Un caso en EE.UU. reaviva el debate sobre la vigilancia con IA

Un enfermero anestesista del hospital Erlanger Baroness, el mayor centro de salud de Chattanooga, Tennessee, logró desviar durante meses fentanilo, un opioide de altísima potencia, sin ser detectado por Sentri7, el sistema de inteligencia artificial (IA) utilizado por la institución para monitorear el uso de medicamentos controlados. El episodio, revelado por el medio estadounidense CBS News y reconstruido por Noticias Argentinas, vuelve a poner bajo la lupa los límites de la automatización en la seguridad hospitalaria.
El hecho ocurrió en 2025, pero no había trascendido públicamente. En Estados Unidos, los centros de salud no tienen la obligación de informar la incorporación de este tipo de software ni sus fallas, lo que deja amplios márgenes de opacidad sobre la eficacia real de estas herramientas.
Sentri7, desarrollado por la compañía holandesa Wolters Kluwer, está diseñado para cruzar datos de stock, recetas y registros clínicos con el objetivo de detectar con rapidez desvíos de fármacos, sobre todo opioides. Sin embargo, en este caso el sistema no emitió alertas durante meses pese a la falta de medicamentos y a otras inconsistencias que, según una orden del Consejo de Enfermería de Tennessee, «deberían haber sido señaladas».
Cómo se descubrió el desvío de fentanilo
La maniobra se evidenció por una vía mucho más tradicional: la observación del personal. Colegas del área de anestesia notaron que el enfermero presentaba dificultades para hablar y para mantenerse despierto mientras estaba de servicio en el sector quirúrgico, un cuadro incompatible con el desempeño seguro de sus tareas.
A raíz de esas sospechas, las autoridades ordenaron pruebas toxicológicas. Los análisis dieron positivo y el profesional admitió que venía robando y consumiendo el fentanilo que quedaba disponible tras las cirugías, en ocasiones a diario. Ese reconocimiento encendió nuevas alarmas sobre la capacidad real del software para prevenir este tipo de conductas de riesgo.
Un problema extendido en el sistema de salud estadounidense
El caso no es aislado. El desvío de medicamentos —especialmente opioides y drogas de uso intrahospitalario— es considerado un problema extendido en Estados Unidos. Según la organización especializada Healthcare Diversion Network, hasta un 15% de los trabajadores sanitarios habría desviado medicamentos al menos una vez a lo largo de su carrera.
- Los desvíos pueden derivar en que pacientes no reciban la dosis indicada.
- También existe el riesgo de que se utilicen fármacos contaminados o manipulados.
- Los profesionales involucrados suelen atravesar cuadros de adicción y estrés laboral.
Consultados por la prensa, ni el hospital Erlanger Baroness ni Wolters Kluwer respondieron preguntas sobre el incidente. Para especialistas en salud digital, el episodio ilustra que las soluciones basadas en IA deben ser consideradas herramientas de apoyo, y no reemplazos de los controles humanos y de una cultura institucional activa de seguridad del paciente.
Mientras crece la adopción de software de monitoreo en hospitales de todo el mundo, el caso de Chattanooga funciona como advertencia: la tecnología, por sí sola, no alcanza para cerrar las brechas que permiten el desvío de fármacos, y la vigilancia humana sigue siendo un eslabón clave en la prevención.

