie por homicidio agravado por alevosía y violencia de género. Sin embargo, en febrero de 2025 el acusado se suicidó en la Unidad Penal Nº 34 de Melchor Romero, en La Plata, por lo que la causa se extinguió antes de llegar a juicio oral.

A más de una década de aquella reforma, la figura de femicidio forma parte del marco legal con el que se investigan y juzgan los crímenes cometidos contra mujeres en contextos de violencia de género. La modificación incorporó al Código Penal el agravante para quien mate a una mujer mediando esa violencia, con pena de prisión perpetua, y amplió otros supuestos vinculados a este tipo de hechos. El cambio buscó reconocer una forma específica de violencia extrema que durante años fue abordada bajo otras calificaciones penales.

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